El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha decidido extender por un periodo adicional de dos meses la prohibición de venta de armas que pesa sobre la región sudanesa de Darfur, una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado que azota al país africano desde hace tres años. Esta decisión se tomó en medio de marcadas diferencias entre Rusia y Estados Unidos acerca de la posibilidad de aplicar la misma restricción a todo el territorio sudanés.
Rusia ejerció su poder de veto sobre la iniciativa estadounidense que pretendía extender el embargo al conjunto de Sudán, propuesta que había sido presentada durante el verano por el asesor estadounidense Massad Boulos con el objetivo de presionar tanto a las Fuerzas Armadas Sudanesas como a los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
No obstante, naciones como China y Rusia prefieren mantener la restricción limitada a Darfur para no entorpecer las conversaciones de paz y ante las objeciones del Gobierno sudanés, que considera que una medida más amplia podría dificultar sus esfuerzos para inclinar la guerra a su favor.
Al conocer que Rusia iba a vetar su propuesta, Estados Unidos optó por retirarla. De esta forma, el Consejo aprobó
«por unanimidad»
la resolución que prolonga el embargo de armas en Darfur hasta el próximo 11 de diciembre.
Deserciones entre las RSF
En los últimos acontecimientos del conflicto, destaca la deserción anunciada este jueves por un alto cargo de las fuerzas paramilitares: el teniente coronel Mohamed Azraq al-Fanjri, quien lideraba la Unidad de Intervención Especial de las RSF. En un video difundido por la cadena Al Arabiya, el teniente coronel informa que se une al Ejército junto con 300 oficiales y soldados, además de 30 vehículos de combate.
En sus declaraciones, Al Finjari calificó la guerra de Sudán como inútil, se disculpó con la población civil por los daños causados, rechazó las violaciones cometidas por las RSF e instó a sus antiguos compañeros de lucha a integrarse en las Fuerzas Armadas sudanesas.
Cabe recordar que la ruptura de las negociaciones entre las RSF y el Ejército para integrar a los paramilitares en las filas castrenses fue precisamente el detonante del conflicto, que estalló el 15 de abril de 2023. Esta guerra representa el capítulo más reciente de una espiral de violencia que afecta al país desde el derrocamiento del dictador Omar al Bashir en 2019.
Catástrofe en Darfur
Desde entonces, la situación ha sido catastrófica, especialmente en la región de Darfur, que cubre casi toda la frontera occidental de Sudán y donde el conflicto ha agravado las históricas tensiones comunitarias. Darfur ha sido durante meses el epicentro de la guerra, particularmente en los alrededores de su capital histórica, El Fasher. Los desplazados se cuentan por cientos de miles.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó el miércoles pasado un aumento urgente de recursos para atender las crecientes necesidades de salud humanitaria en toda la región, junto con un acceso humanitario seguro, sostenido y sin obstáculos para que los socios de salud puedan ampliar su respuesta.
Las necesidades sanitarias y humanitarias en todo Darfur superan ampliamente los recursos actualmente disponibles, sobre todo en Tawila, donde más de 700.000 desplazados enfrentan graves carencias en servicios de salud, nutrición, alimentos, agua, saneamiento y protección. La situación en Tawila refleja las presiones más amplias en todo Darfur, donde la inseguridad constante, los desplazamientos masivos, el acceso limitado a servicios esenciales y los brotes recurrentes de enfermedades ponen en riesgo a millones de personas.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Darfur alberga al 65% de los 8,6 millones de desplazados internos de Sudán.
Fuente: Infobae