La inteligencia artificial está transformando la vida de quienes enfrentan dificultades visuales. Dispositivos tipo gafas inteligentes integran cámaras, micrófonos y sistemas de audio para identificar objetos, leer textos escritos y detallar imágenes mediante respuestas habladas. Esta tecnología busca ofrecer apoyo en actividades cotidianas.
De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 2.200 millones de personas en el planeta padecen algún tipo de discapacidad visual, ya sea de cerca o de lejos. De ese universo, 1.000 millones corresponden a casos que pudieron evitarse o que aún no reciben tratamiento.
Cuatro aplicaciones prácticas de los lentes inteligentes
Estos anteojos emplean inteligencia artificial para captar información visual y transformarla en mensajes auditivos. Dependiendo del modelo, pueden usarse en distintas tareas:
- Reconocimiento de objetos y descripción del entorno: A través de cámaras y sistemas de IA, el dispositivo identifica elementos y detalla las características generales de un lugar cuando el usuario lo solicita. No obstante, esta función no reemplaza las técnicas tradicionales de orientación y movilidad.

- Lectura de textos impresos mediante audio: El reconocimiento óptico convierte palabras escritas en información sonora, facilitando la lectura de etiquetas, envases, menús, carteles y documentos cuando distinguir las letras resulta complicado.
- Descripción de fotografías e imágenes: La inteligencia artificial analiza una escena y ofrece una narración de sus componentes. La precisión varía según las capacidades del dispositivo y las condiciones en que se toma la imagen.
- Consultas por comandos de voz: Los usuarios pueden pedir la lectura de un texto, solicitar una traducción o preguntar sobre el contenido frente a ellos, todo sin necesidad de mirar una pantalla. Esto resulta útil cuando el uso de una pantalla representa una dificultad.
Avances para la deficiencia de visión del color
El daltonismo, que afecta hasta al 8% de los hombres blancos y cerca del 0,5% de las mujeres en Estados Unidos —según James Kundart, profesor del Pacific University College of Optometry—, tiene su forma más común en la variedad rojo-verde, de origen hereditario y ligada al cromosoma X.
Las gafas con lentes de filtro pasivo, que bloquean ciertas longitudes de onda para mejorar la distinción entre tonos, son la alternativa más extendida. Sin embargo, su eficacia es limitada. En un estudio de 2024 realizado en Pacific University, solo dos de diez participantes con deficiencia rojo-verde mostraron una mejora medible con uno de los lentes comerciales evaluados.

Kundart explicó que estos filtros implican una compensación. “Le quitan a uno para darle a otro: se puede mejorar la deficiencia rojo-verde, pero la persona que distinguía bien el azul-amarillo empezará a cometer errores en esa parte del espectro”, señaló el especialista.
El potencial de las gafas inteligentes frente a los lentes tradicionales
A diferencia de un lente teñido con un filtro fijo, un sistema digital podría calibrarse según los colores que una persona no distingue y ajustar la visión en tiempo real. Según Kundart, las gafas inteligentes tienen la ventaja de poder identificar las coordenadas exactas de un color, ya que “pueden ver más colores que los humanos”.
Investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, desarrollaron prototipos que usan cámaras para detectar los colores que un usuario confunde y los ajustan dentro de su campo visual mediante una pantalla transparente.
Por su parte, un equipo de la Universidad de Rochester creó en 2024 una aplicación de realidad aumentada para teléfonos que permite desplazar colores con gestos de deslizamiento. Un participante logró distinguir correctamente bloques de juguete rosados de grises tras usarla.

Alexandra Williamson, de la Cleveland Clinic, advirtió que estas herramientas ofrecen una experiencia distinta a la cotidiana, pero no modifican la estructura celular del ojo. En la misma línea, Espinoza remarcó que, aunque la inteligencia artificial puede facilitar actividades diarias, estos dispositivos no reemplazan los tratamientos médicos ni la rehabilitación visual. Además, las descripciones generadas por IA pueden contener errores u omitir información relevante.
Fuente: Infobae