Fuertes oleajes destruyen una vivienda y golpean a tres comunidades de Manabí

Los fuertes oleajes y el avance del mar causan daños en las comunidades de San Clemente, San Jacinto y San Alejo, en la parroquia Charapotó, cantón Sucre, en el norte de Manabí.

Una vivienda colapsó en el sector de Punta Bikini; varias cabañas turísticas resultaron afectadas y el agua se acumula en tramos de la vía del malecón, una situación que preocupa a residentes y autoridades locales.

El fenómeno también puso a prueba las piedras escolleras que protegen parte de la franja costera.

En algunos sectores, la fuerza de las olas golpeó las rocas y envió el agua y piedras pequeñas hacia la vía; en otros, la marea arrastró arena y formó acumulaciones que impiden el drenaje del agua.

Ariel Mero, presidente del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) parroquial de Charapotó, explicó que las afectaciones se relacionan con el incremento del nivel del mar y la intensidad de los aguajes registrados entre septiembre y octubre.

Según el dirigente, las consecuencias ya alcanzan viviendas, instalaciones turísticas y espacios utilizados por pescadores.

Una vivienda colapsó y otras estructuras están en riesgo

En el sector de Punta Bikini, en San Clemente, el fuerte oleaje destruyó una vivienda que pertenecía a una pareja de adultos mayores.

El dirigente explicó que el deterioro del terreno no comenzó con el último episodio de oleaje.

Los aguajes anteriores ya habían debilitado progresivamente la franja costera, hasta dejar algunas construcciones expuestas al impacto directo del mar.

“Ha ido escalando este tema del aguaje por el aumento de la marea”, explicó Mero.

El presidente del GAD parroquial calcula que unas tres viviendas o cabañas con actividades comerciales han sufrido afectaciones en la zona.

Entre las estructuras perjudicadas también figura una instalación turística municipal.

Estas cabañas funcionan como pequeños negocios en los que sus propietarios venden alimentos y otros productos a los visitantes.

Además, algunos pescadores han tenido que retirar sus lanchas de las zonas de varadero debido a la fuerza del oleaje, que también ha afectado espacios utilizados para resguardar las embarcaciones.

Las olas alcanzan cerca de tres metros de altura

Mero indicó que el episodio más reciente de aguaje comenzó el viernes y que las condiciones más intensas se registraron durante el fin de semana, con efectos que podían prolongarse hasta el martes o miércoles.

De acuerdo con los datos que maneja el dirigente, las olas alcanzaron aproximadamente 2,7 metros de altura durante este episodio. En septiembre, otro aguaje registró olas de alrededor de 2,82 metros, mientras que las más intensas pueden acercarse a los tres metros.

El presidente parroquial también recordó que los informes del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño advertían sobre un posible aumento del nivel del mar en la costa ecuatoriana.

Considera que el incremento observado en su zona es notable. “Las piedras escolleras se encuentran un poco debilitadas en estos momentos”, señaló.

En San Jacinto, el agua queda atrapada en una calle

Las afectaciones no se limitan a las viviendas de San Clemente.

En San Jacinto, el agua del mar ingresó a una calle cercana a la playa durante los aguajes, especialmente en un sector donde no existe protección de piedra escollera y los pescadores utilizan un espacio para sacar o mantener sus lanchas.

Mero explicó que el fenómeno arrastra arena y forma una acumulación que actúa como una barrera, impidiendo que el agua regrese al mar cuando baja la marea. Como consecuencia, el líquido permanece en la calle hasta que los trabajadores utilizan maquinaria para abrir un canal y permitir su evacuación.

En San Alejo, en cambio, la acumulación de agua en medio de la vía del malecón genera inquietud entre quienes utilizan esta carretera para movilizarse entre los tres balnearios.

La preocupación de los residentes se concentra en el debilitamiento del terreno y la eventual formación de un socavón que comprometa la circulación de vehículos y peatones.

Retiran un poste eléctrico y solicitan obras de protección

El avance del mar también amenaza la infraestructura de servicios públicos.

Ante el riesgo en el sector de Punta Bikini, personal de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL EP) ejecutó este lunes el retiro preventivo de un poste de alumbrado público expuesto al impacto del oleaje.

Mientras tanto, el GAD parroquial de Charapotó ha recopilado información sobre las afectaciones y ha remitido los reportes a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, la Prefectura de Manabí y el Municipio del cantón Sucre.

Mero señaló que las comunidades necesitan intervenciones para reforzar las defensas costeras, especialmente en los sectores donde las construcciones y los espacios turísticos permanecen expuestos al mar.

“Las ayudas y las necesidades nosotros, como GAD, ya las hemos hecho saber”, manifestó.

Sobre este tema, se gestionó una entrevista con el Municipio de Sucre, pero no se pudo concretar.

Fuente: El Universo

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