El Parlamento Europeo lanzó una advertencia clara a los Veintisiete este miércoles: no otorgará su consentimiento a recortes que “debiliten” el próximo presupuesto de la Unión Europea para el período 2028-2034. La advertencia llega en un momento crucial, cuando las negociaciones entran en una fase decisiva y las capitales aún están divididas sobre el volumen de las cuentas. En cuestión de días, la presidencia irlandesa presentará una nueva propuesta con cifras concretas para intentar encarrilar un acuerdo antes de que termine el año.
Siegfried Muresan, eurodiputado del Partido Popular Europeo (PPE) y coponente de la Eurocámara para el Marco Financiero Plurianual (MFF), fue contundente durante el debate en el pleno de Estrasburgo:
“Dejémoslo muy claro: cualquier recorte al presupuesto que debilite a Europa durante el próximo año, durante los próximos años, no servirá de base para obtener el consentimiento del Parlamento Europeo”.
El parlamentario ‘popular’ consideró que la propuesta de la Comisión Europea ya resulta “insuficiente” frente al aumento de las responsabilidades de la Unión. Advirtió que nuevas rebajas limitarían la capacidad de apoyar a agricultores y comunidades locales, así como de invertir en seguridad y defensa, investigación, innovación y competitividad.
En la misma sintonía, la otra coponente del MFF, la socialista Carla Tavares, subrayó que el Parlamento no reclama “más dinero”, sino recursos que se correspondan con “las responsabilidades y desafíos” que enfrenta Europa.
“Esto es querer una Europa de primera división con un presupuesto de segunda”,
reprochó Tavares. Agregó que la elección no está entre una Europa “barata o cara”, sino entre una Unión “infrafinanciada” que vaya “tropezando de crisis en crisis” y otra con recursos suficientes para anticiparse a los retos e invertir en su futuro.
“No podemos hacer más con menos”,
sentenció.
Negociaciones clave y divisiones entre Estados miembro
La advertencia de la Eurocámara se produce en vísperas de una nueva fase de las conversaciones. Durante el verano, los Veintisiete avanzaron en las reglas de buena parte de los programas que integrarán el presupuesto, pero dejaron pendientes los asuntos más sensibles: el volumen global de las cuentas y el reparto de fondos entre las distintas políticas. Las posturas siguen distantes: países como Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Austria, Finlandia y Suecia reclaman rebajar en “varios cientos de miles de millones de euros” la propuesta de la Comisión. En el otro extremo, España y Francia defienden unas cuentas más ambiciosas que permitan financiar nuevas prioridades como la defensa y la competitividad, sin sacrificar políticas tradicionales como la Política Agraria Común (PAC) o la cohesión.
Nuevas cifras este sábado
En este contexto, la presidencia irlandesa del Consejo informó que distribuirá este sábado por la mañana una nueva versión de la denominada ‘caja de negociación’, el documento que reúne los principales elementos y cifras que los Veintisiete deberán pactar. Posteriormente, ofrecerá una rueda de prensa en Bruselas antes de informar a los ponentes de la Eurocámara. La propuesta llegará días antes de la cumbre europea del 15 y 16 de octubre, donde los líderes volverán a abordar el futuro presupuesto, con el objetivo de acercar posiciones sobre el tamaño de las cuentas, su distribución y las nuevas fuentes de ingresos.
Irlanda ha reconocido que encontrar un equilibrio entre agricultura, cohesión, competitividad, seguridad, defensa y acción exterior requerirá “decisiones difíciles”, pues debe conciliar las posturas de los 27 Estados miembro y lograr el consentimiento del Parlamento Europeo. Sin embargo, confía en que todos encuentren elementos con los que puedan verse reflejados en el compromiso.
“Tenemos un objetivo común: la aplicación a tiempo del nuevo MFF. Esto es fundamental para garantizar que no haya retrasos en el despliegue de unos fondos muy necesarios, cuyos efectos sentirían inevitablemente con mayor intensidad beneficiarios como agricultores, empresas, regiones, investigadores, estudiantes, ciudadanos y comunidades”,
declaró el ministro irlandés para Asuntos Europeos y Defensa, Thomas Byrne, durante el debate.
Para Dublín, los nuevos recursos propios tendrán un papel “fundamental” en paralelo a la discusión sobre el volumen del presupuesto. Irlanda fijó tres condiciones para cualquier acuerdo sobre nuevas fuentes de ingresos: que permitan recaudar fondos “sustanciales”, que puedan reunir la unanimidad de los Estados miembro y que estén en condiciones de aplicarse en 2028.
“Solo así podremos construir un presupuesto ambicioso, creíble y sostenible”,
defendió la presidencia irlandesa, que destacó la coincidencia con la Eurocámara sobre la necesidad de avanzar en esta vía para financiar las prioridades de gasto de la Unión.
Más allá del acuerdo político, Irlanda advirtió también que es necesario dejar aprobados con “suficiente antelación” todos los textos legislativos para que el nuevo marco funcione en las fechas previstas y evitar retrasos en el desembolso de unos fondos “muy necesarios”, cuyos efectos, según alertó, “sentirían inevitablemente con mayor intensidad” agricultores, empresas, regiones, investigadores, estudiantes, ciudadanos y comunidades. El Consejo ha insistido en que ya fijó su posición sobre la mayoría de los expedientes sectoriales que desarrollarán el próximo presupuesto y prevé comenzar las negociaciones con la Eurocámara a medida que esta vaya aprobando sus respectivos mandatos, con la vista puesta en que el Parlamento complete este trabajo en el pleno del 2 de noviembre. Luego, los Veintisiete tendrán dos citas antes de fin de año: los días 26 y 27 de noviembre, reservados para una posible cumbre extraordinaria dedicada al presupuesto, y el Consejo Europeo del 17 y 18 de diciembre, la última reunión ordinaria de 2026, en la que se pretende alcanzar un pacto político, también para evitar que el calendario electoral de 2027 en varios Estados miembro complique la negociación.
Bruselas defiende su propuesta y pide un acuerdo a tiempo
El comisario europeo de Presupuesto, Piotr Serafin, defendió ante la Eurocámara la propuesta presentada por el Ejecutivo comunitario, que calificó como un presupuesto “moderno”, financiado “en una parte sustancial mediante nuevos recursos propios” y que refleja “los desafíos a los que se enfrenta Europa actualmente, en particular en materia de competitividad, defensa y seguridad”, manteniendo margen para las políticas tradicionales y para responder a “lo desconocido”. El político polaco rechazó que las negociaciones se reduzcan a calcular “cuánto pongo y cuánto recibo”, argumentando que afrontar los retos comunes a nivel europeo resulta “más barato y más eficiente” que hacerlo solo a nivel nacional.
“Algunas capitales siguen mirando el presupuesto de la UE como los contables miran los balances. ¿Cuánto pongo y cuánto recibo?”,
lamentó el comisario, que defendió las economías de escala y las sinergias que permite la actuación conjunta europea. En todo caso, Serafin señaló que “la pelota está ahora en el tejado de los legisladores” y subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo a tiempo para ofrecer “estabilidad y previsibilidad” a los ciudadanos, frente a “un mundo que está cambiando constantemente”.
Fuente: Infobae