Dos años atrás, Han Kang (nacida en Gwangju, Corea del Sur, en 1970) marcó un hito al convertirse en la primera surcoreana en ganar el Premio Nobel de Literatura. Con 53 años, era también la galardonada más joven en obtener ese premio en las últimas cuatro décadas. La Academia Sueca explicó en su veredicto:
“Por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”
Antes del Nobel, la escritora ya gozaba de reconocimiento internacional. En 2016 obtuvo el Premio Booker con La vegetariana —publicada originalmente en 2007—, una de sus obras más emblemáticas. La novela narra la historia de una mujer que decide dejar de comer carne, una elección que la enfrenta a su entorno. Descrita como una obra asfixiante sobre el aislamiento, marcó un antes y después. Posteriormente, Han comenzó a escribir Tinta y sangre, su cuarta novela, que no se publicó hasta 2010 debido a que la autora se bloqueó en el séptimo capítulo. En España, esta obra llegó a las librerías en 2026 publicada por Random House, 16 años después de su edición original.

Tras ese bloqueo, Han Kang repensó su método de escritura. En una entrevista en 2023, explicó que había abandonado la novela porque sentía que “algo no funcionaba”. Dijo:
“Tal vez porque no era sincera en ese momento. Me faltaba sinceridad al escribir y por eso no podía seguir”.
Después de un año alejada de la ficción, encontró una respuesta que le permitió retomar el trabajo:
“Más tarde me di cuenta de que dentro de la ficción también se puede incluir la verdad. No por escribir ficción se pierde la verdad, se trata de buscar esos caminos en los que se pueda introducir, aunque sean estrechos”.
Un bloqueo que derivó en su quinta obra
Precisamente, de ese bloqueo nació la idea para su quinta novela, La clase de griego. Lanzada en Corea del Sur en 2011, la trama gira en torno a una mujer que ha perdido el habla y un profesor que está perdiendo la vista. Ambos personajes, aislados, hallan en el lenguaje un puente para conectarse.
“El proceso de recuperar el lenguaje es el proceso de recuperar su vida”,
afirmó Han.

Esa conexión entre ficción y verdad se extiende a gran parte de su producción posterior. En Actos humanos (2014), la autora se inspiró en la masacre de Gwangju de 1980 —su ciudad natal— para retratar la violencia contra estudiantes y civiles durante el levantamiento prodemocrático. En Imposible decir adiós (publicada originalmente en 2021), abordó otro episodio trágico de la historia surcoreana: la masacre de Jeju, mezclando investigación histórica, memoria e imaginación. Esa misma fórmula fue la que la Academia Sueca destacó en el Nobel: una escritura que enfrenta “traumas históricos” sin abandonar la ficción como medio para aproximarse a ellos.
Transcurridos dos años desde el Nobel, Han Kang continúa expandiendo una obra que ya se publica en más de 30 idiomas. Desde 2018, se dedica exclusivamente a la escritura, tras renunciar a su cargo como profesora de Escritura Creativa en el Instituto de las Artes de Seúl.
Fuente: Infobae