Durante la cumbre europea celebrada este viernes en Bruselas, los primeros ministros de República Checa, Austria y Dinamarca lanzaron duras críticas contra la política migratoria del gobierno de Pedro Sánchez. Los mandatarios advirtieron sobre las consecuencias que estas decisiones podrían tener para el conjunto de la Unión Europea y exigieron nuevas medidas para frenar las entradas irregulares, así como avanzar hacia una estrategia común más restrictiva en el bloque.
Las duras acusaciones de República Checa
El primer ministro checo, Andrej Babis, fue uno de los más contundentes al cargar contra el modelo de acogida de varios países europeos, entre ellos España. Babis acusó a algunos dirigentes de estar dispuestos a “sustituir a la población” para “mantenerse en el Gobierno”. Además, advirtió que República Checa podría verse obligada a reforzar sus fronteras para impedir la llegada de migrantes procedentes de otros Estados de Europa occidental.
“Vemos lo que está ocurriendo en España. Algunos políticos son capaces de sustituir a la población simplemente para mantenerse en sus cargos y seguir en el Gobierno. Eso no tiene nada que ver con nosotros”, afirmó el dirigente.
Babis aseguró que su Ejecutivo prepara nuevas medidas para decidir quién puede residir y trabajar en el país. Asimismo, extendió sus críticas a Países Bajos, donde denunció que los migrantes tienen “más prioridad” que los ciudadanos neerlandeses para acceder a una vivienda; a Suecia, país en el que cuestionó la presencia de parlamentarios de origen somalí; y a Berlín, cuya alcaldesa acusó de mantener contactos con Hamás. Estas situaciones las calificó como “el camino al infierno”.
“Estoy convencido de que para algunos de esos países ya es demasiado tarde y quizá algún día tengamos que defender nuestras fronteras para impedir que lleguen a nuestro país migrantes procedentes de los países occidentales, si esto continúa así. Y, naturalmente, nos estamos preparando para ello”, advirtió Babis.
El mandatario insistió en que será República Checa quien decida quién puede vivir y trabajar en su territorio. Consultados sobre la posibilidad de participar en los centros de retorno de migrantes fuera de la UE, Babis evitó concretar si su Gobierno se sumará a la iniciativa y defendió endurecer la lucha contra las redes de tráfico de personas, incluida la confiscación de sus recursos económicos y la destrucción de embarcaciones vacías.
“Hay que luchar contra los traficantes de personas, encerrarlos, quitarles el dinero, hundir las embarcaciones vacías y enviar una señal clara de que ya no aceptamos esto”, defendió el dirigente checo.
Pese a reconocer que las llegadas irregulares a Europa han disminuido en los últimos meses, Babis aseguró que el número de migrantes sigue siendo de 800.000 según sus cifras.
La postura de Austria: “mala señal”
Por su parte, el canciller austríaco, Christian Stocker, también señaló a España y criticó la regularización de migrantes por enviar una “mala señal” en un momento en que la UE trata de frenar la inmigración irregular. Stocker advirtió que este tipo de decisiones tienen “consecuencias”, sugiriendo que la medida del Gobierno español podría haber contribuido a la crisis migratoria de Ceuta.
“Independientemente de que exista o no una relación directa, no sé si lo ocurrido en Ceuta habría sucedido sin esa señal”, afirmó el dirigente austríaco.
Stocker defendió los esfuerzos europeos para reforzar las fronteras y establecer centros de retorno en terceros países. También celebró que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya anunciado que preparará una propuesta para permitir que los Estados miembro puedan dejar de admitir a trámite solicitudes de asilo en situaciones excepcionales como la vivida en el enclave español. Calificó esta iniciativa como un “gran avance” y consideró necesaria para dotar a los gobiernos de nuevas herramientas frente a episodios de presión migratoria.
“Los acontecimientos de Ceuta nos han demostrado que necesitamos nuevas posibilidades para reaccionar adecuadamente en determinadas situaciones excepcionales”, defendió.
Destacó asimismo que el grupo de países europeos partidarios de endurecer la política migratoria, inicialmente minoritario, reúne ya a “la mayoría” de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
Críticas de Dinamarca y Países Bajos
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, también apuntó de manera velada al Gobierno de Sánchez y cuestionó la política de regularización extraordinaria de migrantes, pidiendo que sea examinada en detalle por Bruselas.
Frederiksen solicitó a la Comisión Europea que investigue las consecuencias de que un país “actúe prácticamente en contra de lo que hacemos los demás”. Sin mencionar a España, preguntó si no choca con la política europea que “una persona que entra ilegalmente en un país pueda, de repente, obtener un permiso para permanecer allí”.
Por otro lado, el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, reclamó al Ejecutivo comunitario que haga cumplir las normas de Dublín, que determinan qué país debe tramitar las solicitudes de asilo. Señaló a Italia por sus obligaciones en este ámbito, después de que, según denuncia, algunos Estados miembro lleven “años” sin aplicar unas disposiciones que considera “cruciales” para reducir la presión sobre los sistemas de acogida.
“Me alegra que Ursula von der Leyen haya dejado claro que una buena aplicación del Pacto Migratorio, necesaria para controlar la migración, implica cumplir todos los elementos de los acuerdos europeos, incluido Dublín, y que Italia tiene una obligación al respecto”, señaló Jetten.
El mandatario reiteró que Países Bajos trabaja junto a otros cuatro Estados europeos para poner en marcha centros de retorno de migrantes “a corto plazo”, iniciativa sobre la que espera lograr avances en noviembre, coincidiendo con la próxima reunión de los ministros responsables de Asilo y Migración de la UE.
Contexto de la cumbre y crisis en Ceuta
Las declaraciones de los líderes precedieron un debate a Veintisiete en el que los jefes de Estado y de Gobierno hicieron balance de la situación migratoria en la Unión, que registra una significativa caída en las cifras de entradas irregulares y demandas de asilo, así como un aumento en el número de expulsiones. Sin embargo, la cumbre quedó marcada por la crisis en Ceuta y las críticas de varios socios contra España por la entrada de cerca de 80.000 personas de Marruecos a la ciudad autónoma entre el 30 y el 31 de julio.
Antes del arranque formal del Consejo Europeo, cerca de una veintena de mandatarios se reunieron en un desayuno previo centrado en la cuestión migratoria, en el que participaron, entre otros, las primeras ministras de Italia y Dinamarca, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen. Tras la entrada masiva de migrantes a Ceuta, ambas promovieron una carta firmada por 22 socios críticos con las políticas migratorias del Gobierno español, en especial con la regularización extraordinaria.
Fuente: Infobae