Tumba de Tutankamón: nuevas pruebas apuntan a cámaras ocultas

Un siglo después del descubrimiento que transformó la arqueología global, la tumba del faraón Tutankamón vuelve a estar en el centro de la atención científica. Una investigación reciente detectó anomalías subterráneas detrás de la KV62 —nombre oficial del recinto— que podrían corresponder a espacios aún no explorados. La hipótesis más osada sugiere que alguno de esos lugares albergaría la tumba perdida de la reina Nefertiti.

El trabajo, difundido por el portal DW y publicado en los Occasional Papers of the Amarna Royal Tombs Project, resume 7 campañas de prospección realizadas desde 2015, incluyendo las de 2023 y 2024. Los datos provienen de radar de penetración en el suelo, microgravimetría y otros métodos no invasivos.

De acuerdo con los investigadores, los resultados reforzarían la idea de que la estructura funeraria es anterior al entierro de Tutankamón y más extensa de lo que se creía. La posibilidad de hallar un nuevo complejo de enorme valor histórico mantiene en vilo a la comunidad de la egiptología.

¿Un recinto funerario más grande?

Estudios geofísicos en la tumba de Tutankamón en Egipto señalan la posible presencia de cámaras subterráneas aún sin explorar al norte del recinto (Imagen Ilustrativa Infobae)

El planteamiento central retoma una hipótesis planteada hace una década por el egiptólogo británico Nicholas Reeves. Él propuso que la KV62 pudo haber sido originalmente un recinto funerario destinado a Nefertiti. Según esa lectura, Tutankamón —quien llegó al trono siendo niño y falleció de forma repentina alrededor de diez años después— fue enterrado apresuradamente en lo que era la sección exterior de ese conjunto anterior.

Un argumento que los autores consideran compatible con esta lectura es la propia arquitectura de la tumba. El recinto gira hacia la izquierda, una orientación que, según el estudio, “no encaja ni con la planta de una tumba privada ni con la de un faraón”. La conclusión es directa: el trazado corresponde al de una reina de la XVIII dinastía.

Los investigadores también ofrecen una nueva interpretación de las pinturas de la pared norte. En ellas aparece Ay —sucesor de Tutankamón— realizando la ceremonia de la “apertura de la boca” sobre el faraón fallecido. Según el estudio, la escena pudo haber representado originalmente a Tutankamón ejecutando ese mismo ritual para su predecesor, a quien identifican con la propia Nefertiti.

Datos que apuntan a cámaras al norte

Las prospecciones de 2023 y 2024 sitúan hasta seis cámaras al norte de la KV62

Las campañas de 2023 y 2024 aportaron nuevo respaldo científico a esta teoría. Según el Amarna Royal Tombs Project, los resultados de las prospecciones permiten inferir la existencia de un conjunto que se extiende unos 25 o 30 metros al norte de la KV62 y que podría contener entre cinco y seis cámaras.

Las estancias detectadas estarían conectadas entre sí y con la tumba conocida mediante pasadizos que habrían sido rellenados deliberadamente con escombros en la Antigüedad. Los autores sostienen que la disposición de esas estructuras puede reconstruirse con un nivel de consistencia razonable, aunque reconocen que el volumen estimado y ciertos detalles tienen un carácter más especulativo.

El investigador principal, Mamdouh Eldamaty, señaló que, de verificarse la hipótesis, el descubrimiento tendría una importancia arqueológica excepcional. Por ahora, los datos respaldan la idea de que existe algo más allá de las paredes del recinto, aunque todavía no permiten precisar qué es ni a quién perteneció.

Escepticismo y cautela en la comunidad

Los autores indican que la planta del recinto no coincide con los esquemas de sepulturas privadas ni reales masculinas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comunidad científica recibió los resultados con interés, pero también con prudencia. Ray Johnson, exdirector del Epigraphic Survey del Instituto para el Estudio de las Culturas Antiguas, calificó los datos de “muy tentadores”, aunque advirtió que las posibles cámaras podrían no albergar a Nefertiti y que quizás sufrieron daños por inundaciones.

En paralelo, Christopher Gaffney, arqueólogo de la Universidad de Bradford, los describió como fascinantes, pero todavía no concluyentes. Por su parte, Peter Styles, geofísico de la Universidad de Keele, reclamó mayor información antes de pronunciarse. Los tres coinciden en que las pruebas actuales no son suficientes para cerrar el debate.

Para avanzar, el equipo propone abrir un pequeño acceso en las paredes de la tumba que permita introducir una cámara y observar el interior sin dañar la estructura. Sin embargo, esa intervención requiere la autorización de las autoridades egipcias. Hasta entonces, la KV62 seguirá guardando una última capa de incertidumbre: detrás del descubrimiento arqueológico más célebre del siglo XX podría extenderse un complejo funerario mayor, cuya existencia —y pertenencia— permanece sin corroborar.

Fuente: Infobae

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