La producción de ocho episodios que narra el recorrido de la agrupación Timbiriche, disponible en ViX, ha provocado un intenso debate debido a la representación de vínculos marcados por desequilibrios de poder. Bajo la dirección de Beto Hinojosa, la serie tiene como eje central la relación entre Sasha Sokol y el productor Luis de Llano, según confirmó el productor ejecutivo Pablo Cruz en conferencia de prensa. Sin embargo, usuarios en redes sociales acusan que la producción romantiza relaciones con diferencias de edad superiores a dos décadas, lo que ha generado un fuerte cuestionamiento sobre los límites entre el homenaje y la revictimización.
La polémica se centra en dos tramas principales: la de Sasha Sokol con Luis de Llano y la de Thalía con el productor Alfredo Díaz Ordaz. Ambas historias involucran a adolescentes frente a hombres con décadas de mayor edad y autoridad en el ámbito laboral.
El vínculo de Thalía con Alfredo Díaz Ordaz también bajo la lupa
La serie recrea los inicios de la carrera en solitario de Thalía tras su salida del grupo a principios de los años 90. En ese contexto, se desarrolla su romance con el productor Alfredo Díaz Ordaz, hijo del expresidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz. Díaz Ordaz era 21 años mayor que la cantante mientras trabajaba en sus primeros álbumes como solista. Los espectadores han criticado en redes sociales que la producción muestre esta relación como un romance sin evidenciar la desigualdad de poder que existía entre ellos. Los reclamos apuntan a que al omitir el contexto de asimetría de poder, la serie minimiza la situación de vulnerabilidad. Thalía tenía 19 años cuando lanzó su primer disco en solitario, bajo la supervisión de Díaz Ordaz, quien ocupaba cargos de influencia en compañías discográficas.

La sentencia de la SCJN contra Luis de Llano marca un precedente judicial
El caso de Sasha Sokol es el que ha generado mayor indignación. La cantante sostuvo un vínculo con Luis de Llano cuando ella tenía 14 años y el productor 39 años, una diferencia de 25 años. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ratificó la condena por daño moral contra De Llano, luego de la demanda presentada por Sokol. El fallo estableció que una persona menor de edad no tiene capacidad legal para consentir una relación con un adulto que además tiene poder sobre ella en el ámbito laboral. A pesar de esta resolución judicial, la serie titulada “El Estudio” recreó la relación con los actores Macarena García y Osvaldo Benavides interpretando a los involucrados. Usuarios en plataformas digitales calificaron esta dramatización como un acto de revictimización que explota agresiones sexuales con fines comerciales y de entretenimiento.

Seis miembros fundadores se deslindan de la serie mediante comunicado
El 6 de octubre, los integrantes originales de Timbiriche —Sasha Sokol, Benny Ibarra, Erik Rubín, Mariana Garza, Alix Bauer y Diego Schoening— emitieron un comunicado en el que desconocen la legitimidad de la producción.
“Ninguno de nosotros participó en la creación de esta serie ni fuimos consultados sobre las historias que en ella se cuentan. Tampoco autorizamos el uso de nuestra imagen, voz o identidad”.
Los músicos alertaron que la combinación de hechos reales con ficción puede afectar a personas que aún viven. Por otro lado, Luis de Llano comunicó en sus cuentas digitales que ha iniciado acciones legales para impedir el uso de su imagen en la serie.

La comunidad artística se pronuncia: entre el rechazo y la defensa de la ficción
El actor Mauricio Martínez apoyó la postura de los fundadores y condenó la transmisión de la serie. En sus redes sociales, afirmó que “la nostalgia no justifica la revictimización” y que no se deben anteponer las ganancias económicas a los derechos de las víctimas. Martínez, quien en 2022 denunció al productor Antonio Berumen por presunto acoso sexual, señaló que el testimonio de Sokol fue clave para que él se animara a presentar su denuncia. El intérprete sostiene que recrear experiencias traumáticas sin el consentimiento de quienes las vivieron atenta contra la ética profesional en la televisión. Por su parte, Macarena García, quien da vida a Sasha Sokol en la pantalla, justificó la actuación afirmando que el elenco pretendía rendir homenaje a los artistas. En declaraciones a los medios, García dijo entender la molestia de los músicos, pero opinó que la ficción abre la posibilidad de debatir temas de abuso que antes se silenciaban. El equipo legal de Sasha Sokol está analizando los episodios para evaluar si existen elementos para presentar una demanda por daño moral y uso no autorizado de su imagen contra la plataforma.

Productores defienden la serie mientras aumentan las amenazas legales
Ante las reacciones, el productor ejecutivo Pablo Cruz afirmó que la serie se basa en información de dominio público y que es una obra de ficción amparada por la libertad creativa. En conferencia de prensa, Cruz declaró que “no temen repercusiones legales” porque consideran la serie una interpretación inspirada en la historia musical de México.

Sin embargo, casos recientes en la televisión mexicana han creado antecedentes sobre el uso comercial de la imagen de personas vivas sin un acuerdo contractual. Expertos legales advierten que recurrir a la ficción no protege a las empresas de responsabilidades judiciales si la trama distorsiona hechos comprobados o invade la privacidad de los involucrados.
Fuente: Infobae