Robbie Williams revela su autismo en Buenos Aires: creatividad obsesiva y miedos

Detrás de la imagen de un rockstar indomable y avasallador, capaz de hipnotizar a multitudes con un solo movimiento, reside un cerebro en ebullición perpetua que nunca descansa. Esta doble faceta ha marcado a Robbie Williams a lo largo de su carrera artística.

El intérprete británico de 52 años se encuentra actualmente en Buenos Aires para protagonizar tres conciertos que ya agotaron todas las entradas. Más allá de la fiebre que generan sus presentaciones, la figura musical acaparó titulares al revelar que fue diagnosticado con autismo, una confesión que arroja luz sobre su carácter, sus luchas emocionales y la forma en que conquista el escenario.

En agosto pasado, durante un encuentro de preguntas y respuestas en Londres por el lanzamiento de su línea de ropa Hopeium, el exmiembro de Take That compartió públicamente que padece un espectro autista, el cual se suma al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Lejos de tomarlo con tristeza, Williams afirmó que descubrir esta condición le trajo un inmenso alivio y satisfacción, pues le brindó una explicación clara a patrones de conducta que antes le resultaban incomprensibles.

El exintegrante de Take That reveló recientemente que fue diagnosticado dentro del espectro autista (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

“Tengo TDAH y acabo de descubrir que también tengo un poco de autismo, algo que en realidad me encanta porque explica muchísimo. Ahora es mi tarjeta para salir de la cárcel y, para todas las cosas raras que hago, simplemente digo: ‘Lo siento, soy autista’”, bromeó sobre las excentricidades y reacciones extrañas que por años desconcertaron tanto a su círculo cercano como a la prensa mundial.

Creatividad obsesiva: un refugio contra la ansiedad

Vivir con TDAH y autismo implica enfrentarse a una hiperconcentración extrema y pensamientos invasivos. Williams explicó que su mente “posee la capacidad de enfocarse al 1000% en una sola actividad, desconectándose por completo de todo lo demás”. Para el artista, la salida frente al pánico y los estados de angustia ha sido dirigir esa energía de manera obsesiva hacia la creación artística y visual.

Para ilustrar la potencia de su mente, relató que durante un vuelo llegó a temer que sus pensamientos intrusivos desencadenaran poderes telequinéticos y provocaran el desplome del avión. Entrenar a su cerebro para generar cosas divertidas y enfocar su atención fuera de sí mismo es la herramienta diaria que emplea para callar esos miedos y evitar que su propia mente conspire contra él.

Williams ya había contado que convive con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad Draw (REUTERS/Brian Snyder)

Este descubrimiento se vincula con otras batallas de salud mental sobre las cuales el cantante ha hablado sin tapujos, como su “Tourette interior” —pensamientos intrusivos que no exterioriza— y su destreza para el enmascaramiento psicológico (masking). Williams se ha autodefinido como un “medallista olímpico” al proyectar una imagen de total seguridad y arrogancia sobre las tablas para ocultar el temor y la vulnerabilidad que siente por dentro.

A pesar de estos retos, su trayectoria musical vive un momento extraordinario. Su disco Britpop le permitió superar el récord histórico de The Beatles en el Reino Unido, con más álbumes en el puesto número uno, lo que impulsa la gira mundial que lo trae de vuelta a América Latina.

El estilo de Robbie Williams: de la sastrería audaz al athleisure

El músico aseguró que conocer su diagnóstico le permitió comprender conductas que antes no podía explicar (REUTERS/Dan Mullan)

Como un espejo directo de su personalidad ecléctica, la indumentaria de Robbie Williams se ha convertido en un elemento fundamental de su firma escénica. Su propuesta estética fusiona con naturalidad la sastrería de alta costura, la actitud transgresora del rockstar y la holgura del streetwear.

  • Monocromía e impacto visual: domina los escenarios masivos usando conjuntos monocromáticos en bloques de color (rojo vibrante, azul eléctrico, rosa pastel o blanco), lo que simplifica su silueta y atrapa la atención inmediata del público.

Los looks monocromáticos son una de las marcas visuales del artista en sus recitales masivos (Reuters/James Lang)

  • Sastrería contemporánea con toque rebelde: para galas y eventos formales elige trajes cruzados o de tres piezas con chaquetas de textura rica (como terciopelo o estampados botánicos). Es común que las lleve sin camisa debajo, dejando ver sus tatuajes en el pecho para romper la etiqueta clásica con un aire provocador.
  • Estética deportiva y athleisure: en conciertos al aire libre o grandes estadios, recurre a chándales completos y prendas deportivas retro, demostrando que la comodidad urbana y la presencia escénica de un showman de élite pueden convivir en perfecta armonía.

Fuente: Infobae

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