Menos captura de anchoveta, principalmente en Perú, escala precios de aceite de pescado de $ 2.500 a más de $ 10.000 por tonelada

El fortalecimiento progresivo de las condiciones océano-atmosféricas en el Pacífico ecuatorial y los efectos del fenómeno de El Niño han puesto en alerta al sector camaronero ecuatoriano. Las implicaciones climáticas, los costos de producción y la operatividad de toda la cadena de valor son temas en análisis durante la Aquaexpo 2026, evento de la industria acuícola que se mantiene abierto hasta este jueves, 22 de octubre.

A finales de agosto, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) ya había emitido un informe preventivo en el que advertía que las condiciones del Pacífico mostraban un calentamiento de las aguas superficiales superior a los dos grados centígrados, con una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcance una intensidad muy fuerte entre finales de este año e inicios de 2027. Según los análisis gremiales, unas 110.000 hectáreas camaroneras, de las 230.000 existentes en el país, se encuentran expuestas a serios riesgos operativos, hidráulicos y sanitarios.

En este contexto de preparación, el gremio desarrolló el pasado 8 de octubre, en el Hotel Oro Verde de Machala, la III Mesa Técnica de Preparación con la participación de representantes de la cadena productiva camaronera y autoridades vinculadas a la gestión de riesgos. Durante la jornada se analizaron posibles afectaciones a la infraestructura productiva, a la salud del camarón y a la continuidad de las operaciones para identificar riesgos críticos y evaluar zonas vulnerables. Los resultados de este encuentro en la capital orense se incorporarán al diagnóstico territorial que construye el sector a partir de las mesas técnicas realizadas previamente en Guayaquil y Santa Elena, con el propósito de fortalecer la coordinación y capacidad de respuesta de la industria ante eventuales condiciones climáticas adversas.

Aunque las precipitaciones más intensas aún no se generalizan, los voceros de la industria sostienen que los efectos del fenómeno ya se perciben con severidad a través del calentamiento de las aguas marítimas. José Antonio Camposano, presidente de la CNA, explicó que el incremento de la temperatura del agua ha alejado los stocks de pesca en la región, lo que provocó una drástica disminución en la disponibilidad de harina y aceite de pescado.

“Cada vez es más difícil o es menos eficiente lo que puede hacer un productor para hacer frente a estos impactos. Hoy en día, usted invierte y no logra cubrir los costos que tenemos que afrontar”, advirtió Camposano.

Esta escasez de materias primas marinas ha generado un impacto directo en los costos de fabricación del alimento balanceado. Alex Obach, director global de Innovación de la empresa Skretting, señaló que la menor captura de anchoveta, principalmente en Perú, provocó un incremento escalonado de precios que alcanzó entre el 300 % y el 400 % en el aceite de pescado, pasando de montos de $ 2.500 a más de $ 10.000 por tonelada, mientras que la harina de pescado subió entre un 70 % y un 80 %.

“Si el principal proveedor de harina de pescado y aceite de pescado mundial deja de tener anchoveta y produce menos, eso crea una presión a nivel de precios increíble, pero también a nivel de accesibilidad a la materia prima”, advirtió el ejecutivo de Skretting.

Obach precisó que, ante esta coyuntura, la firma inició hace quince años un proyecto de investigación enfocado en reducir la dependencia de insumos de origen marino, lo que les permitió amortiguar el impacto, aunque no evitarlo por completo. “En estos momentos, entre El Niño, el cambio climático y la geopolítica, la guerra en Ucrania, el estrecho de Ormuz, no podemos predecir lo que va a pasar con la energía, no podemos predecir lo que va a pasar con las materias primas y no podemos predecir lo que va a pasar con las temperaturas y las lluvias”, agregó.

El especialista advirtió, además, sobre los desequilibrios hídricos en otras regiones agrícolas del mundo, donde la sequía derivada del evento climático podría impactar la producción de soya y de otros insumos clave para la nutrición acuícola.

Esta presión en las materias primas se traslada de forma directa al productor. Según las cifras detalladas por el titular de la CNA, en la actualidad, 44 centavos de cada dólar exportado por el sector camaronero se destinan exclusivamente al pago de alimento balanceado, reduciendo los márgenes de ganancia a niveles extremadamente estrechos.

Desde la perspectiva del procesamiento y empaque, la preocupación está en el impacto directo del exceso de lluvias en la biomasa y en la calidad final del producto. Juan Manuel Goyón, comprador de materia prima de la empacadora Expotuna, indicó que las oscilaciones de temperatura y la alteración de parámetros biológicos generan un alto estrés en el camarón, lo que incrementa la susceptibilidad a enfermedades y mortalidades en las piscinas.

Goyón enfatizó, además, los riesgos estructurales a los que se enfrentan las fincas. Precipitaciones de gran volumen pueden debilitar los muros de contención y caminos internos, derivando en inundaciones, desbordamientos y fuga de producto. Paralelamente, el deterioro o la interrupción de las vías terrestres por causa de las lluvias representa una amenaza para el traslado del producto hacia las plantas procesadoras, dado que los retrasos en el transporte alteran las condiciones de frescura y perjudican la calidad requerida para la exportación.

Por ello, productores e industriales coinciden en la necesidad de extremar los controles de bioseguridad y aplicar un manejo productivo conservador para amortiguar el impacto de un evento climático que promete poner a prueba la resiliencia del sector. (I)

Fuente: El universo

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