Contemplar un mapa desde la pantalla no es lo mismo que tener el control directo de la nave que te lleva a cada rincón. En la demo de Gamescom de Final Fantasy VII Revelation, esa sensación cobró vida a bordo de la Highwind. Manejar el vehículo y decidir libremente entre las islas permitió al redactor preguntarse: ¿qué lugar visitar primero? Para una entrega que debe cerrar una historia tan emblemática, otorgar semejante libertad resulta una apuesta interesante.
Esta tercera entrega de la trilogía de remakes afronta expectativas descomunales, pero el adelanto ofreció motivos para fijarse en algo más que el desenlace. El atractivo radica en la posibilidad de trazar una ruta personal dentro de una aventura que mantiene una dirección narrativa. Existe un destino hacia el cual avanzar, aunque el camino permite desvíos, curiosidad y decisiones que surgen de lo que aparece frente a uno. Una libertad tan amplia que no imaginaba en Final Fantasy VII.

La Highwind otorga una nueva escala al mundo
En la demo, el equipo comenzaba a bordo de la Highwind, con destino a Wutai para seguir la trama. Desde ese punto, se podían explorar varias regiones antes de avanzar. Es una introducción acertada porque deja claro el valor de la nave: decidir hacia dónde ir cobra un peso diferente cuando uno mismo pilota el vehículo que une esos territorios.
Surcar los cielos entre islas transforma la percepción del paisaje. Las costas y las distancias se vuelven parte del trayecto, y observar una región desde las alturas permite comprender su conexión con el mundo circundante. En esta fase, lo que más cautiva es esa continuidad entre avistar un lugar y optar por aproximarse. La exploración se vuelve más atractiva cuando el entorno ofrece motivos para cambiar de rumbo, incluso antes de revisar qué misiones secundarias existen.

El viaje continúa tras descender de la nave
El vuelo se completa con la opción de saltar en paracaídas hacia las áreas explorables. Esta transición encaja en la propuesta: la Highwind recorre grandes extensiones y el descenso sitúa al grupo en el terreno donde prosigue la aventura. Existen limitaciones sobre los puntos accesibles, así que esta libertad debe entenderse dentro de las reglas del juego. No obstante, disponer de varios métodos para acercarse a una región enriquece las opciones de exploración.
Además, la nave actúa como base del equipo, con personajes con quienes charlar y opciones para preparar la próxima salida. Resulta atractiva la idea de contar con un lugar al que volver entre expediciones. En una aventura de esta magnitud, ese punto de reunión puede mantener viva la presencia de los compañeros, pues viajar por el planeta también requiere pausas para reorganizarse y replantear el siguiente destino.

Más opciones para conformar el equipo
Revelation expande las alternativas de combate al incluir a Cid y Vincent como personajes jugables, además del sistema FITS, que añade vestimentas ligadas a habilidades y roles basados en los trabajos clásicos de Final Fantasy. Esta idea agrega una capa adicional de personalización al sistema que mezcla acción en tiempo real con decisiones tácticas. Así, seleccionar a los miembros del equipo se vincula con la capacidad de definir la función de cada uno.
Sin embargo, mi atención en la demo, más allá de la exploración, se centró en probar a Cid y Vincent en batalla. Cid lucha con una lanza, posee gran movilidad y puede elevar a los enemigos para seguir atacándolos en el aire. Vincent, por su parte, alterna entre dos estilos muy distintos: en forma humana dispara desde lejos; en modo bestia, prefiere el combate cercano.
Los dos personajes cuentan con indicadores azules que recompensan pulsar el botón en el momento preciso para infligir daño adicional. Pero, más allá de estas similitudes, Vincent fue sin duda la estrella de la demo y el más divertido de manejar. Su transformación puede activarse y desactivarse durante el combate, sin limitarse a un ataque límite, y sus acciones sinérgicas varían según la forma adoptada. Esto le otorga una flexibilidad y capacidad de improvisación frente a los enemigos que ningún otro personaje posee. Vincent llega para revolucionarlo todo.

La libertad requiere un ritmo adecuado
La abundancia de contenido plantea una interrogante clave para el producto final: ¿cómo gestionará el juego el tiempo del usuario? Esta zona ofrece misiones opcionales y permite retrasar el avance hacia Wutai, una estructura tentadora para quienes gustan de apartarse del objetivo principal. El reto será lograr que estas opciones sigan siendo atractivas cuando la novedad de manejar la Highwind ya no baste por sí misma.
Una demostración tampoco permite evaluar cómo se integra esa exploración con el ritmo global de la historia. Resulta interesante ver cuánto margen existirá para descubrir contenido por cuenta propia y cómo se repartirán las actividades entre regiones. La Highwind proporciona una base sólida para esa libertad; el valor del mundo completo dependerá también de lo que se halle al descender y de los motivos para regresar.

Un anticipo que incita a continuar explorando
Tras disfrutar la demo, surge un motivo adicional para aguardar Revelation, más allá del obvio cierre de la historia: poder recorrer su mundo desde las alturas y decidir dónde continuar la travesía. La nave aporta un medio de desplazamiento que modifica la escala del viaje y hace especialmente seductora la exploración entre islas. Para el redactor, ese es el argumento más sólido de este anticipo y el que mejor explica por qué merece atención. El reto de la versión final será equilibrar esta libertad con mantener el interés en una historia que hasta ahora ha sido impecable, pero que también se ha apoyado en dos entregas más lineales. Un Final Fantasy VII verdaderamente de mundo abierto.
Fuente: Infobae