Tesla Roadster volador: ¿realidad o ilusión? Todo lo que debes saber

Para unos fue un hito, para otros una simple ilusión. Lo cierto es que el lanzamiento del Tesla Roadster se convirtió en el acontecimiento más relevante de la industria automotriz mundial en los últimos años. No solo traspasó las fronteras del sector, sino que invadió conversaciones cotidianas y se volvió tendencia en redes sociales.

La razón de este fenómeno no es otra que la presentación de un automóvil volador. La jugada de Elon Musk no dejó indiferente a nadie: muchos pensaron que era un truco de ilusionismo, una imagen generada por inteligencia artificial o simplemente una maqueta ultraliviana capaz de mantenerse boca abajo o girar 360 grados en el aire, algo que un vehículo convencional jamás podría hacer.

El vehículo existe, es real y efectivamente vuela. Su construcción se asemeja más a la de un dron gigante con forma de auto, pero solo el tiempo dirá si realmente es un avance revolucionario o un experimento aislado. Por ahora, es un auto que rueda como cualquier otro y, de repente, alza el vuelo.

Tesla presentó su Roadster con un espectáculo que sorprendió a unos y fue tomado con escepticismo por otros. Tesla/Imagen facilitada por la empresa a través de REUTERS

Trasladar esta tecnología a la vida cotidiana requerirá años de desarrollo. Coordinar el vuelo de tantos autos sobre los cielos de una ciudad, una carretera o cualquier rincón del planeta parece hoy un desafío imposible.

Sin embargo, el espectáculo visual fue impactante: el auto subió una rampa hasta quedar “cabeza para abajo”, inició el vuelo desde ese punto, rotó para aterrizar sobre sus cuatro ruedas, o saltó de repente sobre una serie de cinco modelos actuales de Tesla para caer del otro lado y continuar su marcha. Pese a todo, las críticas no tardaron en llegar.

La mayor decepción, según muchos, es que el diseño no cumple con lo esperado. Además, el nuevo Roadster debía cumplir la promesa postergada de la versión anterior que se anunció en 2017 para 2020, la cual nunca llegó. En su lugar apareció algo completamente distinto.

El Tesla Roadster guarda poca identidad visual con la firma de estilo de la marca, que ha logrado mantener un patrón estético inconfundible en sus anteriores modelos. (Tesla)

¿Es tan distinto en verdad? Sí y no

Sí, porque es un auto volador y eso no estaba en los planes de nadie, ni siquiera de los ingenieros más optimistas. No, porque no será un auto de calle que cualquier persona pueda comprar. En cambio, será un vehículo específico para uso en determinados espacios privados o abiertos que no representen peligro para terceros (como el desierto del Mojave). Solo quienes Tesla elija y puedan pagar el precio (aún no revelado) accederán a él.

Aquellos que ya adquirieron un Roadster anteriormente, o quienes lo hagan ahora mediante una reserva de USD 50.000 o USD 250.000 según el modelo, podrán obtener el Tesla de calle en las versiones Performance y Thrust.

Y ahí también han surgido quejas. Muchos observadores e interesados consideran que el nuevo Roadster perdió “el encanto” que tenía aquel de 2017 y hasta parece más un Lamborghini Murciélago que un Tesla, cuyas formas ya gozan de una identidad que se replica en cada modelo nuevo.

La segunda generación del Roadster se presentó en 2017 con promesas de fabricación para 2020. Nunca vio la luz hasta ahora, con un diseño completamente diferente.

Del Tesla Roadster Performance se sabe que tiene capacidad para dos ocupantes, acelera de 0 a 100 km/h en 1,6 segundos, alcanza 370 km/h y ofrece una autonomía de 470 km gracias a su paquete de baterías 4680 diseñadas específicamente para este modelo. Estas baterías permiten pasar del 15% al 80% de carga en solo 10 minutos.

El Roadster Thrust, por su parte, promete acelerar de 0 a 100 km/h en 0,9 segundos y llegar a una velocidad punta de 368 km/h, gracias a propulsores de gas frío orientados hacia la parte posterior que incrementan la aceleración. También es de dos plazas.

Un escaparate de tecnología

En todas las versiones, el auto cuenta con dos motores eléctricos en el eje trasero y tracción posterior exclusivamente. Aunque no se reveló la potencia nominal, Tesla menciona 1.500 CV y un torque superior a 1.400 Nm. No tiene diferencial, ya que cada rueda se controla de manera independiente mediante engranajes planetarios y su propio inversor.

La estructura del vehículo está compuesta por magnesio, titanio y fibra de carbono, pesa aproximadamente 1.700 kg y promete superar los 550 km/h de velocidad máxima.

En la parte inferior del difusor, cuatro turbinas succionan el aire del piso para generar más agarre lateral. El Roadster puede doblar con una fuerza de 2 G.

Gran parte de sus componentes aerodinámicos son móviles, como la cola que se convierte en un ala trasera para tener agarre en curvas y se cierra para ofrecer menor resistencia al avance y lograr altas velocidades con bajo consumo energético.

Los cuatro ventiladores traseros, de unos 20 kW cada uno, están ubicados en la parte superior del difusor. En el piso de esa misma sección, donde están las ruedas traseras que traccionan el vehículo, un sistema de faldones fabricados en caucho y cerdas de nylon sella la zona contra el piso para generar vacío y mayor fuerza descendente sobre el asfalto.

Gracias a este sistema –similar al que utilizó McMurtry hace un par de años–, el Tesla Roadster puede doblar con una aceleración lateral de más de 2 G en curvas a velocidades de entre 0 y 80 km/h.

Entre otras características reveladas en la presentación, se destaca que la butaca del conductor es fija y lo que se regula son la pedalera y el volante. Tanto el sistema de frenado como de dirección se comandan por cable, en la conocida tecnología “brake-by-wire” y “steer-by-wire”.

Los propulsores de gas a presión de 10.000 psi sostienen el auto en el aire por al menos 5 segundos antes de perder la carga.

También se dieron a conocer algunos detalles del sistema COPV (Composite Overwrapped Pressure Vessel), que es el que permite volar al Roadster Rocket. Se trata de un depósito de gas que resiste una carga a muy alta presión, 10.000 psi o 640 bar, reforzado con fibra de carbono para mayor resistencia y ligereza.

Este sistema puede almacenar unos 200 litros de gas frío en la versión Thrust, que llegan a 600 litros en el Rocket. Por eso no hay asiento de acompañante en esta última: todo ese espacio está ocupado por los tanques COPV. La carga del depósito en la versión Thrust demora unos 30 minutos, pero el contenido solo dura 5 segundos y luego se debe cargar nuevamente.

En la versión voladora, la mayor capacidad permitiría más tiempo de impulso. La diferencia clave es que en el Thrust ese gas se usa para empujar el auto hacia adelante, mientras que en el Rocket se emplea para elevarlo del piso.

Fuente: Infobae

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