Europa registró 50.000 muertes por calor en verano de 2026; España, entre los más afectados

El verano de 2026 ha sido catalogado como el más cálido en la historia de España y del continente europeo. Tanto la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) como el servicio climático Copernicus confirmaron que este periodo estival superó ampliamente los registros de 2025, el segundo más caluroso, con un récord de 61 días bajo ola de calor y una temperatura media de 2,4 grados por encima del promedio normal.

Además de las altas temperaturas, este verano se convirtió en el más letal para el continente, según un estudio divulgado en la revista Nature Health. Investigadores del Imperial College de Londres y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres determinaron que más de 50.000 personas fallecieron en Europa debido al calor generado por el cambio climático. Estas cifras convierten al verano de 2026 en el más mortífero desde el año 2000.

Cinco países con mayor mortalidad relacionada con el calor. (Imperial Grantham Institute)

La mortalidad no se distribuyó de manera uniforme. En términos absolutos, España, con 5.227 muertes atribuibles al cambio climático, figura entre los países con mayor número de víctimas. Solo la superan Italia (8.772 fallecimientos estimados) y Francia (4.661).

Al analizar las tasas por cada millón de habitantes, Malta presentó la cifra más elevada de toda Europa: 716 muertes por millón (con un intervalo de confianza del 95% entre 535 y 874). Le siguieron Italia (561 por millón), Hungría (537) y Croacia (461).

Las grandes capitales concentran las muertes por calor en España

El estudio se limitó a poblaciones urbanas, que representan aproximadamente el 40% de los habitantes de los 30 países analizados. La carga total de mortalidad por calor en toda Europa —incluyendo zonas rurales— sería necesariamente mayor, aunque los autores advierten que su magnitud no puede inferirse directamente de estos datos.

En España, los investigadores del Imperial College de Londres evaluaron las muertes por calor en noventa ciudades distribuidas por todo el territorio. Barcelona, con 1.587 fallecimientos, encabeza la lista, seguida de Madrid (967) y Valencia (262). Estos tres municipios coinciden con las urbes más pobladas del país.

Las estimaciones del estudio guardan cercanía con las cifras oficiales del Gobierno español. El sistema de monitorización de mortalidad de España contabilizó 5.123 fallecidos entre junio y agosto de 2026.

Más de 32.000 muertes podrían haberse evitado

Los autores del trabajo analizaron datos meteorológicos y modelos climáticos para comparar cómo variaron las temperaturas estivales entre el clima actual —con un calentamiento global de aproximadamente 1,4 °C— y el clima preindustrial, más fresco. El estudio se centró en las temperaturas diarias registradas en 854 zonas urbanas europeas de 30 países, entre el 1 de junio y el 31 de agosto, durante los años comprendidos entre 2000 y 2026.

“La relación entre temperaturas más altas y un mayor número de muertes relacionadas con el calor está bien establecida y es estadísticamente sólida. Esto nos permite modelar y predecir con precisión el probable impacto de la mortalidad por las temperaturas de verano en comunidades de toda Europa”, explicó el doctor Garyfallos Konstantinoudis, profesor del Imperial College de Londres.

Como cada año, el sur y el oeste europeo resultaron las regiones más castigadas, pero otras zonas tradicionalmente más frías, como el norte del continente, también registraron miles de muertes durante el verano. Es el caso de Reino Unido, con cerca de 4.500 fallecimientos. Aunque las víctimas del calor suelen ser personas mayores, se estima que unas 6.000 personas menores de 65 años murieron en las áreas urbanas analizadas.

El trabajo concluyó que, si el clima no se hubiera calentado por la quema de combustibles fósiles, habría ocurrido unas 32.600 muertes menos en el continente. Esto significa que cerca del 65% de los fallecimientos en Europa son provocados directamente por el cambio climático.

“Estas cifras son un recordatorio contundente de que nuestros veranos más cálidos y extremos están teniendo un impacto cada vez más severo en la salud pública. Detrás de estas estadísticas hay personas reales cuyas vidas se perdieron y familias reales que las lamentan”, afirmó la doctora Clair Barnes, investigadora especializada en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres.

Fuente: Infobae

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