España desatiende alertas de espionaje en autos eléctricos chinos

La industria automotriz de China ha irrumpido con fuerza en el territorio español, sin que las autoridades hayan reaccionado de manera contundente. La lista de marcas que han llegado en los últimos años es extensa e incluye a:

  • SAIC Motor
  • BYD
  • Chery
  • Leapmotor
  • Changan Automobile
  • Geely
  • XPeng
  • Shineray
  • FAW Group
  • Great Wall Motor
  • Dongfeng Motor
  • BAIC Group
  • GAC Group
  • Zhidou
  • Seres Group
  • JAC Motors
  • Skywell

Estas compañías no solo producen sus propios modelos, sino que también son propietarias o ensamblan clásicos europeos como MG, Lotus y Volvo, integrando su propia tecnología.

La mayoría de estos vehículos, muchos de ellos eléctricos, cuentan con prestaciones tecnológicas que atraen a los compradores. A esto se suma que, al estar subvencionados por el régimen de Beijing, sus precios resultan notablemente inferiores a los de los automóviles fabricados en plantas como las de Martorell, en Barcelona, o Landaben, en Navarra.

Sin embargo, más allá del confort y las características visibles, estos autos traen consigo una inquietud creciente: la posibilidad de que contengan un backdoor en su software, es decir, una puerta trasera que permita acceder a los sistemas del vehículo.

Según la Ley de Inteligencia Nacional de China, los fabricantes chinos de vehículos eléctricos están legalmente obligados a colaborar con el Ministerio de Seguridad del Estado. Estos automóviles se diseñan bajo una transferencia tecnológica unilateral. Cuando gobiernos locales han intentado aumentar los requisitos de seguridad, las corporaciones chinas han cancelado proyectos por órdenes del Partido Comunista Chino.

Aunque hasta ahora no se han implementado medidas preventivas concretas, Europa observa con preocupación el uso extendido de estos vehículos. La advertencia más reciente provino de Noruega: entre el 14 y el 18 de septiembre, durante un ejercicio de seguridad en el aeropuerto de Oslo, soldados que operaban la pantalla de un automóvil descubrieron que las cámaras integradas habían grabado videos, según informó el periódico Dagens Naeringsliv. Los vehículos eran de la marca Deepal, de Changan Automobile, alquilados por el ejército para transporte de personal. Las alarmas se activaron al constatar que las cámaras tenían una doble función y que podrían ser monitoreadas desde Beijing.

ARCHIVO: El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, habla en la nueva fábrica de la empresa china Chery Auto, en la Zona Franca de Barcelona, España, en abril de 2024 (Reuters)

Anteriormente, ya se había señalado la posibilidad de que estos sistemas representen una amenaza para la privacidad, la seguridad vial y la protección de datos. En septiembre de 2024, el think tank británico China Strategic Risks Institute (CSRI) publicó un informe que destacaba estos riesgos.

En España, ningún funcionario del gobierno de Pedro Sánchez parece haber tomado cartas en el asunto. Ninguna autoridad española ha solicitado en los últimos años detalles sobre los componentes —microprocesadores, software— de los automóviles para verificar la existencia de backdoors. Tampoco se conoce pedido alguno para evitar este tipo de escrutinio en la tecnología promovida por Beijing.

ARCHIVO: El jefe del régimen chino, Xi Jinping, recibe al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en abril pasado en Beijing (EFE)

La sospecha de que los vehículos eléctricos chinos contienen múltiples atajos ocultos comienza a extenderse, lentamente, a otras industrias que utilizan maquinaria importada desde China, como escáneres en aeropuertos e insumos logísticos. Esta inquietud también alcanza a países de América Latina.

Casi al mismo tiempo que se difundía el informe del CSRI, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, la danesa Margrethe Vestager, expresó dudas sobre la seguridad de estos autos. En una conferencia de prensa en Washington DC en septiembre de aquel año, declaró:

«A nosotros también nos preocupa. Creemos que es legítimo investigar si ese tipo de tecnología puede usarse indebidamente cuando se trata de cuestiones de seguridad».

Europa no ha avanzado mucho, pero se especula que podría adoptar medidas en los próximos meses, especialmente por el doble uso que el régimen de Xi Jinping da a esta industria estratégica: potencial espionaje y colonización comercial. Además de la sensibilidad militar y de seguridad, existe una creciente preocupación por el retroceso de las industrias locales.

En Estados Unidos, los fabricantes de automóviles pueden utilizar materiales como plástico y vidrio producidos en China para ensamblar vehículos, pero tienen prohibido usar chips o software de conducción autónoma de origen chino. Washington busca evitar interferencias o espionaje en sus ciudades y carreteras.

Esta postura se hizo evidente esta semana, cuando el Pentágono prohibió la entrada de vehículos fabricados por BYD en su base de Kadena, en Okinawa, Japón, por riesgos de seguridad. La medida afecta tanto a automóviles particulares como a taxis y vehículos de reparto. Ninguno de ellos puede acercarse a esta instalación, que tendría un papel directo ante una crisis con China, Rusia o Corea del Norte.

Fuente: Infobae

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