LinkedIn ha confirmado que las publicaciones etiquetadas como contenido genérico generado con inteligencia artificial perdieron un 40% de sus vistas en las últimas semanas. La medida responde al refuerzo de los sistemas internos que limitan el alcance de estos textos, según informó la propia compañía en un comunicado oficial.
En esa nota, la red social propiedad de Microsoft detalló que sus filtros automáticos ya identifican publicaciones “genéricas, repetitivas o recicladas” y reducen su distribución antes de que lleguen a usuarios fuera de la red directa del autor. El 8 de octubre, el vicepresidente de Ingeniería, Tim Jurka, amplió el alcance de la medida: los clasificadores ahora cubren todas las publicaciones que se distribuyen más allá de los contactos inmediatos, con una precisión declarada del 94%, según reportó el sitio especializado Social Media Today.

Esa cifra mide cuántas veces el sistema acierta al marcar un posteo como de baja calidad, no cuánto contenido genérico logra filtrar en total. El mecanismo combina modelos grandes entrenados con reportes de usuarios, que enseñan a sistemas más pequeños y rápidos a reconocer patrones repetidos. Distintos asistentes de IA revisan cada publicación según una sola regla, por ejemplo si el texto es promocional o si menciona un hecho con fecha, y derivan los casos dudosos a revisores humanos.
Un botón usado más de un millón de veces
La medida se apoya en una herramienta que LinkedIn lanzó el 30 de julio: un botón para marcar cualquier publicación como “parece contenido basura de IA”, ubicado en el menú de tres puntos de cada posteo. El director de producto, Hari Srinivasan, anunció la función ese día y explicó que buscaba generar una señal para “ajustar los modelos y mejorar los feeds”.

En las primeras tres semanas, más de un millón de personas usaron el botón, según informó la compañía en agosto. Esos reportes alimentan ahora los clasificadores que LinkedIn amplió en octubre.
La presión por actuar llegó después de que la empresa de detección Pangram publicara en julio un estudio que encontró que el 41% de las publicaciones largas de LinkedIn eran generadas por completo con IA, una proporción mayor a la detectada en plataformas como X o Medium.
Las publicaciones marcadas como genéricas no se eliminan: según precisó LinkedIn en sus preguntas frecuentes, su alcance queda limitado a los contactos directos y seguidores del autor, sin llegar a las recomendaciones de la red más amplia.

Un equipo que actúa como “terapeuta de contenido”
LinkedIn también armó un equipo integrado en gran parte por experiodistas y especialistas en redes sociales, que entrena al modelo de detección y asesora a usuarios cuyas publicaciones generadas con IA no logran repercusión. Así lo contó el editor en jefe de la plataforma, Dan Roth, en una entrevista con CNN publicada el 18 de octubre.
Roth describió a ese grupo como “terapeutas de contenido” para ejecutivos y especialistas que recurren a asistentes como Claude o Gemini para escribir sus publicaciones y luego no entienden por qué tienen poca repercusión.
“Lo mejor que se puede hacer es devolvérselo y preguntarle: ¿disfrutaste leer esto? ¿Te ves reflejado en esto?”, relató Roth.
Según Roth, el objetivo no es eliminar el uso de inteligencia artificial sino evitar que reemplace por completo la voz de quien publica. “Lo que funciona es ser humano”, dijo a CNN.

El equipo recomienda a los usuarios abrazar la imperfección, desde grabar videos con el teléfono apoyado contra una taza hasta publicar ideas incompletas que generen conversación. La compañía insiste en que no penaliza el uso de IA como herramienta de edición. En septiembre reemplazó su función “mejorar tu publicación” —que reescribía textos con IA— por una herramienta que solo corrige ortografía y claridad sin modificar el estilo del autor.
Jurka no precisó qué porcentaje de contenido genérico logra esquivar los filtros ni anticipó una fecha para la próxima actualización de los clasificadores. LinkedIn adelantó que seguirá ajustando el sistema a medida que acumule más reportes de usuarios.
Fuente: Infobae