Herzog consultará a partidos para designar al nuevo formador de gobierno

El mandatario israelí Isaac Herzog se encuentra ante una encrucijada política de alto impacto: deberá determinar a quién le encargará la tarea de conformar el próximo gabinete, una elección que podría cambiar el rumbo de Benjamin Netanyahu luego de unos comicios legislativos donde ningún bloque alcanzó una mayoría definida.

Con el cien por ciento de los sufragios contabilizados, la alianza liderada por el primer ministro logró superar a la oposición en número de escaños, pero no consiguió por sí sola los respaldos necesarios para gobernar. La atribución presidencial cobra así un protagonismo inusual dentro de un cargo que normalmente posee funciones ceremoniales.

Herzog tiene previsto reunirse con los delegados de las distintas fuerzas políticas para recoger sus sugerencias. Solo después de ese diálogo elegirá al aspirante con mayores probabilidades de tejer una coalición en el Parlamento.

La legislación israelí no exige que el presidente designe al jefe de la lista más votada ni establece criterios rígidos para resolver esta disyuntiva. De esta manera, el encargo puede recaer en quien demuestre tener más opciones reales de conseguir apoyo en la Knesset.

La resolución de Herzog será trascendental porque el resultado electoral de la coalición de Netanyahu no garantizó una mayoría de gobierno. El mandatario tendrá que sopesar las posturas de las agrupaciones políticas y asignar el mandato a la persona que pueda reunir los apoyos suficientes, con la meta de evitar una nueva llamada a las urnas.

Vista general de una sesión en la Knesset, el parlamento de Israel (REUTERS/Ronen Zvulun)

El jefe de Estado ya manifestó su voluntad de impedir un nuevo estancamiento institucional. El miércoles instó a los partidos a hacer “todo lo posible” para alcanzar un acuerdo de coalición.

Antes de la votación, Herzog también señaló que consideraba viable un gobierno de unidad nacional entre Netanyahu y su principal adversario, Gadi Eisenkot. Esa posibilidad dependería de negociaciones entre líderes que compitieron por encabezar bloques enfrentados en el Legislativo.

Durante una entrevista con MS Now, Herzog adelantó que enfrentaría presiones antes de tomar su determinación. El presidente sostuvo que ni el “presidente de Estados Unidos ni ninguna otra persona” podría influir en su decisión.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente Isaac Herzog (REUTERS/Amir Cohen/Archivo)

Herzog tiene 66 años, es abogado y conoce desde hace décadas los entresijos de la política israelí. Su perfil diplomático y prudente contrasta con la relevancia que tendrá su intervención en la conformación del Ejecutivo.

Es hijo de Chaím Herzog, quien dirigió la inteligencia militar israelí, fue embajador ante la Organización de las Naciones Unidas y ocupó la Presidencia de Israel entre 1983 y 1993. Su familia suele ser comparada con la dinastía Kennedy de Estados Unidos por su presencia sostenida en la vida pública del país. Su tío Abba Eban fue ministro de Relaciones Exteriores. Su abuelo, Isaac Halevi Herzog, se convirtió en el primer gran rabino askenazí del Estado de Israel.

Nacido en Tel Aviv en 1960, pasó parte de su infancia en Estados Unidos. Más tarde sirvió en la inteligencia militar, estudió derecho y entró al Parlamento como diputado en 2003. En la década siguiente ocupó distintos ministerios y asumió la conducción del Partido Laborista, de centroizquierda, en un momento de crisis para esa fuerza. En 2015 intentó desplazar al actual premier con una propuesta moderada, aunque no logró derrotarlo. Netanyahu continuó en el poder y se convirtió en el primer ministro israelí con más tiempo en el cargo. Herzog, en cambio, llegó a la Presidencia en 2021, elegido por una amplia mayoría parlamentaria para un mandato de siete años.

Cuando fue elegido presidente, el entonces líder opositor Yair Lapid lo elogió como “un hombre digno y maravilloso”. Además, afirmó que Herzog estaba “siempre preocupado por el bien del país y del pueblo judío”.

Yair Lapid presentó una moción de censura contra el Gobierno de Netanyahu en marzo, tras los ataques de EEUU e Israel a Irán (Europa Press)

La relación del jefe de Estado con Netanyahu atravesó tensiones desde entonces. Entre los asuntos que pusieron a prueba ese vínculo estuvieron las presiones de Donald Trump para que concediera un indulto al primer ministro, procesado por corrupción.

En política exterior, Herzog respaldó la ofensiva lanzada por Israel en la Franja de Gaza como represalia por ese ataque. En marzo de 2026, además, celebró la guerra estadounidense-israelí contra Irán, iniciada el mes anterior.

En una entrevista con AFP en Jerusalén, el presidente calificó aquel conflicto como un “histórico punto de inflexión”. Herzog afirmó que la causa profunda de los enfrentamientos regionales, localizada por él en Teherán, sería “bloqueada y detenida” y que el rumbo de la región quedaría transformado.

(Con información de AFP)

Fuente: Infobae

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