El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, tiene previsto viajar a Beijing el jueves 8 de octubre para sostener dos días de conversaciones con autoridades chinas, con el objetivo de evitar una escalada en las tensiones comerciales entre la Unión Europea y China. Estas reuniones se dan luego de meses de contactos sobre el creciente desbalance bilateral.
Según datos europeos, el déficit comercial del bloque con China alcanzó aproximadamente 360.000 millones de euros (unos USD 404.000 millones) en 2025. Por su parte, Pekín calcula esa cifra en cerca de USD 292.000 millones.
Bruselas exige medidas frente al incremento de las importaciones chinas en sectores que considera estratégicos, así como mejores condiciones para las exportaciones europeas y certidumbre respecto al suministro de tierras raras y otros materiales esenciales para la industria. La Comisión Europea ha endurecido su postura ante lo que define como competencia desleal, en áreas que van desde el sector automotor hasta bienes industriales. En el bloque gana fuerza la advertencia sobre un “shock chino 2.0”, concepto que alude al avance de empresas chinas hacia segmentos tecnológicos e industriales de mayor valor agregado.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, solicitaron a la Comisión Europea ampliar y acelerar los instrumentos de defensa comercial. En una carta dirigida a la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, propusieron mecanismos que permitan limitar el acceso al mercado europeo en casos de distorsiones graves.

Meses atrás, Sefcovic declaró que esperaba “resultados tangibles para octubre”. Sin embargo, analistas consultados anticipan avances limitados.
“Puede que haya algunas migajas, pero no esperaría ningún avance importante”, afirmó Penny Naas, del German Marshall Fund.
Zhu Tian, profesor de Economía de la Escuela Internacional de Negocios China Europa de Shanghái, consideró que las reuniones podrían arrojar acuerdos “sobre algunos temas específicos”, pero no un entendimiento amplio sobre el vínculo comercial. En paralelo, la Comisión Europea continúa trabajando en nuevas herramientas para proteger sectores considerados clave, y prevé presentar esas propuestas a los líderes del bloque en diciembre.
La Unión Europea busca compromisos de China para frenar el aumento de importaciones en sectores estratégicos, elevar las exportaciones europeas y asegurar el suministro de materias primas críticas, durante las negociaciones comerciales que comienzan este jueves en Beijing. Según cifras de Bruselas, el déficit de la Unión Europea con China llegó a 360.000 millones de euros, unos USD 400.000 millones, en 2025.
Denis Redonnet, responsable de la aplicación de las normas comerciales de la Comisión Europea, alertó la semana pasada ante el Parlamento Europeo sobre incrementos de importaciones “sostenidos y anormales” en sectores como maquinaria, textiles, metales y productos químicos. Redonnet advirtió que existen “tendencias potencialmente preocupantes” en casi una cuarta parte de las importaciones del bloque. Según su diagnóstico, los productos chinos explican gran parte de ese aumento.

Sefcovic definió tres objetivos para las conversaciones con Beijing: limitar el crecimiento de las importaciones chinas en actividades consideradas estratégicas, aumentar las ventas europeas al mercado chino y mejorar el acceso a recursos esenciales para la industria. La Unión Europea reclama además un sistema más claro de licencias de exportación para las tierras raras y otros materiales, después de que China impusiera restricciones el año pasado.
Bruselas plantea acuerdos voluntarios que regulen las ventas chinas al mercado europeo, incluidos posibles límites para los vehículos híbridos. Beijing rechaza las cuotas de importación, según fuentes vinculadas a la negociación.
Un funcionario europeo que habló bajo condición de anonimato señaló que Bruselas continúa el trabajo sobre nuevas herramientas. Entre las propuestas figura una versión europea de la Sección 301 estadounidense, un instrumento que permite investigar prácticas comerciales consideradas discriminatorias y aplicar represalias. Francia impulsa esa iniciativa junto con otros Estados miembros. Alemania también respaldó en las últimas semanas una postura más firme, aunque mantuvo cautela por su exposición a la relación económica con China, su principal socio comercial.

Beijing respondió a las informaciones sobre la herramienta con una advertencia. El Gobierno chino aseguró que reaccionará con firmeza ante “medidas restrictivas discriminatorias”.
La advertencia se produce después de anteriores represalias chinas frente a decisiones comerciales europeas. China aplicó aranceles al coñac de la Unión Europea y abrió investigaciones sobre las importaciones de carne de cerdo y productos lácteos procedentes del bloque. Francia y Alemania propusieron reforzar los instrumentos de la Comisión Europea para responder con rapidez a distorsiones comerciales de terceros países. La iniciativa contempla restricciones de acceso al mercado único europeo en casos que Bruselas considere graves.
Penny Naas, directora de la oficina de Bruselas del German Marshall Fund, sostuvo que Europa dispone de “la capacidad de tomar medidas más enérgicas para frenar el impacto de esta China 2.0”.
“La pregunta es: ¿lo harán?”, añadió.
Fuente: Infobae