Los teléfonos inteligentes actuales presumen de cámaras capaces de obtener imágenes con calidad casi profesional. Sin embargo, ese avance en definición tiene un costo oculto: el almacenamiento interno se satura mucho más rápido de lo que muchos usuarios imaginan.
Modificar algunos parámetros de la cámara antes de tomar una foto o grabar un video permite disminuir considerablemente el peso de cada archivo, sin que la diferencia visual sea notoria en el uso diario.
Cómo ajustar los megapíxeles sin afectar la calidad visual
Los megapíxeles definen el tamaño final de una imagen. Un sensor de 64 megapíxeles no exige disparar siempre a esa resolución máxima; de hecho, muchos dispositivos vienen configurados de fábrica con valores de 16 o 12 megapíxeles.
Mantener una resolución intermedia conserva una calidad suficiente para el uso cotidiano y reduce de forma significativa el peso de cada fotografía. El modo de máxima resolución debe reservarse para situaciones especiales donde se requiera el máximo detalle, y no para la rutina diaria.

El formato RAW sigue la misma lógica: ofrece mayor información por imagen, pero genera archivos mucho más pesados. Para el día a día, el formato JPEG del modo “Foto” estándar resulta más que suficiente en la mayoría de los casos.
Reducir de la resolución máxima a 12 o 16 megapíxeles en fotos, y de 4K a 1080p en videos, disminuye notablemente el tamaño de los archivos sin una pérdida de calidad perceptible en el uso habitual del teléfono.
- Grabar en Full HD en lugar de 4K u 8K
Con las cámaras actuales es posible grabar en 4K o incluso 8K, resoluciones diseñadas para producciones que luego se editan o montan con cierto nivel profesional.
Para el video cotidiano, el Full HD (1080p) mantiene una calidad adecuada mientras reduce el tamaño del archivo de forma considerable, llegando a ahorrar varios gigabytes en comparación con el 4K.

En los ajustes de grabación también suele aparecer la opción de 720p HD, un escalón inferior al Full HD. No es necesario llegar a ese mínimo, pero conviene tenerlo presente si el espacio disponible es realmente escaso.
La resolución más alta puede reservarse para grabaciones puntuales: eventos importantes o videos que luego se piensan editar con mayor detalle, dejando el resto de las grabaciones diarias en formatos más livianos.
- Activar los ajustes de ahorro de la propia cámara
Buena parte de los teléfonos incluyen, dentro de la configuración de la cámara, un apartado orientado específicamente a optimizar el almacenamiento.
Estos ajustes suelen reducir de forma automática la resolución de fotos y videos, además de aplicar otros pequeños cambios pensados para ahorrar espacio sin sacrificar demasiada calidad visual.

La ubicación exacta de esta opción varía según el fabricante y el modelo de teléfono, ya que cada marca organiza sus menús de manera distinta. En general, conviene revisar el menú de configuración dentro de la propia aplicación de cámara para localizarlo.
Trucos para ahorrar almacenamiento con fotos y videos
- Buscar y borrar fotos y videos duplicados
Es habitual terminar con varias fotografías casi idénticas de la misma escena, o con archivos que se duplicaron al compartirlos por otras aplicaciones. Estos archivos repetidos ocupan espacio de forma innecesaria, en especial los videos.
En los iPhone, la propia aplicación Fotos incluye una función para localizar duplicados y fusionarlos, quedándose con la versión de mejor calidad.
En Android, esta tarea requiere recurrir a aplicaciones de terceros especializadas en detectar imágenes repetidas. Dado que este tipo de herramientas necesita acceso completo a la galería del teléfono, conviene revisar previamente sus condiciones de privacidad.

- Recurrir a la nube o a un pendrive
Cuando el almacenamiento ya está comprometido y no se quiere renunciar a la calidad de los archivos existentes, la alternativa pasa por sacarlos del teléfono.
Los servicios de almacenamiento en la nube, como iCloud Fotos en iPhone y Google Fotos en Android, permiten guardar el contenido y consultarlo desde cualquier dispositivo, liberando espacio interno del teléfono.
Otra opción es un pendrive USB. Basta con que cuente con conector USB-C, el mismo que usan la mayoría de los teléfonos actuales para cargarse, o con un adaptador si el dispositivo utiliza otro tipo de puerto. Los modelos de iPhone anteriores al iPhone 15 requieren, en cambio, un conector Lightning.
Conectado al teléfono, un pendrive permite mover archivos con cualquier gestor de archivos del sistema, una solución especialmente útil para los videos, que suelen ser los que más espacio ocupan dentro de la memoria interna.
Fuente: Infobae