El matcha ya no es un producto exclusivo de círculos especializados. Este polvo verde se ha convertido en un fenómeno mundial que mezcla consumo, ritual y creciente interés por sus orígenes. Su popularidad ha reavivado interrogantes sobre cómo se produce, se prepara y se promociona una bebida que durante siglos ha estado ligada a prácticas culturales de Asia.
El mercado global del té enfrenta tensiones climáticas y logísticas
El auge del matcha ocurre en un contexto donde el mercado del té experimenta cambios en oferta y demanda a nivel internacional. En su informe de perspectivas para 2026, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que los mercados de bebidas siguen expuestos a múltiples amenazas:
- Fenómenos climáticos extremos
- Restricciones de suministro
- Plagas
- Dificultades logísticas

El análisis de la FAO indica que estas perturbaciones afectan los precios, aunque su impacto se distribuye de forma desigual a lo largo de las cadenas de valor, alcanzando de manera distinta a productores y consumidores.
En este panorama, el matcha ha ganado terreno en cafeterías, recetas y publicaciones en redes sociales. Sin embargo, reducirlo a un simple color o a un sustituto del café deja de lado toda la cadena de conocimientos agrícolas y métodos de preparación que intervienen antes de que el polvo llegue a la taza.

Cultivo bajo sombra y molienda fina: los secretos del matcha japonés
El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón explica que el matcha se elabora a partir de tencha. Durante el cultivo, las plantas se cubren para evitar la exposición directa al sol. Luego, las hojas se cuecen al vapor, se secan sin enrollarlas y se muelen hasta obtener un polvo muy fino.
Las condiciones de cultivo y procesamiento determinan el resultado final. En la descripción oficial del té de Uji, el ministerio japonés detalla que el cultivo bajo cobertura reduce el amargor y favorece un perfil con más umami.
También se indica que las hojas de la primera cosecha, recolectadas entre fines de abril y mayo, se destinan principalmente a tencha y gyokuro, considerados tés de alta gama. La ficha institucional sobre el té de Uji sitúa estas técnicas dentro de una tradición transmitida de generación en generación.

La preparación tradicional vuelve visible el trabajo detrás de la taza
El renovado interés por el matcha ha puesto el foco en prácticas como batir el polvo con agua y probarlo sin endulzantes antes de combinarlo con otros ingredientes. La especialista Darla Murray, consultada por una revista de moda, diferenció entre las preparaciones que priorizan hojas jóvenes, cultivo bajo sombra y molienda en lotes pequeños, y aquellas de escala industrial.
Su planteamiento no convierte estas categorías en una garantía absoluta de calidad, pero demuestra que la procedencia y el método se han convertido en criterios de elección para parte del público.

El fundador Alan Jiang señaló que busca preservar un momento de interacción entre quien prepara la bebida y quien la recibe. La maestra de té Keiko Kitazawa también participa en degustaciones guiadas, una modalidad que desplaza la atención desde los agregados hacia el sabor puro del té.
Estos enfoques conviven con versiones frías, mezclas con leche y usos en repostería, que amplían las formas de consumo sin reemplazar la preparación tradicional.
- El polvo proviene de hojas procesadas como tencha.
- El sombreado es parte esencial del método de cultivo asociado al matcha.
- Batir el polvo con agua permite apreciar aroma, textura y sabor sin añadidos.
- La primera cosecha figura entre los datos que los profesionales del sector usan para explicar el origen del producto.

La demanda global plantea límites de oferta y desafíos culturales
El crecimiento de la demanda podría generar tensiones en una producción que requiere conocimientos específicos. Sarah Oh, otra profesional entrevistada por la misma revista, advirtió sobre dificultades de abastecimiento durante la cosecha de 2025.
Por su parte, Marc Falzon sostuvo que el interés internacional puede ayudar a mantener técnicas tradicionales, aunque ese impulso exige evitar que el origen cultural se diluya en una moda pasajera.

La FAO también recuerda que el té es fuente de ingresos y empleo para millones de pequeños productores; el organismo estima que ellos aportan el 60% de la producción mundial.
La popularidad del matcha, por tanto, conecta las tendencias de consumo con decisiones sobre cultivo, trazabilidad y transmisión de saberes. La diferencia entre una bebida de moda y una práctica informada depende, en buena medida, de que esos procesos sigan siendo reconocibles para quienes la consumen.
Fuente: Infobae