Más de tres siglos después de que el dodo desapareciera de Mauricio, una isla del océano Índico al este de Madagascar, la ciencia vuelve a poner sus ojos en esta emblemática ave. En Texas, un equipo de investigadores combinó inteligencia artificial y edición genética para identificar unos 2.300 fragmentos de ADN que podrían estar vinculados a los rasgos físicos de esta especie extinta.
La iniciativa no pretende clonar un dodo idéntico al que habitó la isla en el siglo XVII. El plan consiste en estudiar los cambios genéticos en la paloma de Nicobar, su pariente vivo más cercano, para obtener aves que presenten algunas de sus características distintivas. No obstante, antes deben confirmar que esas modificaciones realmente producen los rasgos esperados, según informó Colossal Biosciences, la misma firma detrás del proyecto de desextinción del lobo terrible y de otras iniciativas similares.

El dodo era un ave no voladora de aproximadamente un metro de altura y un peso de hasta 23 kilogramos. Su extinción se vincula directamente con la llegada de los humanos y de animales introducidos en la isla. El último avistamiento documentado de un ejemplar vivo data de 1662.
El principal desafío: descifrar qué cambios genéticos explican la apariencia del dodo
El ADN de especies desaparecidas suele estar fragmentado y dañado, lo que dificulta determinar qué diferencias genéticas son propias de una especie extinta y cuáles responden a variaciones comunes entre animales vivos. En el caso del dodo, los investigadores cuentan con una cantidad limitada de material genético. Por ello, la empresa desarrolló una herramienta llamada GenoMorph, que compara información genética y medidas de cráneos de aves actuales para seleccionar las zonas del ADN que merecen un análisis más profundo.

La herramienta utiliza datos de pollos, codornices, patos y palomas obtenidos en seis etapas del desarrollo embrionario y en tres zonas de la cara. También incorpora genomas y estudios por tomografía de más de 70 especies de aves, con 541 puntos de referencia en cada cráneo. El análisis señaló 653 segmentos asociados con el tamaño del pico y 1.698 con su anchura y grosor. La empresa aclaró que esta lista no prueba que cada fragmento sea responsable de un rasgo determinado, sino que reduce la cantidad de cambios que deben verificarse en el laboratorio.
“Los objetivos se están validando ahora en el laboratorio”, afirmó Beth Shapiro, directora científica de la compañía, en declaraciones recogidas por Reuters. Colossal no informó una fecha estimada para el nacimiento de un ave con las características que intenta reproducir.
El genoma reconstruido ya cubre el 95 % de las letras del ADN del dodo
El comunicado también detalló avances en la reconstrucción del genoma del dodo mediante un método computacional que la empresa desarrolló primero para su programa sobre el lobo gigante. Para lograrlo, comparó los fragmentos recuperados del dodo con el ADN de la paloma de Nicobar y repitió el análisis varias veces. En cada etapa incorporó nuevas coincidencias para buscar partes que habían quedado sin identificar.

Según detallaron, el 95 % de las letras de su genoma está respaldado por al menos cinco lecturas independientes. Esas letras son las unidades que forman la secuencia genética y se representan con A, C, G y T. La cobertura promedio es de 65 lecturas, un dato que indica cuántas veces se observó cada parte del ADN. Contar con una secuencia más completa permitiría comparar con mayor precisión al dodo con sus parientes actuales. La empresa también busca completar el genoma de la paloma de Nicobar de extremo a extremo de sus cromosomas, una referencia que podría servir para estudiar al solitario de Rodrigues, otra especie extinta de la misma familia.
La colonia de palomas de Nicobar es la base para probar las modificaciones
La compañía informó que su colonia de palomas de Nicobar en Texas llegó a 36 aves luego de nuevos nacimientos entre parejas establecidas. La reproducción de esta especie es central para el programa porque sus células se usarían para poner a prueba los cambios elegidos. A partir de huevos de la última temporada, los investigadores obtuvieron células que más adelante pueden convertirse en óvulos o espermatozoides. Trabajar con ellas es necesario para que una modificación genética pueda pasar de un animal a su descendencia.

Además, la empresa prepara un mapa completo del ADN de la paloma de Nicobar. El objetivo es contar con una referencia más precisa antes de seleccionar y modificar las zonas relacionadas con los rasgos del dodo.
Los ensayos en pollos y embriones permiten evaluar cambios antes de aplicarlos
Los científicos informaron del nacimiento de pollos quiméricos, animales formados con células de más de un embrión. El sistema permite incorporar células modificadas en un embrión y observar si participan en la formación de tejidos y en determinados rasgos físicos. Colossal también desarrolló un método para introducir ADN, ARN y herramientas de edición genética en embriones de aves mediante partículas microscópicas de grasa. En pruebas con el gen Runx2, vinculado con la formación de los huesos, observaron cambios en la cara y el cráneo de los embriones. Según sostuvieron, el procedimiento mejora su supervivencia frente a las técnicas tradicionales.

La herramienta se probó en embriones de paloma bravía y pato. La empresa planea usarla para evaluar los candidatos identificados por GenoMorph antes de llevarlos a estudios en células de paloma de Nicobar. El método fue descrito en un preprint enviado a bioRxiv, por lo que todavía no fue revisado por otros especialistas.
Según Ben Lamm, cofundador y director ejecutivo de la compañía, todavía deben definir qué modificaciones resultan relevantes y qué condiciones requeriría un hábitat seguro. En declaraciones a Reuters, señaló que la compañía conversa con científicos, grupos conservacionistas y autoridades de Mauricio, aunque no elegirá zonas de liberación hasta completar los estudios ecológicos y la consulta con las comunidades.
Fuente: Infobae