El mar avanza en California: playa desaparece y tren en riesgo

Las olas del Pacífico continúan su avance sobre la playa de San Clemente, una localidad costera del sur de California con aproximadamente 62.000 habitantes. La erosión costera amenaza con interrumpir una de las líneas ferroviarias de pasajeros más transitadas de Estados Unidos.

Durante décadas, los vecinos de San Clemente podían recorrer a pie más de un kilómetro y medio de arena a lo largo de North Beach. Hoy ese trayecto ya no existe. El avance del océano dividió físicamente esa franja costera, redujo el espacio entre el agua y los acantilados y les quitó a los residentes el acceso al sendero que conectaba el paseo marítimo con el muelle y el extremo sur de la ciudad.

“Antes podías llegar a North Beach, caminar por el sendero costero o directamente por la arena hasta el muelle y bajar hasta el otro extremo del pueblo. Ya no se puede hacer ninguna de las dos cosas”, declaró Cameron Cosgrove, residente de San Clemente y autor de una propuesta fiscal para financiar la restauración de la playa.

Un tren amenazado por el océano

El impacto más crítico recae sobre un tramo de 11 kilómetros de vías que discurren entre el mar y los acantilados. Esa sección forma parte de un corredor de 565 kilómetros que une San Diego con el complejo portuario del condado de Los Ángeles y con San Luis Obispo, considerado el segundo corredor de pasajeros más activo del país. La línea también la usan el transporte de carga y el ejército.

La Autoridad de Transporte del Condado de Orange evalúa el traslado de la infraestructura ferroviaria hacia zonas del interior (REUTERS/Mike Blake/File Photo)

En los últimos cinco años, el tramo sufrió cierres repetidos por el embate de las olas y el deterioro de los acantilados. Para estabilizar la vía, las autoridades colocaron rocas a lo largo del borde costero. La solución, sin embargo, tiene un efecto adverso: al chocar contra las rocas, las olas arrastran más arena hacia el fondo marino y aceleran el proceso erosivo que se intenta frenar.

“Si no logramos consolidar la infraestructura de forma duradera ni encontramos una alternativa de reubicación, habrá que preguntarse qué pasa con el tren de pasajeros y qué pasa con el de carga”, advirtió Darrell Johnson, director ejecutivo de la Autoridad de Transporte del Condado de Orange (OCTA).

Johnson señaló que se evaluará el traslado de las vías hacia el interior —una opción antes descartada por su costo— y que el cese total de operaciones no puede descartarse.

Más al sur, en la comunidad de Del Mar, las autoridades también trabajan en estabilizar los acantilados costeros y evalúan reubicar las vías, aunque todavía no definieron el trazado alternativo.

La erosión no da tregua

El corte en el flujo natural de sedimentos provocó un déficit de más de dos millones de metros cúbicos de arena (REUTERS/Mike Blake)

El desarrollo urbano de las últimas décadas cortó el flujo natural de sedimentos que históricamente alimentaba las playas, mientras el calentamiento del océano empuja las olas más alto y más lejos de la orilla.

El resultado es un déficit estimado de alrededor de 2,3 millones de metros cúbicos de arena, según el administrador municipal Andy Hall. Reponer esa cantidad mediante camiones requeriría unas 300.000 cargas.

Sean Vitousek, oceanógrafo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), advirtió que la presión no cede.

“La presión constante es el aumento del nivel del mar. Va a seguir subiendo, y las playas van a seguir retrocediendo hacia tierra”, señaló.

Hace casi una década, científicos ya pronosticaron que más de la mitad de las playas del sur de California podría sufrir una erosión significativa antes de 2100.

Charlie Fox, meteorólogo marino y surfista local, explicó que la arena funciona como amortiguador entre el océano y cualquier infraestructura costera, ya sean vías del tren, viviendas o puestos de vigilancia. Frente a las rocas que sostienen las vías, fue directo:

“Cuando ves esas rocas, es el intento de la gente de pelear contra el océano. Es un esfuerzo inútil. El océano siempre gana”.

Impuesto local para salvar la playa

Los habitantes de San Clemente evalúan aprobar un impuesto sobre las ventas para costear la reposición de arena en el litoral (REUTERS/Daniel Cole)

Ante la magnitud del problema, San Clemente analiza una medida poco habitual: que sus propios habitantes se impongan un impuesto para financiar la restauración. Una propuesta en el referéndum local plantea añadir un 1% al impuesto sobre las ventas, con la recaudación destinada a la reposición de arena y a la protección contra incendios forestales.

El concejal Zhen Wu, opositor a la medida, resumió el dilema:

“Pelear contra la naturaleza es muy caro”.

Quienes rechazan el impuesto abogan por una solución regional coordinada con otras comunidades costeras, como Huntington Beach, que lleva años reponiendo arena en sus playas.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK