El sábado, la alianza militar encabezada por Arabia Saudita y que opera en Yemen informó que derribó dos proyectiles disparados por los rebeldes hutíes con destino a las ciudades de Taif y Yanbu, ubicadas en la zona occidental del reino árabe.
Este evento ocurrió casi al mismo tiempo que la Dirección de Defensa Civil de Riad lanzaba alertas por un supuesto “peligro potencial” que afectaba a cuatro provincias del oeste del país, entre ellas Taif, Yanbu y La Meca, donde se halla el sitio más venerado del islam.
Minutos después, estas advertencias fueron canceladas.
La entidad pidió a la población que se trasladara “al refugio más próximo”. Además, recordó la prohibición legal de compartir fotografías o datos sobre las maniobras de “interceptación de misiles y drones”.
Durante las jornadas recientes, Arabia Saudita ha sufrido asaltos constantes por parte de los hutíes, quienes cuentan con respaldo de Irán, todo ello en el contexto del recrudecimiento del conflicto interno en Yemen.
Esta facción, que se enfrenta al gobierno yemení con reconocimiento global (respaldado por Riad), ha dirigido sus ofensivas contra instalaciones energéticas del reino, así como contra terminales aéreas.
La ciudad de Yanbu constituye un punto clave para la salida de crudo hacia el mar Rojo, lo que le ha facilitado a Arabia Saudita sortear el cerco iraní en el estrecho de Ormuz para buena parte de sus envíos petroleros.

A inicios de este mes, un asalto contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad provocó 13 fallecidos y numerosos lesionados.
Arabia Saudita lidera una alianza castrense que ingresó al conflicto en 2015, un enfrentamiento que ha arrasado Yemen y generado una de las catástrofes humanitarias más graves del planeta.
El conflicto permaneció en pausa tras una tregua acordada en 2022, pero se reactivó en julio pasado, en medio de la inestabilidad que la crisis generalizada en Medio Oriente ha provocado en la zona.
El vocero castrense de la coalición, Turki al Maliki, declaró en su perfil de X que los sistemas antiaéreos lograron interceptar y aniquilar misiles balísticos
“lanzados por la milicia terrorista hutí”
con destino a Riad, Taif y Yanbu, esta última situada en la costa del mar Rojo, donde opera un puerto exportador crucial y plantas de la estatal Aramco.
Hasta ahora, la alianza —que actúa en Yemen contra los insurrectos a favor del Ejecutivo yemení con reconocimiento mundial— no ha revelado detalles sobre los efectos de las interceptaciones, pues en semanas previas se han registrado decesos y heridos debido a los fragmentos de proyectiles derribados.
De igual modo, la Defensa Civil de Arabia Saudita activó alarmas antiaéreas en las provincias de Taif, Yeda y Yanbu, así como en La Meca, urbe que alberga el sitio más sacro del islam, aunque las retiró muy poco después de haberlas difundido a través de sus cuentas oficiales.

La coalición ha señalado repetidamente a los hutíes por dirigir ataques contra las urbes santas de La Meca y Medina, acusación que los insurgentes rechazan; incluso sostienen que todo el cielo del reino está en riesgo por sus ofensivas, salvo el de esas dos ciudades.
Hasta el momento, los rebeldes no han reclamado la autoría de estos hechos, aunque suelen proclamar sus operaciones contra el reino varias horas tras ejecutarlas.
En semanas recientes, los rebeldes respaldados por Irán han efectuado centenares de asaltos contra plantas energéticas y blancos civiles saudíes, por ejemplo el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, donde en octubre murieron y resultaron heridas decenas de individuos, mientras que la coalición mantiene bombardeos incesantes en Yemen.
Fuente: Infobae