Riesgo país argentino toca 636 puntos por dudas en financiamiento 2027

El riesgo país experimentó un incremento notable durante la semana, cerrando el jueves en 636 puntos básicos, la cifra más elevada desde diciembre de 2025. Este repunte respondió tanto a factores internacionales como a la incertidumbre generada por la política local. En los mercados financieros persisten interrogantes sobre el programa económico presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, luego de que el alza en las tasas internacionales abriera una brecha estimada en USD 23.300 millones para enfrentar los compromisos de 2027.

Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go y docente de Economía en el IAE Business School, señaló que la normalización de los mercados financieros tras los comicios legislativos de octubre se ha detenido, a pesar de que se registró un incremento en la oferta de dólares producto del superávit comercial.

La analista también detectó una advertencia en la tasa forward que surge al comparar dos bonos locales emitidos en dólares: el AO27, que vence en octubre de 2027, y el AO28, con vencimiento en noviembre de 2028. Según su evaluación, esa tasa escaló desde un mínimo de 11% a mediados de julio hasta un 20% en la actualidad. El diferencial entre los rendimientos implícitos de ambos instrumentos evidencia una mayor exigencia del mercado para los períodos ligados a las obligaciones de deuda de los próximos años.

De acuerdo con la consultora LCG, «en lo que queda del año los vencimientos en moneda extranjera suman USD 2,6 mil millones» y, si no se concretan nuevos desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI), las necesidades netas alcanzarían los USD 2.100 millones, incluso considerando una refinanciación del capital que vence con organismos multilaterales. El reporte advierte que los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central «sólo ascienden a USD 1,3 mil millones».

La presión financiera se intensificará en enero, con USD 4.500 millones en intereses correspondientes a los bonos Globales y Bonares. Ese pago será el primero de los USD 25.400 millones que vencen durante el año 2027. El Tesoro había proyectado cubrir esos compromisos mediante compras de divisas al Banco Central, colocaciones en el mercado local, privatizaciones, refinanciaciones con organismos internacionales y dentro del sector público, además de «otras fuentes no detalladas».

El documento indicó que el proyecto de Presupuesto 2027 «duplica el monto previsto para emisiones locales», alcanzando los USD 11.000 millones, pero «poco dice sobre el resto» de las alternativas de financiamiento. Asimismo, subrayó que una eventual salida a los mercados internacionales «no estaba prevista en ninguno de los dos» programas oficiales.

Por su parte, un análisis del equipo de Research del Banco Galicia señaló que los rendimientos actuales alejaron la posibilidad de colocar deuda en el mercado en el corto plazo. El documento indicó que el GD35 contra cable ofrecía un rendimiento de 11,3%, mientras que el AO29 contra MEP se ubicaba en 12%.

Esos niveles sirvieron como referencia para evaluar las condiciones de una eventual colocación de deuda y la capacidad del Tesoro para obtener financiamiento mediante bonos, en un contexto en que la Secretaría de Finanzas no ofreció el Bonar 2029 (AO29) en las últimas tres licitaciones para no convalidar tasas elevadas. Este bono era la herramienta con la que se buscaba reunir USD 2.000 millones en el mercado local para afrontar futuros vencimientos de deuda.

Esa suspensión tuvo lugar cuando aún restaban USD 800 millones en 2026 y otros USD 5.000 millones en 2027 para completar el programa financiero en dólares que Caputo presentó a principios de junio. Las necesidades no cubiertas recibieron mayor atención tras el alza de los rendimientos y la interrupción de las emisiones locales.

«El Tesoro no viene ofreciendo Bonares en sus licitaciones quincenales y, si las tasas no vuelven a bajar, el mercado empezará a indagar sobre los detalles de las fuentes alternativas de financiamiento de las que dispone el Gobierno. Brindar claridad sobre esas fuentes o retomar un mayor ritmo de acumulación de reservas podría ser un driver para sostener el precio de los bonos«, advirtieron los analistas de Research de Galicia.

Cambios en los supuestos financieros

El programa financiero anunciado en junio proyectó compras de reservas por parte del Banco Central (BCRA) por USD 9.300 millones para cubrir el déficit previsto para 2027. De ese monto, el Tesoro debía adquirir USD 4.900 millones y el BCRA requería USD 4.400 millones para hacer frente a los pagos de los BOPREAL.

No obstante, esos cálculos se basaban en condiciones que posteriormente cambiaron, según Dal Poggetto. La economista indicó que el año comienza sin los USD 3.700 millones de caja que se estimaban en ese momento, una diferencia que aumentó las necesidades de fondos previstas para el período.

A esa menor disponibilidad inicial se suma la dificultad para colocar bonos en el mercado doméstico si las tasas no descienden. El acceso a emisiones locales en dólares formaba parte del programa financiero (se pretendía obtener USD 5.000 millones), pero los rendimientos actuales han limitado esa opción en las licitaciones más recientes.

Frente a este escenario, Dal Poggetto estimó que la brecha financiera en moneda extranjera alcanzó los USD 23.300 millones. El cálculo incluyó la ausencia de los USD 3.700 millones de caja, las dificultades para emitir deuda local en dólares, las diferencias en otras fuentes de financiamiento y las condiciones actuales de las tasas.

El cálculo no consideró los vencimientos de enero de 2028 y asumió que el horizonte del programa se extiende y que el repo no se desarma. Bajo esos supuestos, la necesidad de divisas superó ampliamente los USD 9.300 millones que el esquema de junio contemplaba para cubrir el faltante de 2027.

Sin acceso al mercado internacional

Con el aumento reciente del riesgo país, volvieron las críticas al equipo económico por no haber colocado deuda en el mercado internacional cuando el indicador se acercaba a los 300 puntos básicos a principios de julio.

De hecho, hoy una eventual emisión de bonos en el exterior requeriría una tasa superior al 11% anual, un rendimiento que el equipo económico considera demasiado alto para los fundamentals macroeconómicos del país.

Las advertencias sobre la disponibilidad de financiamiento externo ya surgieron cuando el equipo económico presentó el programa para 2026 y 2027. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) cuestionó la posibilidad de recurrir a una emisión internacional como alternativa ante dificultades con otras fuentes de recursos.

El CEPA sostuvo que las emisiones internacionales no constituían una opción automática. El centro de estudios planteó que, si surgían problemas para concretar las fuentes previstas, era razonable pensar que el mercado internacional tampoco permanecería abierto para una nueva emisión.

Según ese análisis, la «opcionalidad» mencionada por Caputo se vinculaba con la posibilidad de que el mercado exigiera una tasa de interés inferior a la vigente. Bajo esa condición, un eventual lanzamiento de bonos en el exterior podía ser considerado.

El nivel de 636 puntos básicos que tocó el riesgo país el jueves quedó marcado por el alza de la tasa libre de riesgo de los bonos estadounidenses, el incremento de los rendimientos de la deuda argentina, la pausa en las colocaciones locales en dólares y los interrogantes sobre las fuentes necesarias para cubrir el déficit estimado para 2027.

Fuente: Infobae

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