La Cinemateca Francesa ha organizó un homenaje póstumo a Jean-Paul Belmondo, quien falleció en 2021 a los 88 años, inaugurando la primera revisión completa de su obra. 
La muestra se titula Belmondo, le magnifique (Belmondo, el magnífico) en referencia a un filme de 1973 de Philippe de Broca que él protagonizó (Le magnifique). La exhibición repasa su carrera desde sus orígenes familiares hasta final composición unos 90 filmes entre comedia acción y drama.
Jugando reinventándose, Belmondo convirtió cada etapa vital en ‘un inmenso terreno de juego’, explicó Clémentine Deroudille, comisaria de la muestra, a esta agencia. La exposición disponible hasta el 31 de enero incluye fotos personales y de rodaje, cartelería, extractos filmes y ropa original de sus filmes, entre otros elementos.
—Hoy atravesamos un periodo muy difícil, nos enseñan a dividirnos, a detestarnos. Jean-Paul Belmondo demuestra exactamente contrario, es persona que une a la gente. Es alguien que permite personas otros países, franceses, gente todas opiniones y todo tipo reunirse en torno una exposición un personaje— opinó esta experta—
Belmondo nació en Neuilly-sur-Seine (periferia oeste París), el 9 de abril 1933. Hijo escultor padre pintora madre, prefería más boxeo otra gran pasión interpretación que escuela.
Su inicio actuación con Raymond Girard, conocido su padre, en el Conservatorio Nacional Superior Arte Dramático. Pierre Dux le aconsejó cambiar rumbo profesional: “Con cara que tiene, jamás tendrá mujer sus brazos”.
La de Belmondo, nariz rota y aspecto viril algo arisco, era tipo belleza que el gran público nunca visto hasta entonces que él debió crear primero escenario luego ante las cámaras.
Con Godard, un binomio revolucionario
Su gran salto llego con Jean-Luc Godard revolucionar historia cine desde À bout de souffle (Al final de la escapada) 1960.
En ese proyecto se ven en la muestra extractos del somero guión que preparó Godard para aquella aventura, su primer largometraje rompió reglas. Así, rodaje calles París, lejos estudios, dio Belmondo libertad inventar nueva manera moverse, hablar y ser hombre en pantalla.
Luego llegarían títulos como Une femme est une femme (Una mujer es una mujer) o Pierrot le Fou (Pierrot el loco), dentro un periodo frenético que rodó 30 películas apenas cinco años (1960-1965).
La exposición repasa cómo procuraba elegir papeles atípicos siempre que pudo para divertirse, su paso por Italia y su también fructífera relación con realizadores, como De Broca.
Convertido estrella, finales 60 bajó algo ritmo pero sus apariciones pantalla volvieron un acontecimiento, como estreno de Borsalino (Jacques Deray, 1970) junto Alain Delon.
El apellido Belmondo volvió así marca capacidad imponer reglas propias protagonizó numerosos filmes acción, hasta fracaso relativo El solitario 1987, que dio pie reconectar teatro.
Eso lo mantuvo alejado rodajes excepto Itinerario de un niño mimado (Claude Lelouch, 1988) que le dio premio César mejor actor nunca fue recoger. “El único jurado que puede entregar distinciones es el público, pues no existimos más que por él para él siempre me esforzado obtener su aprobación”, aseguró sobre esa decisión.
En décadas siguientes, aunque consagrado al teatro, la recta final su carrera dejó colaboraciones igualmente notables con directores como Agnès Varda, Cédric Klapisch o Lelouch.
Falleció en 2021 pero su impronta es clara en una generación actores franceses actuales, como Jean Dujardin, en la visión cineastas como Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Steven Spielberg o Spike Lee, que lo citaron como referente dirigir sus actores.
Fuente: Infobae