Despliegue militar de la alianza atlántica
La OTAN está movilizando aviones de patrulla marítima, drones, radares y personal de inteligencia en la región del mar Negro después de una serie de ataques con drones contra buques mercantes cerca de las costas de Rumania y Bulgaria, donde al menos 23 marinos han resultado muertos o desaparecidos en los últimos diez días.
La decisión se anunció el martes, luego de una reunión del Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano político de la alianza, en la sede de Bruselas. Los embajadores de los 32 países miembros evaluaron la seguridad en el mar Negro ante el aumento de los ataques contra embarcaciones civiles en una ruta que Ucrania emplea para exportar cereales y otros productos agrícolas.
“Los aliados han enviado o enviarán aviones de patrulla marítima adicionales, sistemas de radar, equipos de desactivación de explosivos, personal de inteligencia, drones y más al Mar Negro. Sin embargo, lo más importante que podemos hacer es aumentar nuestro conocimiento de la situación en la región mediante el incremento de sensores y el intercambio de datos”, afirmó el coronel Martin O’Donnell, portavoz del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa de la OTAN.
Ataques cerca de Rumania y Bulgaria
El despliegue se concretó después de nuevos incidentes en las aguas próximas a los territorios de Rumania y Bulgaria, dos miembros de la OTAN y la Unión Europea. La alianza no atribuyó oficialmente los ataques a ningún país, aunque analistas militares consideraron que Rusia casi con certeza los llevó a cabo. Moscú no reconoció responsabilidad por los hechos.
La semana pasada, drones impactaron contra dos buques tanque de productos químicos cerca de la costa rumana del mar Negro. Ambas embarcaciones se incendiaron y siete tripulantes quedaron desaparecidos. Los barcos permanecían anclados cerca del canal de Sulina, una vía que conecta el río Danubio con el mar Negro y que Ucrania utiliza para sacar parte de sus exportaciones.

Otros cinco cargueros sufrieron ataques cerca de las costas de Rumania y Bulgaria durante los diez días previos. La sucesión de incidentes dejó un saldo de al 23 marinos muertos o desaparecidos. La mayoría de los ataques ocurrió fuera de las aguas territoriales de la OTAN, aunque varios se registraron en zonas económicas exclusivas o cerca de las fronteras marítimas de los países aliados.
El martes, las fuerzas rusas dijeron que atacaron tres cargueros en el puerto ucraniano de Reni y otros dos buques que navegaban rumbo a Odesa. Los objetivos transportaban grano y otras cargas agrícolas procedentes de puertos ucranianos, fundamentales para los ingresos del país en plena guerra.
Reacciones desde Bruselas
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, condenó los ataques y sostuvo que
“seis ataques en diez días de drones presuntamente rusos marcan una escalada peligrosa e inaceptable”.
También acusó al Kremlin de intensificar los intentos de golpear las exportaciones de grano ucraniano a través del mar Negro para reducir los ingresos de Kyiv.

Además, Kallas advirtió que los ataques se sumaron a las dificultades que enfrentan los suministros mundiales de alimentos por las sequías en distintas regiones y por la situación en Medio Oriente. Las agresiones contra la navegación comercial elevaron además los costos de los seguros para cruzar el mar Negro.
La empresa de análisis de riesgos marítimos Ambrey detectó un incremento en el ritmo de los ataques desde julio y calculó que las fuerzas rusas fueron responsables de alrededor del 80% de los incidentes. Tomas Alexa, analista principal de la firma, afirmó:
“Aunque los ataques contra buques mercantes en el mar Negro no son nuevos, pero estamos viendo una escalada tanto en el número de ataques como en su alcance geográfico”.
Fuente: Infobae