La salida de capitales privados que estaban invertidos en bonos del Tesoro de Estados Unidos provocó un incremento en las tasas de retorno de estos títulos, las cuales superaron el 5% anual, alcanzando niveles no vistos desde 2002. Este fenómeno generó una ola de presión sobre los activos financieros a nivel global.
Mientras que las acciones estadounidenses actuaron como un refugio inesperado, con el S&P 500 manteniéndose prácticamente neutro en medio de la volatilidad, los títulos de mercados emergentes sintieron el impacto negativo. En particular, los activos argentinos sufrieron las consecuencias más severas, combinando factores externos con debilidades macroeconómicas locales.
El riesgo país argentino se disparó 37 unidades, equivalente a un 6,1%, ubicándose en 646 puntos básicos. Durante la semana, llegó a tocar los 655 puntos el viernes, un máximo desde el 25 de noviembre del año anterior. Esta suba reflejó la creciente inquietud de los inversores.
Los bonos soberanos en dólares, conocidos como Bonares y Globales, registraron una caída promedio del 2% en sus precios en comparación con el viernes previo. En contrapartida, sus rendimientos superaron el 11% anual, evidenciando la presión vendedora sobre la deuda argentina.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires retrocedió 4,4% en pesos, cerrando en 2.767.663 puntos. Medido en dólares, la baja fue de 4,6%, situándose en torno a los 1.700 puntos, un nivel que no se veía desde el 24 de octubre del año pasado, justo antes de las elecciones legislativas.
Las pérdidas en Wall Street para los ADR y acciones argentinas fueron contundentes. Encabezaron las caídas:
- Cresud: -11,6%
- IRSA: -9,1%
- Telecom: -9%
- Satellogic: -8,1%
- Banco Supervielle: -8%
- Edenor: -6,3%
- Vista Energy: -6,3%
- Transportadora Gas del Sur: -5,9%
- YPF: -5,8% (a USD 49,60)
- Grupo Galicia: -5,7%
Los analistas de IEB resumieron la situación de la siguiente manera:
“La semana no fue buena para la renta fija global en general y la argentina en particular. La tasa de los bonos estadounidenses a diez años pasó de 4,9% el 23 de septiembre a 5,25% al cierre del jueves, provocando un gran sell off de bonos en el mundo. En este contexto, la renta fija local tuvo una de las peores semanas del año”.
Por su parte, la consultora 1816 ofreció un análisis más estructural:
“Argentina no tiene un problema de stock de deuda -la neta del Tesoro es de apenas 35% del PBI- y tiene superávit primario -casi inédito en todo América Latina-, pero, dada la falta de reservas, para poder servir la deuda en 2028-2031 se necesitará rollover -algo que damos por hecho si Milei reelige- o grandes compras de BCRA o Tesoro”.
El economista Gustavo Ber señaló el factor electoral como clave:
“Mientras el calendario avanza con rapidez, los inversores se enfrentan a tiempos electorales que se adelantaron incluso a los mercados financieros. En ese contexto, la ansiedad habitual por anticipar el futuro vuelve a ocupar el centro del juego”.
“Así, la política no sólo ocupa el centro de la escena: cada señal se interpreta de inmediato en clave electoral, mientras los operadores recalculan permanentemente las chances de reelección. Este circuito retroalimenta la incertidumbre y refuerza entre los inversores una actitud de wait and see, que en su extremo paraliza decisiones de inversión y genera efectos adversos sobre la actividad económica”.
La firma Max Capital describió un panorama complicado: “el desempeño más débil de los activos argentinos frente a sus pares en un contexto global de aversión al riesgo, en el que los spreads de los bonos high yield se ampliaron de manera generalizada, aunque los bonos argentinos en dólares registraron una ampliación aún mayor”.
Además, indicaron que “desde julio la explicación se divide en partes iguales entre factores locales y externos. Los riesgos globales tuvieron un papel más importante en septiembre. Los bonos high yield registraron caídas, pero la corrección de Argentina fue más pronunciada que la que sugeriría su beta habitual frente a los mercados emergentes. Las probabilidades de default aumentaron con mayor intensidad para los años posteriores a 2027, lo que sugiere que el incremento del riesgo electoral explica una parte importante de la caída”.
Por otro lado, Mauricio Villacorta, estratega de Inversión de IOL, comentó que “las bolsas de Nueva York comenzaron el cuarto trimestre del año con leves avances, recortando la volatilidad reciente gracias a un respiro en el mercado de renta fija estadounidense. El repliegue de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU logró neutralizar la presión inflacionaria ejercida por una nueva suba en los precios internacionales del crudo, en una jornada donde las ganancias operativas de tecnológicas y semiconductores compensaron el freno en firmas de consumo masivo”.
Un informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia agregó que “la economía cayó fuerte en julio, y si bien es posible que agosto muestre un rebote estadístico, no alcanzará para compensar la pérdida del mes anterior. Hacia adelante, la falta de expectativas de recomposición del salario real y el nivel de empleo, más los antecedentes de suba de encajes que desalientan la oferta de crédito, hacen difícil pensar una mejora sensible de la demanda privada”.
Baja para el dólar
En el mercado cambiario, la oferta de divisas se mantuvo elevada. El dólar mayorista cerró la semana en 1.520 pesos.
Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, precisó: “En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista bajó 5,50 pesos (-0,4%), lejos de la suba de 11 pesos registrada en la semana anterior”.
En lo que va de 2023, el dólar ha ganado apenas 65 pesos, equivalentes a un 4,5%, muy por detrás de la inflación acumulada estimada en 24% para el mismo período, una diferencia de casi 19 puntos porcentuales.
El Banco Central fijó el techo del régimen de bandas cambiarias en 1.921,49 pesos. Así, el tipo de cambio oficial quedó a 401,49 pesos, es decir, un 26,4% por debajo del límite teórico de flotación administrada.
El dólar al público descontó cinco pesos (un 0,3%) respecto de la semana anterior, situándose en $1.540 para la venta en el Banco Nación. El BCRA informó que el dólar minorista promedio en las entidades financieras fue de $1.543,18 para la venta y $1.489,80 para la compra.
La cotización del dólar blue se mantuvo sin cambios respecto a la semana previa, cerrando en $1.560 para la venta.
Finalmente, el Banco Central realizó compras en el mercado de cambios por un total de USD 369 millones, mientras que las reservas internacionales brutas de la entidad crecieron en USD 408 millones, alcanzando los 48.653 millones de dólares.
Fuente: Infobae