Con apenas 14 años, Rob Kenney escuchó de boca de su padre, en medio de una fiesta de cumpleaños, que ya no deseaba tener hijos. Ese abandono marcó el comienzo de una adolescencia sin orientación paterna, durante la cual el joven terminó viviendo en una autocaravana junto a su hermano mayor, que en ese momento tenía 23 años. Décadas después, transformó aquella dura experiencia en un canal de YouTube que hoy supera los cinco millones de suscriptores.
El origen del canal que conquistó a millones
Dad, How Do I? —en español, “Papá, ¿cómo se hace?”— nació en abril de 2020, en plena pandemia, con un objetivo claro: enseñar las habilidades fundamentales que un padre suele transmitir a sus hijos. Cómo afeitarse por primera vez, cambiar una rueda o hacer un nudo de corbata son algunos de los temas. Kenney, analista de cuentas radicado en el estado de Washington, confesó que esperaba reunir solo 30 o 40 seguidores. La respuesta real superó cualquier pronóstico.
El despegue viral que lo convirtió en el “papá de internet”
El crecimiento fue repentino. Un usuario compartió la historia en un grupo de bondad en línea y la publicación se viralizó en cuestión de horas. Según reportó ABC News, el espacio pasó de 40.000 a casi dos millones de seguidores en pocas semanas. “No tenía idea de que esto despegara así”, reconoció en declaraciones al medio estadounidense.

Lo que diferenciaba la propuesta de los miles de tutoriales disponibles en la plataforma era, según el propio Kenney, la calidez.
“Hay 500 sitios que te enseñan a hacer un nudo de corbata. Lo que intento aportar es amabilidad, porque internet no tiene un algoritmo para eso”,
explicó a ABC News. Esa filosofía quedó impresa en cada grabación desde el primer día: abre siempre con un “¡Hola, chicos!” y cierra con “Los quiero y estoy orgulloso de ustedes”.
El costo de crecer sin padre y la promesa de no repetir la historia
La herida de la infancia no lo hundió. Kenney tomó la decisión consciente de construir la familia que no tuvo: se casó en 1991 con Annelli, con quien lleva más de tres décadas, y tuvo dos hijos, Kristine y Kyle. Fue su hija quien lo empujó a concretar el proyecto: “Le mencioné la idea y me dijo: ‘Papá, sería brillante’”, contó a la revista People.
La paternidad también le trajo comprensión hacia quien lo abandonó. Con el tiempo, logró reconciliarse con su progenitor antes de que este muriera, un proceso que describió como liberador.
“La falta de perdón es como beberse un veneno esperando que le haga daño al otro. Me estaba destruyendo”,
declaró en el podcast Live Inspired en 2024.
Cuando sus propios hijos crecieron y se fueron del hogar, observó que miles de jóvenes atravesaban la adultez sin nadie que les enseñara esas habilidades pequeñas pero fundamentales. Fue entonces cuando tomó la cámara y empezó a grabar.

Cinco millones de suscriptores y un vínculo que trasciende los tutoriales
Hoy, Dad, How Do I? supera los cinco millones de seguidores, según datos del podcast Live Inspired, donde Kenney fue entrevistado en 2024. Uno de los registros más vistos, el tutorial sobre cómo afeitarse correctamente, acumula más de tres millones de reproducciones. Otros materiales, sobre cambio de limpiaparabrisas o cómo arrancar un auto con pinzas, también reunieron millones de vistas.
Pero las métricas cuentan solo una parte de la historia. En los comentarios de cada publicación, cientos de usuarios le agradecen no solo el consejo técnico, sino la presencia simbólica que representa. Muchos le escriben en privado para pedirle orientación sobre situaciones mucho más complejas: relaciones, decisiones laborales, problemas emocionales. Para ellos, Rob Kenney es, sencillamente, “papá”.
El propio creador reconoció los límites de su iniciativa.
“Dad, How Do I? no puede sustituir a un padre”,
señaló, consciente de que ningún espacio digital reemplaza la figura paterna ni sana del todo las heridas que su ausencia provoca. Aun así, su trayectoria demuestra que una experiencia de abandono puede transformarse en algo concreto para quienes comparten esa historia. Desde el lanzamiento, mantiene la misma filosofía: enseñar sin juzgar y acompañar sin reemplazar.
Fuente: Infobae