La pérdida de un ser querido desencadena un proceso de duelo en el que a menudo surge el anhelo de volver a ver, escuchar o simplemente sentir la presencia de esa persona. En la actualidad, la inteligencia artificial (IA) ha dado lugar a herramientas conocidas como “bots de la muerte” o “tanabots”, que se construyen a partir de la huella digital que cada persona deja en internet.
Gracias a estos sistemas, los deudos tienen la posibilidad de “hablar” y “chatear” con quienes ya no están mediante mensajes de texto e incluso avatares que imitan su imagen y voz. Los tanabots generan diálogos basándose en los textos, publicaciones, audios, videos y demás interacciones digitales que la persona fallecida produjo en vida.
El nombre “tanabot” proviene del griego thanatos (muerte) y bot (robot). Su objetivo es recrear la ilusión de que el usuario aún puede comunicarse con su ser querido fallecido.
De acuerdo con Psicología y Mente, varias empresas ya comercializan estos servicios, presentándolos como una forma de evitar la despedida definitiva. Inicialmente se limitaban a texto, pero ya empiezan a aparecer plataformas que integran avatares con imagen y voz que reproducen fielmente a la persona fallecida.
Consentimiento e identidad: las dudas que despiertan los tanabots
Estas herramientas ponen sobre la mesa interrogantes éticos: ¿es aceptable replicar la imagen, la voz y la personalidad de alguien sin su consentimiento? Además, se plantea si un avatar, por realista que sea, puede ser visto como una prolongación del ser querido o simplemente como una máquina que imita patrones digitales.
Psicología y Mente relaciona este debate con métodos tradicionales de recordar a los fallecidos. Por ejemplo, una fotografía captura un instante y la apariencia de la persona; los tanabots van un paso más allá al posibilitar una conversación simulada con esos recuerdos.

Un estudio titulado “Deathbots. Discussing the use of Artificial Intelligence in grief”, elaborado en la Universidad de Madrid, advierte que su uso conlleva aspectos problemáticos, entre ellos:
- Ilusión de realidad.
- Impacto en la autonomía de las personas en duelo.
- Implicaciones éticas en relación con la persona fallecida y los posibles usos terapéuticos.
No obstante, ante el dolor de una pérdida, los especialistas en salud emocional recomiendan buscar apoyo en psicólogos o tanatólogos. Estos profesionales ofrecen el acompañamiento y las herramientas necesarias para atravesar el duelo de manera saludable después del fallecimiento de un ser querido.
Fuente: Infobae