La economía ecuatoriana registró un desempeño favorable al mantenerse en fase expansiva durante tres trimestres consecutivos: desde el cuarto trimestre del 2025 hasta el segundo trimestre del 2026.
Esto, según el más reciente reporte del Ciclo Económico y Sistema de Indicadores Compuestos difundido por el Banco Central del Ecuador (BCE).
Los análisis técnicos e indicadores de la entidad monetaria anticipan además que esta tendencia positiva se prolongaría a lo largo del tercer trimestre del 2026.
El seguimiento del ciclo económico es una herramienta complementaria a la medición del Producto Interno Bruto (PIB). El Banco Central explica que esta metodología, diseñada de manera específica para el contexto de una economía dolarizada, se fundamenta en el Sistema de Indicadores Compuestos Económicos (SICE), el cual integra un indicador coincidente y otro adelantado para evaluar el comportamiento macroeconómico e identificar con oportunidad los puntos de giro en la trayectoria productiva del país.
En lo que respecta a la situación actual, el Indicador Compuesto Coincidente (ICC) ratificó la trayectoria de expansión iniciada hacia finales del año anterior. Este comportamiento responde principalmente al desempeño positivo registrado en la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA), la reactivación del nivel de ventas en los sectores de comercio, manufactura y construcción, el dinamismo observado en las operaciones de crédito del sistema financiero nacional, así como la evolución favorable en los flujos de ingresos petroleros del sector público.
De igual manera, las perspectivas a corto plazo muestran un panorama favorable. El Indicador Compuesto Adelantado (ICA), encargado de anticipar las fluctuaciones cíclicas de la actividad económica, emite señales consistentes sobre la continuidad de la expansión para el tercer trimestre del presente año. Esa proyección se fundamenta en el comportamiento de variables clave como el incremento en la importación de materias primas y productos intermedios para la industria, la cotización del petróleo crudo WTI, la producción nacional de derivados, el crecimiento en los depósitos de ahorro y la mejora continua en el índice de términos de intercambio no petroleros.
Desde la perspectiva de la autoridad monetaria, las variaciones del ciclo económico impactan directamente en aspectos estructurales como el crecimiento del PIB, los niveles de inflación, la generación de empleo y la atracción de inversiones. Por ello, disponer de datos técnicos fortalece la toma de decisiones, reduce la incertidumbre entre los agentes económicos y genera un entorno de mayor certeza para hogares, empresas e inversionistas. (I)
Fuente: El Universo