La tenista estadounidense Emma Navarro, de 25 años y excampeona del ranking mundial en el octavo lugar, ha anunciado que no participará en competencias durante el resto de 2026. La razón: un cuadro de deficiencia energética relativa al deporte (RED-S) y hipotiroidismo de Hashimoto. En una extensa carta publicada en Instagram, la jugadora detalló los síntomas que la aquejaron durante casi tres años y reveló que perdió 9 kilogramos en el proceso. Su objetivo es regresar al circuito en Australia 2027.
Navarro explicó que el diagnóstico de RED-S llegó en el otoño de 2025, después de experimentar agotamiento, mareos, cefaleas, niebla mental, cambios de humor e infecciones frecuentes. Esta condición ocurre cuando el organismo no recibe la energía suficiente para cubrir las demandas deportivas y las actividades cotidianas. El problema se agravó con el hipotiroidismo, que exigió ajustar la alimentación, el gasto físico y la medicación.
La tenista situó el inicio de sus dificultades en 2023, su primer año completo como profesional. Ese año disputó 88 partidos, la cifra más alta del circuito, alternando torneos de la ITF y la WTA. Además, entrenaba intensamente las semanas libres. El esfuerzo dio resultados: pasó del puesto 150 al 30 del ranking WTA, ganó cuatro títulos ITF y avanzó en torneos mayores. A inicios de 2024 alcanzó las semifinales en Auckland, ganó Hobart y llegó a tercera ronda del Abierto de Australia.

Sin embargo, el éxito deportivo convivió con señales de alarma que Navarro no supo interpretar. Describió irritabilidad, frustración, ansiedad, perfeccionismo y episodios de ira inusuales. Perdió cerca de 9 kilos durante 2023, pensando que adelgazar mejoraría su rendimiento. Empezó a enfermarse con frecuencia: una intoxicación alimentaria antes del WTA 125 en Lleida, un resfriado en París y dolores de cabeza persistentes con mareos en la gira sobre césped.
El deterioro se intensificó en la gira asiática de 2024. Llegó débil y exhausta, con dificultades para entrenar, ver la pelota y moverse. Atribuyó el estado al cansancio acumulado, pero tras dos semanas de descanso, los síntomas regresaron. Durante la pretemporada sufrió problemas en el cuádriceps izquierdo y volvieron la fatiga, la falta de concentración y la debilidad. Aun así, viajó a Australia para 2025 con dolores de cabeza, mareos, ansiedad y desconexión corporal, pero logró llegar a los cuartos de final del Abierto de Australia.
Navarro afirmó que su nivel decayó durante 2025 y recibió críticas por un supuesto retroceso. En septiembre lloró en un partido de la Copa Billie Jean King, al sentirse sin energía representando a Estados Unidos. En una nueva gira por China, el hambre constante y los despertares nocturnos para comer la llevaron a buscar ayuda médica. En noviembre de 2025, tras consultar con médicos, nutricionistas y especialistas, se confirmó que había mantenido una ingesta energética insuficiente durante casi tres años.
La tenista dedicó el último año a aumentar su ingesta, hacerse análisis, controlar la glucosa y ajustar la medicación. Con el tiempo, los mareos desaparecieron, los dolores de cabeza se espaciaron y recuperó la seguridad en el gimnasio. «Gané algo de peso este año, pero también recuperé mi vida«, expresó, cuestionando la asociación entre delgadez y rendimiento. Ahora planea usar los próximos meses para afinar su medicación y protocolos alimenticios, con el objetivo de retomar la competencia en Australia 2027.
La carta de Emma Navarro: su testimonio completo

En su misiva, Navarro relató que los problemas comenzaron en 2023, cuando disputó 88 partidos y perdió 9 kilogramos al creer que adelgazar optimizaba su rendimiento. Señaló que experimentó emociones intensas como ira y frustración, algo inusual para ella. Mencionó que su sistema inmunitario se debilitó: sufrió una intoxicación alimentaria antes de un torneo en Lleida, un resfriado en París y dolores de cabeza constantes en la gira de césped.
Durante la gira asiática de 2024, se sintió como una sombra de sí misma, débil y exhausta, incapaz de ver la pelota o moverse. Perdió otros 4,5 kilogramos ese año. A pesar de todo, atribuyó su estado al cansancio y continuó entrenando. En la pretemporada, su cuádriceps falló y los síntomas regresaron. Viajó a Australia para 2025 sintiéndose peor que nunca, con dolores de cabeza, mareos y ansiedad, pero llegó a cuartos de final del Abierto de Australia por pura determinación.
Navarro confesó que lloró en la cancha durante la Copa Billie Jean King de septiembre de 2025, devastada por no poder representar adecuadamente a su país. En China, el hambre constante y los despertares nocturnos la convencieron de buscar respuestas. Finalmente, en noviembre de 2025, tras reunirse con especialistas, recibió el diagnóstico de RED-S e hipotiroidismo. Desde entonces, se ha comprometido con su recuperación: cambió su dieta, aumentó la ingesta energética y ajustó la medicación. Aunque ganó peso, aseguró que recuperó su vida y su energía, y afirmó que no hay ningún peso en la balanza ni delgadez en las extremidades que sea más valioso que la salud o el bienestar.
Fuente: Infobae