Este viernes, el Gobierno japonés anunció un nuevo conjunto de medidas restrictivas dirigidas a nueve ciudadanos rusos y más de una treintena de firmas de ese país. También fueron incluidas cuatro compañías con sede en Turquía y Emiratos Árabes Unidos, vinculadas a Moscú, como parte de los esfuerzos por «impulsar los esfuerzos para lograr la paz» mientras continúa la ofensiva en Ucrania.
Según un comunicado del Ministerio de Exteriores nipón, se ha establecido un «régimen de autorización para los pagos y las transacciones de capital que involucren a las personas y organizaciones bajo sanciones». Esto abarca acuerdos como depósitos bancarios, fideicomisos y préstamos, entre otras operaciones financieras.
Adicionalmente, Tokio prohibió las exportaciones hacia las cuatro compañías turcas y emiratíes, pese a que no están registradas en Rusia ni Bielorrusia. Asimismo, se impusieron restricciones a 35 buques que conforman la «flota fantasma» rusa, empleada para eludir las sanciones internacionales. El texto oficial señala que «la prestación de servicios por parte de estas embarcaciones requerirá de autorización previa».
Estas disposiciones ya están vigentes, pero no impactarán en las obligaciones derivadas de contratos suscritos con anterioridad a esta fecha, siempre que su ejecución o la prestación de servicios correspondientes se complete antes del 1 de noviembre.
El paquete de sanciones llega en un momento de creciente tensión bilateral por la disputa de las islas Kuriles —denominadas Territorios del Norte en Japón—. Con estas medidas, el gobierno japonés busca responder a las infracciones del Derecho Internacional cometidas por Rusia.
Fuente: Infobae