Este jueves, los insurgentes hutíes lanzaron un ataque con misiles contra el Palacio Presidencial de Adén, conocido como Palacio de Al Maashiq, que alberga la sede del Gobierno yemení. El bombardeo dejó un saldo de dos guardias de seguridad fallecidos y varios heridos.
El ministro de Información yemení, Moammar al-Eryani, detalló que fueron cinco misiles los que impactaron el complejo. El primer ministro, Shaya al Zindani, y otros miembros del gabinete se encontraban en el lugar en ese momento, pero resultaron ilesos. Residentes de la zona reportaron haber escuchado fuertes explosiones instantes antes del incidente.
El portavoz militar de los hutíes, general Yahya Saree, reivindicó la operación y afirmó que el objetivo era un centro de operaciones dirigido por oficiales sauditas dentro del complejo, además de presuntos depósitos de armas.
«El bombardeo responde a la política declarada por el grupo de «atacar los despliegues militares saudíes dondequiera que se encuentren» y consideró que cualquier presencia militar de ese país constituye «un objetivo legítimo» para sus fuerzas».

Tras el ataque, el primer ministro Shaya al Zindani se manifestó a través de la red social X y declaró:
«El Gobierno continuará cumpliendo con sus deberes nacionales, y estos ataques no lo intimidarán ni lo disuadirán de seguir adelante con la campaña «Amanecer del Yemen» para restaurar las instituciones estatales, poner fin al golpe y extender la autoridad del Estado sobre todo el territorio».
Fuentes gubernamentales consultadas bajo reserva confirmaron que los dos escoltas fallecidos pertenecían al cuerpo de seguridad del primer ministro. Las autoridades yemeníes elevaron a seis la cifra de heridos.
El Consejo de Ministros de Yemen calificó el hecho como un «acto terrorista» y expresó condolencias a los familiares de los fallecidos, además de desear una pronta recuperación para los lesionados. El organismo acusó a los insurgentes de recurrir a la violencia para imponer sus objetivos, y denunció otras acciones del grupo contra barrios residenciales en las provincias de Taiz y Lahj, así como contra instalaciones civiles y energéticas en territorio saudita.

El Palacio de Al Maashiq funge como sede del Gobierno y del Consejo de Liderazgo Presidencial desde que los hutíes tomaron la capital, Saná, en 2014. Los rebeldes, alineados con Irán, buscan extender su control sobre la costa occidental de Yemen, mientras que Arabia Saudita respalda con apoyo aéreo al Ejército yemení en su intento por recuperar el noroeste del país.
El Gobierno de Yemen instó a Naciones Unidas y a la comunidad internacional a adoptar una postura firme frente a estos episodios y a no ser tratados como hechos aislados, exigiendo que se ejerzan presiones para proteger a la población civil y la infraestructura del país.
«El futuro del Yemen no será rehén de una milicia que se levanta en armas contra su pueblo y atenta contra la seguridad de sus vecinos», señaló el comunicado oficial.
Fuente: Infobae