El equipo de la NASA encargado del telescopio espacial Nancy Grace Roman ha comenzado la fase final de ajustes previa al inicio de sus observaciones científicas. Después de revisar el observatorio y verificar el correcto funcionamiento de sus instrumentos principales, los ingenieros se enfocan ahora en la nitidez de las imágenes que generará cuando entre en operación.
“Hemos comprobado que el observatorio funciona a la perfección”, afirmó Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland. De acuerdo con sus declaraciones, el aparato puede apuntar, capturar imágenes, transmitir datos y desplazarse entre distintas regiones del cielo para observarlas. El siguiente paso es analizar las imágenes con detalle.
Pruebas en zonas con alta densidad estelar y polvo cósmico
El proceso de puesta en marcha ha transcurrido sin contratiempos hasta el momento. Una de las pruebas se enfocó en áreas donde las estrellas se agrupan muy cerca unas de otras y en nebulosas con abundante polvo. El objetivo era asegurar que el sistema de orientación pudiera operar en esas condiciones sin perder la referencia hacia la cual debe dirigirse el telescopio.

“La forma en que Roman fija su objetivo es manteniéndose estable sobre estrellas individuales que se encuentran en la dirección a la que debe apuntar”, explicó Tom Barclay, científico del proyecto de operaciones de Roman en Goddard. El riesgo potencial era que la cercanía extrema entre estrellas o la presencia de polvo complicaran esta tarea.
“Nos preocupaba que en regiones donde las estrellas están extremadamente juntas o incrustadas en polvo denso, el sistema de guiado preciso pudiera confundirse o tener dificultades para mantenerse fijo a esas estrellas”, señaló Barclay. “Pero las observaciones de prueba en dichas regiones han demostrado que Roman funciona de maravilla en todos los casos”.
Calidad de imagen clave para detectar cambios reales en el universo
Las imágenes deben mantener un nivel uniforme de claridad y luminosidad. Si una toma resultara más borrosa o con diferente iluminación que otra, los científicos tendrían problemas para determinar si un objeto celeste cambió realmente o si la diferencia se debe al propio instrumento.
“Para lograr los avances científicos revolucionarios que esperamos de Roman, necesitamos una visión nítida del espacio, sin las molestias de la inestabilidad al apuntar o las imágenes desenfocadas”, indicó Josh Schlieder, científico del instrumento de campo amplio de Roman en Goddard. “Cualquier imperfección que afecte la calidad de la imagen debe minimizarse”, agregó, ya que pequeños defectos pueden ocultar señales débiles.

Por esta razón, el equipo realiza observaciones de prueba para medir el rendimiento del observatorio, calibrar la respuesta de los instrumentos ante la luz y ajustar la calidad de las imágenes. Estas actividades forman parte de la preparación previa a las operaciones científicas.
Instrumento de campo amplio permite observar grandes áreas en poco tiempo
Las primeras pruebas también confirmaron la rapidez con que Roman puede registrar partes del cielo. “Durante la puesta en marcha, estamos realizando varias observaciones de prueba de zonas famosas del cielo”, dijo Jeremy Perkins, astrofísico y científico de integración y pruebas del observatorio Roman en Goddard. “Me asombra el nivel de detalle que Roman proporciona en periodos de tiempo muy corto”.
Esa capacidad permitirá crear grandes panoramas con planetas, estrellas y galaxias. Los mosaicos que antes se reservaban para ocasiones puntuales pasarán a ser más frecuentes, al igual que los hallazgos que surjan de esas observaciones.
“En una observación típica con el instrumento de campo amplio de Roman, veremos objetos cien millones de veces más débiles de lo que el ojo humano puede detectar”, señaló Schlieder. “Así que imagínense las cosas extrañas e inesperadas que podrían estar ocultas entre todos esos datos”.

Coronógrafo experimental buscará planetas que otros métodos no detectan
La misión también prevé identificar alrededor de 2.500 nuevos exoplanetas, incluyendo aquellos que no pueden ser detectados con técnicas convencionales. Para ello contará con un coronógrafo experimental, un instrumento diseñado para bloquear la luz de una estrella y revelar objetos menos brillantes que orbitan cerca de ella.
Con esa técnica, el equipo espera obtener imágenes directas de exoplanetas gigantes y de discos donde se forman planetas. El coronógrafo permitirá observar dichos objetos con un nivel de detalle sin precedentes.
Los ajustes de resolución que se realizan durante esta etapa ayudarán a definir qué resultados puede ofrecer cada observación. Algunos sistemas del observatorio están funcionando mejor de lo esperado, una condición que podría ampliar las posibilidades de estudio y aumentar la cantidad de datos que recopilará la misión.
Fuente: Infobae