La Unión Europea se encamina a adoptar el mecanismo comercial más severo de su historia frente a China, que podría llegar hasta bloquear el acceso a sus 450 millones de consumidores en casos extremos de coerción económica. Esta ofensiva ocurre en un contexto de déficit comercial récord con Pekín y de crecientes advertencias mutuas entre ambos bloques.
Durante una cumbre celebrada esta semana en Bruselas, los líderes europeos respaldaron un nuevo paquete de herramientas para contrarrestar lo que consideran prácticas desleales por parte de rivales económicos como China. En la misma cita también se trataron temas como el presupuesto plurianual del bloque, el respaldo a Ucrania y la política migratoria.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó que en diciembre presentará un mecanismo bautizado como “Diversify EU”, cuyo objetivo es reducir los desequilibrios estructurales en las relaciones comerciales del bloque, especialmente con China. “Se acabará la dependencia de un único proveedor”, afirmó la mandataria.
Según explicó Von der Leyen, este instrumento será “más rápido y preciso” y “no dependerá del país de origen, lo que permitirá a las empresas reducir riesgos con mayor agilidad. También propuso un “mecanismo de solidaridad” para actuar cuando un Estado miembro sea víctima de coerción comercial por parte de un tercer país.
A esta herramienta se sumará otra, de carácter más drástico, que permitirá limitar el acceso al mercado único “de forma rápida e inmediata” cuando ello redunde en interés de la Unión. Se trata de una medida de segunda respuesta, diseñada para disuadir a rivales de usar políticas desleales contra empresas europeas o de desatar una guerra comercial contra el bloque.

“Desarrollaremos un nuevo instrumento para una acción decisiva, limitando el acceso al mercado único cuando esto convenga a los intereses de la Unión, de forma rápida e inmediata”, declaró Von der Leyen.
El déficit comercial y la advertencia desde Beijing
El impulso europeo responde al mayor esfuerzo hasta ahora por reducir el abultado déficit comercial con China, que el año pasado alcanzó los 360.000 millones de euros (equivalentes a 404.000 millones de dólares). China ya advirtió que tomaría represalias si la UE introduce nuevas medidas comerciales o restricciones discriminatorias contra sus empresas o productos que vayan más allá de los acuerdos vigentes.

“El lado europeo no puede fantasear con obtener beneficios ejerciendo presión, ni debería subestimar la determinación y la capacidad de China para proteger sus propios intereses”, señaló el Ministerio de Comercio chino en un comunicado de tono severo emitido el viernes.
Los sectores bajo la lupa y el camino con los híbridos como modelo

La Comisión Europea ya comenzó a examinar datos comerciales para detectar aumentos repentinos de importaciones, un primer paso hacia la imposición de cuotas en sectores adicionales de bienes provenientes de China y de otros países. El bloque utilizaría como modelo el acuerdo alcanzado con China sobre importación de vehículos híbridos, que fijó un límite de 350.000 autos al año.
Si la Comisión detecta un pico en las importaciones de un sector, puede recurrir a medidas de salvaguarda, como cuotas, para restringir los volúmenes de ingreso. Actualmente, el organismo evalúa industrias como la química y la de maquinaria como posibles candidatas a este tipo de protección.

Los líderes europeos también sugirieron otros sectores donde les gustaría ver acción: robótica, energía solar y eólica, y el ámbito médico. Sefcovic insistió en que el plan es mantener vías paralelas de diálogo mientras la UE avanza con las acciones necesarias, y dejó claro que el acuerdo alcanzado con China sobre híbridos es apenas el comienzo.
De acuerdo con el funcionario europeo, serán necesarias más acciones para reequilibrar la relación comercial entre ambos bloques en los próximos meses.
Fuente: Infobae