El mandatario estadounidense, Donald Trump, lanzó un ultimátum este martes a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelensky, para que acceda a un acuerdo de paz con el presidente ruso Vladímir Putin. Trump sostuvo que Estados Unidos no ha recibido “nada a cambio, salvo un precio elevado del diésel” por toda la asistencia enviada a Kiev. La Casa Blanca advirtió que, si Zelensky no muestra disposición a negociar, el resultado “será algo muy negativo”.
El líder republicano señaló que la falta de progreso se debe al “inmenso odio” que existe entre los dos mandatarios y aseguró que Europa ya está cansada del conflicto. Trump calculó la ayuda estadounidense en “cientos de miles de millones de dólares”, sin dar mayores detalles. Estas declaraciones se produjeron después de que Zelensky se reuniera en Oslo con el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Trump vinculó el alza en los precios del combustible con los ataques ucranianos contra infraestructura energética rusa. No obstante, el diésel ya venía subiendo debido a la guerra que Washington mantiene contra el régimen iraní desde hace más de siete meses. El 4 de septiembre, el precio superó por primera vez los USD 5,85 por galón a nivel nacional, según la Asociación Automovilística AAA, y la Administración de Información Energética estadounidense registró USD 6,53 el 21 de septiembre.

En ese contexto, Trump anunció el 9 de octubre, tras conversar con Putin, un acuerdo para comprar diésel ruso. El Tesoro suspendió por seis meses las sanciones a las exportaciones rusas de combustible. La decisión llegó semanas después de que el mandatario promulgara una ley de sanciones contra Moscú —cuyas disposiciones debían empezar a aplicarse parcialmente el 18 de octubre— y generó críticas tanto de legisladores republicanos como demócratas.
El giro tiene un matiz que complica la interpretación del pacto. Rusia suspendió este mes todas sus exportaciones de diésel para cubrir una escasez interna. Sin embargo, el 10 de octubre levantó parcialmente la prohibición tras un acuerdo entre Putin y Trump.
La relación entre Washington y Kiev atraviesa su momento más tenso desde el enfrentamiento en el Despacho Oval de febrero de 2025. En octubre de ese año, la Administración Trump sancionó a las petroleras rusas Rosneft y Lukoil tras cancelar una cumbre con Putin. En enero de 2026, Witkoff aseguró que solo faltaba un elemento del marco de paz, interpretado como la retirada ucraniana de zonas de Donetsk que aún controla. Desde entonces, las negociaciones no han dado resultados.

Zelensky denunció este lunes que Estados Unidos retrasa la entrega de misiles interceptores Patriot ya pagados por aliados europeos, y que Ucrania no recibió alertas de inteligencia antes del ataque ruso del 19 de octubre, en el que murieron al menos seis personas y 28 instalaciones energéticas resultaron dañadas. También acusó a Washington de restringir el uso de Starshield, la versión militar de la red satelital Starlink que emplea el Ejército ucraniano, y atribuyó estas medidas a una intención de forzar la capitulación de su país.
Washington niega haber cambiado el intercambio de inteligencia o haber frenado Starshield. El secretario de Estado, Marco Rubio, admitió este martes que las entregas de interceptores pueden haberse demorado, pero por razones no políticas. Según fuentes citadas por The Washington Post, el retraso obedece a que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, no ha aprobado aún la transferencia de varios lotes.
En Oslo, Zelensky se reunió con Witkoff en presencia del primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y del presidente finlandés, Alexander Stubb. El empresario y yerno de Trump, Jared Kushner, participó por videoconferencia. Witkoff viajará este miércoles a San Petersburgo para presentar a Putin ideas elaboradas en consultas con Ucrania y sus socios europeos, con el fin de relanzar los contactos de paz.
La cita con el líder ruso mostrará si Moscú acepta reabrir el diálogo. Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre a dos semanas, el precio del combustible —que Trump ya conecta con la guerra— seguirá condicionando su margen de maniobra frente a Moscú y Kiev.
Fuente: Infobae