Tesla Roadster 2028: el superdeportivo que desafía la gravedad

Finalmente, se confirmó lo que muchos sospechaban: el nuevo Tesla Roadster es un vehículo con capacidad de vuelo. Aquel mensaje oculto que aparecía al sobreexponer la imagen del anuncio de lanzamiento no era una ilusión, sino una pista real que anticipaba esta innovación.

Sin embargo, no será un automóvil al alcance de todos. El Tesla Roadster comenzará a entregarse en 2028 únicamente en dos versiones de calle, que ya pueden reservarse mediante un pago que va desde USD 50.000 hasta USD 250.000. La variante que realmente vuela se comercializará exclusivamente por invitación.

La presentación del jueves no fue un simple evento: se trató de un verdadero lanzamiento, comparable en impacto visual al de una nave espacial de SpaceX, pero con una sorpresa aún mayor, pues un cohete se espera que despegue, mientras que un automóvil no.

Elon Musk fue el anfitrión y protagonista de la noche en Texas, sobre un escenario que incluía una rampa peculiar: una ruta que ascendía hasta quedar perpendicular al suelo y luego retomaba la horizontalidad, pero invertida, es decir, con el vehículo con las ruedas hacia arriba, aunque pegado al piso.

La sorpresa llegó cuando, al finalizar la pista abruptamente, el Tesla Roadster giró 180°, encendió los propulsores verticales, realizó un breve vuelo y aterrizó sobre sus cuatro ruedas para continuar su marcha como un auto convencional.

Los potentes propulsores del Tesla Roadster le permiten despegar verticalmente y girar con el accionamiento de otras turbinas laterales que se controlan por IA.

No obstante, lo que pasó desapercibido para muchos espectadores del evento en vivo fue que el vehículo se mantiene adherido al suelo incluso cuando está completamente invertido.

Precisamente ese es el mayor aporte de Tesla al mundo automotriz con este superdeportivo: unas turbinas traseras que funcionan en sentido inverso y lo presionan contra el pavimento, generando un nivel de adherencia sin precedentes.

El sistema opera mediante potentes aspiradoras (Suckers) que succionan aire desde el suelo una vez que se sellan los laterales de una sección inferior de la carrocería, logrando el efecto de “cerrado al vacío”. Aunque es perfeccionable, resulta aplicable en circunstancias específicas para un auto de alto rendimiento real.

Un sistema de bombas de vació y aspiradoras permiten que el Roadster se quede adherido al piso aún en posición invertida. Tesla/Imagen facilitada por la empresa a través de REUTERS

¿Es realmente posible un auto volador?

Un automóvil que vuele, aunque suene atractivo, no es sencillo de implementar en la vida cotidiana por más tecnología disponible. Existen varias razones que lo impiden, al menos por ahora y probablemente por muchos años. La primera, aunque básica, es esencial: no es lo mismo conducir un auto que pilotar una aeronave.

Los conductores de un auto volador requerirían capacitación de piloto, al menos de helicóptero, debido a la necesidad de despegar y aterrizar verticalmente. La segunda razón es que en el cielo no hay calles, ni esquinas, ni semáforos, ni rotondas, por lo que se debería volar a distintas altitudes para evitar colisiones. De ocurrir un impacto, todo caería al suelo donde hay personas, animales, casas y autos.

La única forma viable de regular el tránsito de autos voladores sería mediante un control total basado en Inteligencia Artificial que guíe cada vehículo en interacción plena con su entorno —otros autos, edificios, zonas de aterrizaje y despegue— y en el que no debería intervenir ningún ser humano.

Aunque Tesla es pionera en este campo con su sistema de conducción autónoma (FSD), este es parcial, no total, porque la tecnología aún no es completamente segura en vehículos con las cuatro ruedas sobre el suelo.

Tesla es pionero en sistemas de conducción autónoma total como el que se usa en los taxos Tesla Cybercab. REUTERS/Kaylee Greenlee

De hecho, de los cinco niveles de asistencia a la conducción, los autos más avanzados alcanzan el nivel 3, donde el conductor debe permanecer al volante y atento para retomar el control cuando el sistema lo solicite.

Existen redes de taxis autónomos, como los Cybercab de Tesla, que no tienen conductor, pedales ni volante y transportan pasajeros de forma totalmente autónoma. Sin embargo, estos sistemas solo operan en áreas determinadas de algunas ciudades, pues requieren tener escaneado todo el entorno para circular con seguridad, y lo hacen a velocidades controladas y relativamente bajas.

Por ello, por ahora las únicas certezas son que el Tesla Roadster se venderá desde 2028 en tres versiones. Dos de ellas serán para dos ocupantes, con cualidades de superauto pero sin capacidad de vuelo. La más extrema, denominada Rocket, tiene un solo asiento, vuela y se venderá únicamente por invitación; no estará permitida para uso en la vía pública.

Los Tesla “de calle” son el Performance, que puede reservarse con un pago de USD 50.000, y el Thrust, que requiere USD 250.000. El Rocket no tiene precio de reserva, pues solo se venderá a quien Tesla decida.

El mensaje encriptado en el anuncio digital de la fecha original del lanzamiento del vehículo, ya daba indicios de tratarse de un auto volador.

Una campaña de marketing perfecta

“Where we’re going” era la leyenda oculta en el anuncio de la fecha de lanzamiento de septiembre. Esa frase, que en español significa “Hacia donde vamos”, remite a la famosa línea del Dr. Emmett Brown a Marty McFly al final de la primera película “Volver al futuro”, referida al icónico DeLorean convertido en un auto volador.

La frase completa era: “A donde vamos no necesitamos caminos”, y Tesla la utilizó para insinuar que el Roadster podría tener capacidad de vuelo.

Otro detalle curioso que alimentó el misterio fue que la fecha original era el 1 de octubre y se debió postergar por mal clima, según anunció Tesla días antes. El estreno mundial se reagendó para la noche del 15 de octubre. Visto en retrospectiva, era otro mensaje en clave: si un auto necesita buen clima para su presentación, cobraba más sentido la idea de su capacidad para volar.

Ahora solo queda esperar hasta 2028, cuando comiencen las entregas a los clientes. Quienes en 2017 habían reservado el auto que se prometió para 2020 y aún no habían desistido, esperando el deportivo más extremo de Tesla, ya tienen la opción de cambiarlo por la versión que deseen del nuevo modelo.

Fuente: Infobae

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