Coatí, la mascota exótica que se convirtió en plaga invasora en España

Así como ocurre con el mapache, la cotorra argentina o la pitón real, numerosas especies animales son víctimas del mascotismo exótico y, posteriormente, generan poblaciones invasoras debido a liberaciones voluntarias o fugas. Esta situación puede derivar en un serio problema sanitario y ambiental, por lo que es crucial impedir que estas especies se afiancen o, si ya lo hicieron, que sigan propagándose.

Con ese propósito, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ultima un Real Decreto que definirá los Listados Positivos de animales de compañía y de especies domésticas de compañía. Dichos documentos especificarán qué animales podrán tenerse como mascotas en los hogares españoles.

Uno de los factores considerados para excluir especies de esos listados es el peligro de que se vuelvan invasoras, situación que ya se materializó con el coatí (género Nasua), un mamífero de tamaño mediano, cola larga y aspecto similar al mapache, aunque con una cabeza más alargada.

Ejemplar de coatí de nariz blanca. (Chuck Homler - FocusOnWildlife.Me/Wikimedia Commons)

Del continente americano a los hogares españoles

El coatí —cuyo género se desglosa en dos especies: el coatí rojo o de cola anillada (Nasua nasua) y el coatí de nariz blanca (Nasua narica)— es un mamífero originario de América, con distribución desde el sur de Estados Unidos hasta el noroeste de Uruguay.

Su llegada a España, donde ya se ha expandido por varias comunidades autónomas, se debe a su adopción como animal de compañía y a las posteriores liberaciones incontroladas e intencionadas por parte de ciudadanos. Luego, coloniza nuevos territorios de manera natural. Por ello, figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

En Mallorca, por ejemplo, el coatí de cola anillada ya está asentado y se extiende por las zonas boscosas del suroeste de la Sierra de Tramontana. Su presencia en archipiélagos es especialmente alarmante, ya que en esas islas la fauna endémica ha evolucionado sin depredadores semejantes; al introducirse, provocan una considerable reducción de las poblaciones autóctonas, muchas de las cuales son únicas en el mundo. Al ser omnívoro, además, puede modificar la disponibilidad de alimento para herbívoros y afectar la capacidad de regeneración de ciertas plantas.

Ejemplar de coatí rojo. (Andrew Magill/Flickr)

En zonas como Aragón, el Plan General de Caza de la temporada 2026-2027 contempla autorizaciones excepcionales para la caza con arma y el trampeo de mamíferos exóticos invasores catalogados como cinegéticos: el coatí, el coipú y el mapache. Esta medida busca facilitar el control y la erradicación de estas especies, que representan una amenaza para la fauna nativa y los ecosistemas locales.

Daños en cosechas y depredación de especies en riesgo

El Miteco subraya que la introducción del coatí genera múltiples impactos en los ecosistemas. Además de alterar la oferta de alimentos, este mamífero también depreda aves y otros animales, incluyendo especies amenazadas.

Asimismo, debilita las riberas, presas, acequias y otras infraestructuras de riego al excavar sus madrigueras. Puede ocasionar pérdidas considerables en cultivos y jardines, sobre todo en cultivos herbáceos.

En cuanto a la salud humana, en ciertas regiones el coatí actúa como reservorio de parásitos como Toxoplasma gondii, causante de la toxoplasmosis, o Trypanosoma cruzi, que produce la enfermedad de Chagas.

Por todo ello, una vez que se han establecido y diseminado, son necesarias técnicas de control y erradicación, aunque esta especie llegó a nuestro territorio por la irresponsabilidad humana, que erróneamente consideró a estos mamíferos salvajes como mascotas aptas para vivir en casas particulares.

Fuente: Infobae

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