Por más de dos décadas, la NASA ha monitoreado desde el espacio cómo las actividades humanas dejan una marca indeleble en el almacenamiento de agua en tierra firme. Un nuevo análisis, basado en observaciones satelitales entre abril de 2002 y noviembre de 2025, revela que el riego intensivo, la construcción de represas y los cambios en el uso del suelo han modificado de forma significativa las reservas hídricas en lagos, ríos, suelos y acuíferos.
La investigación identificó 40 regiones de los continentes no polares donde las variaciones en el agua acumulada guardan una relación marcada con las intervenciones humanas. Australia fue la única excepción entre esas masas continentales, pues allí no se detectó ese vínculo.
Los datos provienen de las misiones GRACE y GRACE-FO, dos pares de satélites que detectan mínimas variaciones en el campo gravitatorio terrestre. Como el agua y el hielo alteran la masa de una zona, estos registros permiten calcular si una región ha ganado o perdido agua almacenada a lo largo del tiempo.
La investigación cubrió un período de más de 23 años y logró mapas con una resolución espacial entre cinco y 10 veces más detallada que estudios anteriores, según señaló NASA Earth Observatory. Esta mejora permitió separar con mayor claridad los efectos naturales, como lluvias y sequías, de las acciones humanas.
Los científicos evaluaron el impacto del riego, los embalses y las transformaciones en la cobertura vegetal sobre las tendencias de almacenamiento hídrico.
En cuatro regiones continentales, una variable antropogénica mostró una relación más estrecha con las tendencias de almacenamiento que cualquier variable climática, afirmó Mary Michael O’Neill, hidróloga del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y autora principal del estudio.

La agricultura intensiva acelera la pérdida de agua subterránea
El mapa elaborado por la NASA muestra descensos en el almacenamiento de agua vinculados al uso agrícola de acuíferos en regiones como el Valle Central de California, las Grandes Llanuras del sur de Estados Unidos, Chihuahua en México y el norte de la India. En estas áreas, las sequías prolongadas incrementaron la dependencia del bombeo para mantener la producción agrícola.
El caso del norte de la India es particularmente notable: la caída de las reservas resultó más pronunciada de lo estimado en evaluaciones previas. La NASA indicó que el retroceso de los glaciares del Himalaya solo explica el 15% de la disminución del almacenamiento de agua en esa zona. El resto se atribuye, en gran medida, a la extracción de agua subterránea.
Cambios en el uso del suelo que elevan las reservas hídricas
El estudio también identificó aumentos en el almacenamiento de agua en lugares donde se expandió la agricultura de secano. Por ejemplo, en partes del África subsahariana, el reemplazo de sabanas por cultivos de mijo coincidió con una elevación de los niveles freáticos, incluso cuando las precipitaciones estuvieron por debajo del promedio.
Un patrón similar se observó en el estado de Maranhão, en el norte de Brasil, donde la producción de soja reemplazó bosques y matorrales. Los investigadores sugieren que el uso de agua por parte de cereales y leguminosas, junto con las prácticas locales de manejo del suelo, podría haber favorecido la recarga de acuíferos poco profundos.

Represas y canales redibujan el mapa del agua
La mayor resolución de los datos satelitales permitió observar con más detalle el efecto de grandes obras hidráulicas. Uno de los ejemplos más destacados es el embalse de Boguchany, sobre el río Angará en Rusia, que registró la mayor tendencia de aumento de almacenamiento de agua en el norte de Asia no polar.
También se detectaron cambios en el desierto de Karakum, en Turkmenistán. Allí, el canal de Karakum desvía agua de un río para abastecer cultivos, pero parte del agua se filtra en el subsuelo durante el trayecto y modifica las reservas hídricas locales.
La NASA sostiene que este tipo de mediciones puede ser de gran utilidad para monitorear sequías, políticas de gestión del agua, represas, desvíos y sistemas de riego en regiones remotas donde los registros de superficie son escasos.
Fuente: Infobae