El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, señaló que varios de los fundadores y ejecutivos que abandonaron su compañía para fundar proyectos competidores lo hicieron porque ‘solo confían en sí mismos’ para desarrollar esta tecnología, considerando lo elevado de lo que está en juego. Así lo expresó en una conversación con el podcaster indio Raj Shamani.
Durante la entrevista en el programa Figuring Out, Shamani preguntó por qué quienes contribuyeron a iniciar la ola de la inteligencia artificial terminaron cada uno por su lado. Mencionó a Mira Murati, Ilya Sutskever, Dario Amodei y Elon Musk, y sugirió que ‘no se llevan bien’.
‘Hay algo que les pasa a muchas personas en la cabeza: solo confían en sí mismas para construir esto porque lo que está en juego es muy alto’, respondió Altman.
No mencionó nombres en esa declaración; los cuatro nombres los proporcionó el entrevistador.

Shamani le consultó si la razón era el método o el temor a que el poder se concentrara en manos de otro. Altman contestó que ambas cosas van juntas.
‘Es algo así como: su enfoque es malo, y por eso no puedo dejar que el poder se concentre en sus manos’, dijo.
El entrevistador resumió: ‘enfoque y confianza’. Altman asintió.
Altman defendió la competencia entre laboratorios de IA
Poco antes, Shamani le había preguntado por qué consideraba que fundar él mismo un laboratorio reducía el riesgo de una inteligencia artificial superpoderosa. Altman respondió que cree en el pluralismo y describió dos escenarios extremos, que llamó ‘caricaturescos’, en los que todo sale muy mal.

El primero es que los humanos pierdan el control de sistemas mucho más capaces que ellos y no puedan recuperarlo. El segundo es que una persona, una empresa o un país tenga demasiado poder frente al resto. Para Altman, ese segundo escenario es inestable.
‘Es mucho mejor para el mundo que haya varios esfuerzos de IA, con enfoques algo distintos, compitiendo entre sí’, afirmó.
Asimismo, dijo que le disgusta la concentración excesiva de poder y que espera que su empresa no caiga en ella.

Shamani le planteó cuál es la ventaja de OpenAI frente a otras cuatro o cinco grandes compañías con capital y talento. Altman respondió que su empresa tiene más usuarios y la mejor cadena tecnológica, desde los chips hasta los centros de datos y los modelos, además de la mejor marca y los valores que busca el público.
No tener acciones en OpenAI fue ‘un error’
En otro tramo, Shamani le dijo que, pese a no tener acciones de la empresa, terminó convertido en villano para parte del público. Altman respondió que Estados Unidos desconfía de las personas con poder y del enorme poder de la industria tecnológica. Lo consideró ‘algo bueno en cierto modo’, aunque sintió que ‘se fue un poco lejos’.

Preguntado por el mayor malentendido sobre su persona, Altman respondió que no tener participación accionaria en OpenAI ‘ha sido un error’. Dijo que lo decidió por lo que entonces le parecieron buenas razones, pero que confundió mucho a la gente. Agregó que es algo ‘fuera de la norma’ de por qué se supone que alguien funda una empresa.
Shamani también recordó que la junta directiva despidió a Altman y que, según dijo, 700 empleados amenazaron con renunciar. Le preguntó qué hizo bien. Altman respondió que no se trata de una sola cosa ni de él en particular, y atribuyó el apoyo a haber reunido a personas motivadas por la misma misión.
Sobre el costo personal, Altman afirmó que, al ver que OpenAI iba a funcionar, pensó que su vida ‘se iba a poner muy loca’ y que eso era una desventaja. Dijo estar ‘bien cableado’ para tolerar mucha locura a su alrededor.
‘No había forma de que alguien construyera superinteligencia y no tuviera una vida loca’, sostuvo.
Fuente: Infobae