Por cuarto año consecutivo, España se perfila como la economía que más crece dentro de la Unión Europea, a pesar de los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio. La fortaleza de la economía española mantiene un impacto limitado sobre el Producto Interior Bruto (PIB), lo que ha llevado a organismos nacionales e internacionales y a analistas económicos a revisar al alza sus proyecciones. Las nuevas estimaciones sitúan el PIB español entre el 2,5% y el 2,6% para el presente año.
El Consejo General de Economistas ha elevado en una décima su previsión de crecimiento para 2026, fijándola en el 2,5%. Sus expertos señalan que la economía española ha mostrado “resiliencia” durante la primera mitad del año, alcanzando una tasa interanual del PIB del 2,6% en junio y un avance trimestral del 0,7% en el segundo trimestre, una décima más que en el periodo anterior.
No es el único organismo optimista. Los analistas de BBVA Research también han mejorado sus estimaciones, incrementando en dos décimas su previsión para España y colocando el PIB en el 2,6% para este año, el mismo porcentaje que manejan el Gobierno español y la OCDE tras sus actualizaciones al alza. En la misma línea, la Cámara de Comercio de España ha subido en dos décimas su estimación para 2026, hasta el 2,5%, una tasa que también respaldan los departamentos de análisis de Bankinter y Funcas.
Factores que sostienen el crecimiento
Entre los motivos que explican estas revisiones al alza destaca la “notable capacidad de resistencia de la economía española” durante la primera mitad de 2026, según el servicio de estudios de la Cámara de Comercio. Esta solidez se reflejó en un crecimiento del PIB del 2,7% interanual en el segundo trimestre, una tasa similar a la del primero y “claramente superior” a la de las principales economías europeas.
El crecimiento se ha apoyado en la fortaleza del consumo privado, el dinamismo de las exportaciones de servicios —con el turismo como motor— y la inversión, aunque esta última se moderó respecto a los altos niveles de 2025. El buen desempeño del mercado laboral también ha respaldado el consumo, con un aumento interanual del 2,8% en las horas efectivamente trabajadas y del 2,2% en los puestos a tiempo completo. Esto ha permitido que la tasa de paro se sitúe por debajo del 10% en el segundo trimestre, según los expertos del Consejo General de Economistas.

Demanda nacional como motor en la recta final del año
Los analistas prevén que el buen desempeño del primer semestre se mantenga en la segunda mitad del año, impulsado por la demanda nacional, que seguiría siendo el principal motor de crecimiento. La Cámara de Comercio calcula que esta aportará 2,9 puntos porcentuales al avance del PIB en 2026 y ha revisado al alza su previsión de crecimiento del consumo de los hogares hasta el 2,7%. En cuanto a la inversión, estima un crecimiento del 4,5% en 2026.
Este avance de la economía española ocurre “en un contexto mundial caracterizado por un crecimiento moderado, frágil y desigual entre áreas geográficas, marcado por las tensiones geopolíticas, la evolución de los precios energéticos y unas condiciones financieras que se están tornando más restrictivas en las principales economías occidentales”, señalan los analistas.
Inflación y energía, los principales riesgos
Entre las amenazas más relevantes para la economía española se encuentra la inflación, que cerró septiembre en el 4,9% interanual debido a la escalada de los costes energéticos y de los carburantes, con el barril de Brent por encima de los 100 dólares, tras subir más de un 50% en lo que va de año.
En este contexto, la Cámara de Comercio sitúa la inflación media de 2026 en el 3,2%, cinco décimas por encima de su previsión anterior, mientras que la inflación subyacente se ubicaría en el 2,8%. Por su parte, los analistas de BBVA cuantifican el impacto de la inflación en el PIB español: estiman que el incremento del coste del petróleo y del gas podría restar entre 0,4 y 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del producto interior bruto y sumar entre 0,8 y 0,9 puntos porcentuales a la inflación en España hasta finales de 2027. Sus previsiones apuntan a una inflación del 3,6% en 2026. “Cuanto más se prolongue el alza de los costes energéticos, mayor será el impacto sobre la actividad”, advierten.
Al riesgo inflacionario se suma la desaceleración del sector exterior, principalmente por el menor crecimiento de las exportaciones frente al mayor avance de las importaciones.
Cerca de 480.000 empleos adicionales en 2026
El mercado laboral ha mostrado un buen comportamiento en 2026, con una afiliación a la Seguridad Social que sigue creciendo y una media de 22.440.000 afiliados. Este dinamismo ha llevado a los expertos de la Cámara de Comercio a mejorar sus previsiones de creación de empleo para 2026. Calculan que la ocupación crecerá un 2,3% este año, siete décimas más de lo estimado en marzo, lo que supondrá la creación de 480.000 empleos. En cuanto a la tasa de paro, continuará descendiendo y podría cerrar 2026 en el 9,7% de la población activa.
Los desafíos de la economía española
A pesar de la buena evolución, los expertos reconocen que existen desequilibrios y restricciones estructurales que condicionan el crecimiento a medio y largo plazo. Entre los principales desafíos destacan la sostenibilidad de las finanzas públicas, el aumento de la productividad y la dependencia exterior de determinadas materias primas estratégicas.

A esto se suman las dificultades para cubrir vacantes en el mercado de trabajo, la mejora del entorno regulatorio y la disponibilidad y calidad de las infraestructuras y de recursos básicos como la energía, el agua y la vivienda. Los técnicos de la Cámara de Comercio advierten que el reto no solo consiste en prolongar el actual ciclo expansivo, sino en “transformar esta fortaleza coyuntural en un aumento del crecimiento potencial”.
Para lograrlo, consideran necesario elevar de forma sostenida la productividad, reforzar la inversión y la innovación, mejorar la calidad institucional y regulatoria, y asegurar que el capital humano y las infraestructuras respondan a las necesidades del tejido productivo.
Fuente: Infobae