Hollywood abandona Venecia y Cannes: ¿adiós a los festivales?

Durante más de una década, los festivales de cine de Venecia y Cannes fueron la puerta de entrada a la temporada de premios de Hollywood. Sin embargo, los grandes estudios han comenzado a darles la espalda, y el vínculo que los unía parece haberse roto.

El primer síntoma claro se produjo cuando el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu confirmó que su nueva película, Digger —una sátira sobre una catástrofe ambiental con Tom Cruise como protagonista y un presupuesto de USD 125 millones—, no tendría su premiere mundial en el Festival de Venecia. A pesar de que Iñárritu había lanzado allí tanto Bardo como Birdman, esta vez eligió una gala en Londres con invitados de la familia real británica.

El crítico Kevin Maher, del diario The Times, relató el momento exacto del quiebre. Tras una sesión de preguntas y respuestas en un cine del exclusivo barrio londinense de Mayfair, Maher se despidió de Iñárritu y le preguntó si se verían en Venecia. La respuesta fue breve y contundente:

«No», respondió Iñárritu, con la mirada baja. «No iremos esta vez.»

Para Maher, ese instante confirmó lo que la industria venía insinuando: los festivales, tal como funcionaron durante la última década, ya no cumplen la función que se les atribuía.

El caso de Digger no fue aislado. Meses antes, el Festival de Cannes también había sido ignorado por producciones de alto perfil. Christopher Nolan evitó estrenar allí su película Odyssey, y Steven Spielberg se negó a presentar Disclosure Day, pese a que el film estaba terminado a tiempo. La edición de Cannes 2026 careció por completo de entradas de los grandes estudios de Hollywood.

La secuela Joker: Folie à Deux recaudó 200 millones de dólares tras recibir críticas desfavorables durante su exhibición en el Festival de Venecia. (Foto: Niko Tavernise/Warner Bros. Pictures vía AP)

La cadena de fracasos que alejó a los estudios

El punto de inflexión puede rastrearse hasta septiembre de 2024, cuando Joaquin Phoenix y Lady Gaga llegaron a Venecia con Joker: Folie à Deux. La secuela, producida con alrededor de USD 300 millones, abandonó el festival entre críticas demoledoras y una tensa conferencia de prensa llena de referencias a la “ambición” y la “audacia”. El resultado fue una recaudación mundial de apenas USD 200 millones, muy por debajo de su costo, y una temporada de premios en la que la película fue completamente ignorada. En contraste, su predecesora Joker (2019) había ganado el León de Oro en Venecia, obtenido once nominaciones al Oscar y superado los 1.000 millones de dólares en taquilla global.

Hollywood extrajo sus conclusiones. Según una fuente de la industria citada por Variety, los estudios se volvieron “hipersensibles” ante las críticas negativas de los festivales y no querían asumir el riesgo logístico ni el potencial daño reputacional que implicaba que los críticos vieran sus películas antes del estreno comercial.

Durante años, el Festival Internacional de Cine de Venecia funcionó como el punto de partida de la temporada de premios. Películas como La La Land, La forma del agua, Roma, Joker, Nomadland, Pobres criaturas, Maestro y El brutalista comenzaron sus respectivos recorridos hacia los premios de la Academia con una premiere en el Lido. Pero esa racha se interrumpió en 2025, cuando Hollywood apostó por última vez al festival con las candidatas con mayor peso: Jay Kelly, A House of Dynamite y The Smashing Machine.

Las tres recibieron críticas mediocres o directamente negativas, lo que desinfló las posibilidades de reconocimiento para Dwayne Johnson (The Smashing Machine), George Clooney (Jay Kelly) y la directora Kathryn Bigelow (A House of Dynamite). A partir de ese momento, la pregunta que circuló en la industria fue directa: ¿para qué ir a Venecia, soportar el calor, los mosquitos y un presupuesto de promoción que puede alcanzar “siete cifras”, si el resultado probable es una avalancha de críticas desfavorables?

Cannes también acumuló reveses

El otro gran festival europeo atravesó un proceso similar. Tras una temporada brillante en 2019 —que lanzó Parásitos y Había una vez en Hollywood y consolidó la influencia global del festival—, Cannes comenzó a acumular tropiezos. En 2023, los críticos destruyeron Indiana Jones y el dial del destino la misma noche en que Harrison Ford recibió un premio a la trayectoria en el escenario principal del Palais. La película recaudó USD 384 millones en todo el mundo con un presupuesto de casi USD 300 millones, una performance que Hollywood volvió a atribuir, en parte, al efecto de las críticas del festival.

Hubo intentos de recuperación: la premiere de Anora —que terminó ganando el Oscar a mejor película— en 2024, y el regreso de Tom Cruise a la Croisette con Misión Imposible: La sentencia final en 2025. Pero una serie de fracasos de taquilla que también pasaron por Cannes —entre ellos Furiosa: Una saga de Mad Max, Megalópolis y la sátira sobre el covid Eddington, con Joaquin Phoenix— terminaron de convencer a los estudios de que el festival europeo ya no era el trampolín que había sido.

El argumento final de Hollywood es estadístico. En años recientes, varias de las películas más exitosas en la temporada de premios prescindieron por completo de los festivales: Sinners, One Battle After Another y Oppenheimer llegaron directamente a las salas. Si los campeones del Oscar pueden prescindir del ritual del festival, la pregunta sobre la utilidad del circuito europeo se vuelve cada vez más difícil de responder.

Fuente: Infobae

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