En el parque París Londres de Paysandú, una localidad rural ubicada a 400 kilómetros de Montevideo, Uruguay, 40.000 fieles se congregaron para recibir al Papa León XIV. El Pontífice, visiblemente emocionado, se aferró a la baranda del Papamóvil y sonrió ampliamente mientras avanzaba entre la multitud.
La jornada transcurrió con bajas temperaturas, cielo nublado y viento intermitente. León XIV vestía un sobretodo blanco para protegerse del clima, mientras se dirigía al altar para oficiar una misa que, según analistas, dejará huellas en el futuro mediato.
América Latina enfrenta graves problemas como pobreza, marginalidad y crisis económica, además de casos de corrupción pública que sacuden a la sociedad. El Papa, conocedor de la dinámica de poder en la región, pronunció una clase de 14 minutos que puede interpretarse tanto en clave religiosa como laica.

Durante su discurso, León XIV utilizó símbolos locales para transmitir su mensaje. Un día antes, en Montevideo, hizo alusión al Monumento de Artigas. En Paysandú, recurrió a elementos como los puentes, el mate y la palma, llamando a edificar puentes como símbolo para combatir la pobreza, la corrupción y preservar la educación.
Fuente: Infobae