ZZ Top regresa a Argentina: ’60 años matando al rock, ¡y acá estamos!’

Las barbas largas, los lentes oscuros, los sombreros y esos riffs de blues-rock que cortan el aire son la marca inconfundible de ZZ Top, el trío texano que ha convertido su imagen y su sonido en un sello propio dentro del mundo del rock. Su música, perfecta para los amantes de la carretera y los motores, vuelve a sonar en el país después de más de una década y media.

La banda confirmó que se presentará en Buenos Aires el próximo 24 de noviembre, exactamente 16 años después de su último concierto en la capital argentina, que tuvo lugar en el Luna Park. Esta vez, el escenario será el Movistar Arena, donde desplegarán la gira The Big One!, un recorrido por los temas que definieron sus más de cinco décadas de trayectoria.

Actualmente, la formación está compuesta por Billy F. Gibbons (76 años) y Elwood Francis (65), quienes mantienen una agenda activa de presentaciones. Gibbons ha destacado que la conexión con el público sigue siendo el motor del grupo, y que su audiencia abarca desde seguidores de la primera hora hasta nuevas generaciones que descubren su legado.

Orígenes y clásicos

Fundado en Houston a finales de 1969, ZZ Top construyó una identidad sólida dentro del blues rock, apoyada en guitarras afiladas, una base rítmica contundente y una estética que los acompañó en su salto internacional. El álbum Tres Hombres (1973) les dio su primer gran éxito con “La Grange”, y una década después llegó Eliminator, uno de los discos más vendidos de su carrera, con canciones como “Gimme All Your Lovin’”, “Sharp Dressed Man” y “Legs”.

La banda sufrió un cambio importante en 2021 tras el fallecimiento de Dusty Hill, su bajista histórico. Su reemplazo fue Elwood Francis, quien durante casi tres décadas había trabajado como técnico de guitarras del grupo antes de subirse al escenario como miembro oficial.

ZZ Top fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll y recibió el título de Héroes Oficiales del Estado de Texas. Su regreso a Buenos Aires marcará el primer reencuentro con el público argentino desde aquella noche de 2010 en el Luna Park.

La gira latinoamericana culmina en Buenos Aires el próximo 24 de noviembre (@ZZTop)

Desde su hogar en Texas, Billy Gibbons aceptó responder unas preguntas en exclusiva:

—Pasó mucho tiempo de su presentación en Buenos Aires, ¿te dejó algún recuerdo especial Argentina?

—Principalmente, el recuerdo de los muchos amigos, fans y seguidores ante quienes tuvimos la oportunidad de tocar. Sé que puede sonar a frase hecha, pero el entusiasmo del público argentino fue realmente extraordinario. Y esa es una de las razones que nos motivó a volver, ahora que surgió la oportunidad.

—Como banda emblemática del blues-rock sureño, ¿alguna vez se sintieron discriminados dentro de la industria musical?

—Es una pregunta interesante, lo cierto es que parte de la mejor música estadounidense proviene del sur del país, y de Texas en particular. La industria musical, aunque tiene su sede principalmente en Nueva York y Los Ángeles, ha comprendido que la música que surge del sur es apreciada en todo el país y, de hecho, en el resto del mundo. Si alguna vez hubo dudas sobre si la música del sur sería aceptada, esa cuestión quedó resuelta de forma definitiva con una sola palabra: ¡Elvis!

Elwood Francis (65) y Billy Gibbons (76), siempre con su look marca registrada, se presentaron en el Luna Park hace 16 años (Foto: Jimmy Steinfeldt)

—“El rock ha muerto”: es algo que se ha dicho muchas veces, pero actualmente la música latina ha cobrado un protagonismo frente al rock como nunca antes. ¿Estás de acuerdo? ¿Hay algún artista en ese género que te interese?

—Vienen matando al rock desde hace más de 60 años… y nada: ¡acá estamos! Ya a mediados de los años 50, algunos expertos sugerían que el rock’n’ roll era una moda pasajera y que sería reemplazado por el calipso. Aunque nos encanta la música latina —especialmente las rancheras mexicanas de finales de la década de 1940—, no creemos que disfrutar de un tipo de música deba hacerse a costa de dejar de apreciar otro. Rara vez hay motivos para encasillar la música en categorías rígidas. Si te gusta cómo suena, entonces es TU música.

—¿Cuáles son tus tres álbumes de cabecera?

—Live at the Regal, de B.B. King: el mejor álbum de blues en vivo que se ha grabado jamás. 12 X 5, de los Rolling Stones: el disco que anunció que los Stones eran una fuerza de la naturaleza que nos iba a hacer prisioneros. Por último, nos quedamos con The Psychedelic Sounds, de los 13th Floor Elevators, texanos como nosotros; fue un trabajo innovador e inspirador que abrió la puerta a una excentricidad creativa. ¡Es de 1966 y, sin dudas, una gran puerta de entrada a eso que pasó a llamarse psicodelia!

—¿Y tus guitarristas de cabecera?

—Ya mencioné a B.B. King; está en la lista por su elegancia, su distinción y su estilo sobrio. Luego, tenemos a Keith Richards: tiene un enfoque único; siempre sabes que es él —y nadie más— porque posee un estilo sumamente personal. Ha creado su propio universo musical. El tercero en la lista sería Eric Clapton, quien lograba que el virtuosismo en la guitarra pareciera sencillo, cuando, en realidad, era todo lo contrario.

—Entre las figuras legendarias que aún siguen girando —los Stones, Bob Dylan y Paul McCartney—, ¿mantenés alguna relación o amistad con alguno de ellos? ¿Alguno te gusta especialmente?

—Seguimos siendo amigos de los Stones; en particular de Keith, quien es tanto un amigo como un héroe. Siempre he reconocido que Bob Dylan merece todo el mérito del mundo por haber logrado que tanto la crítica como el público consideraran la música amplificada como algo serio. Y en cuanto a McCartney, es una fuente de inspiración. No tiene ninguna necesidad de hacer lo que hace, pero, claramente, disfruta haciéndolo. Él, junto a John, George y Ringo, lo cambiaron todo y abrieron la puerta a algo que, hasta el día de hoy, constituye una fuerza cultural inmensa.

—¿Sentís nostalgia por los tiempos analógicos, pre Internet, o te llevás bien con la era digital?

—Por supuesto, nos gusta ese sonido analógico cálido, pero no tenemos reparos en adoptar la tecnología si nos ayuda a seguir avanzando en nuestro camino creativo. Cuando Muddy Waters, por así decirlo, “descubrió” la electricidad (y se conectó a ella), hizo posible la existencia de cientos de miles de bandas de rock. Menos mal que no se resistió a probar algo nuevo.

—A propósito, y por último, ¿qué tipo de impacto podría tener la IA en la música: positivo o perjudicial?

—¿Tiene que ser necesariamente una cosa o la otra? Una máquina puede crear música que resulte convincente, pero la gran pregunta es: ¿cómo logra manifestarse la pasión? Adiós, nos vemos en unos días en Buenos Aires.

Fuente: Infobae

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