Almodóvar publica su primera novela: ‘El hombre que solo escribía en los aviones’

La profunda conexión entre el cine de Pedro Almodóvar y la literatura también marca su primera incursión en la novela. El libro narra las peripecias de un ladrón de ideas que reescribe a sus autores predilectos mediante la llamada fanficción, en una huida vertiginosa y creativa que demuestra que el arte es una cadena interminable.

“La buena ficción debe ser eterna

, reflexiona el director español (Calzada de Calatrava, 1949) en una entrevista sobre El hombre que solo escribía en los aviones (Reservoir Books), su primera novela, aunque no en la literatura, pues es autor de otros tres libros: Fuego en las entrañas, Patty Diphusa (1991) y El último sueño (2023).

También ha escrito guiones como Amarga Navidad, en cuyo rodaje estaba cuando comenzó la novela que se publica este jueves, y en la que con estilos diversos y fragmentados habla del amor a la literatura de su protagonista, Flavio, que encontrará su camino tras su periplo por un montón de oficios.

Como su propio personaje de ficción, Almodóvar utiliza en su escritura múltiples citas, fragmentos e ideas que ha ido recopilando e interiorizando durante años, algunos propios y otros de autores como Clarice Lispector, Roberto Bolaño u Jorge Luis Borges.

“Es bueno conservar lo que escribes, porque después, sin haberlo previsto, encuentra su lugar en un relato o, en este caso, en una novela”, cuenta Almodóvar. Así, en sus 256 páginas recupera piezas como el monólogo original La adicción, sobre una ruptura muy dolorosa, que adaptó y redujo a la mitad para ser recitado en Dolor y gloria (2019) por Asier Etxeandia.

“Yo lo escribí para Carmen Machi y para hacer microteatro en una sala mínima, porque yo no he hecho teatro nunca, pero esto sí me atreví a hacerlo”, cuenta.

También ha recuperado, actualizándola, una historia de ciencia ficción que empezó a escribir en 1983, cuando vio la película Blade Runner, y que conecta con la inteligencia artificial -“la tormenta perfecta para que nos vayamos al carajo”, remarca- y la fanficción, un género que reconoce que le encanta.

“Yo de pronto veo una serie de televisión y pienso en darle una continuación, porque es creer que la ficción no debe terminar nunca. Tú coges el testigo y sigues escribiendo a tu aire y también esperas que alguien pueda coger lo tuyo. Me gusta esa fertilidad que nace del amor a un libro o una película que no quieres que acaben”, relata Almodóvar, que no tiene pensado adaptar al cine esta novela, pero concedería los derechos para hacerlo con gusto.

El personaje de Flavio, que también reescribe Los papeles de Aspern de Henry James, “tiene un poco de ladrón de ideas pero sin que le parezca una cosa inmoral”, aunque a veces sí que directamente cae en flagrante copia, como cuando protagoniza la misma performance que narró ¡Mártir! de Kaveh Akbar. “Me divierte darle una de cal y otra de arena al protagonista y que no sea admirable”, dice su creador.

La trama de la obra presenta a Flavio, un protagonista que reescribe creaciones de autores como Henry James y Roberto Bolaño. El cineasta descarta dirigir la adaptación de su novela a la pantalla grande pero ofrece la cesión de los derechos a terceros

Estimulante inseguridad tras 24 películas

La novela rezuma una sensación de inseguridad sobre el acto de crear que puede sorprender en el director de cine español más internacional desde Luis Buñuel, ganador de dos Oscar, dos Leones de Oro, dos Globos de Oro, dos premios de Cannes, cuatro Bafta, tres César, seis Goyas, tres Feroz y un Premio Donostia, entre otros.

“Yo sigo sintiendo tanto en la parte literaria como en los rodajes que no tengo ninguna sensación de seguridad. Abordo cada una de las películas y los guiones como una aventura en la cual lo más grato y más importante es vivirla hasta llegar a darle la palabra fin”, resume sobre su experiencia en 24 películas dirigidas desde hace 45 años.

Una obra que le sobrevivirá, aunque no le guste pensar en “la posteridad” porque va unida a su muerte. “Pero las películas son más importantes que nosotros, y claro que me pregunto cómo personas de tiempos futuros van a entender y sentir determinadas cosas que tú has hecho con todo tu corazón. Una pregunta que no tiene respuesta”, reconoce.

Ha empezado a escribir a medias

Mientras tanto, Almodóvar acaba de empezar un experimento: ha empezado a escribir a medias con otro persona, algo que ya anunció que pensaba hacer en el pasado Festival de Cannes.

“No sé cómo va a ir, pero la semana pasada justamente empecé con otro escritor”, adelanta. Tiene la impresión de que conseguirán acoplarse a pesar de los vicios adquiridos tras muchos años de trabajar solo.

El cineasta piensa estar “muchísimos años haciendo películas” pero también sabe que no le “queda tanto tiempo” y quiere huir de esa angustia. “La cuestión del tiempo se ha convertido en algo urgente”, reconoce, y por eso ha empezado este proceso con alguien cuyo nombre no quiere nombrar.

“A veces mis guiones llevan muchas capas y tras cada capa tarda tiempo en aparecer otra”, explica. Así ocurrió en relatos de estructura compleja como Hable con ella o La habitación de al lado, que tardaron años en encajar, frente a casos como Mujeres al borde de un ataque de nervios, que le salió en tres meses de un tirón.

“Y también me he cansado del diálogo conmigo a la hora de escribir, prefiero que ese diálogo sea con otro y que aporte algo a mi propia escritura”, confiesa Almodóvar.

Fuente: Infobae

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