Dentro del séptimo arte, pocos nombres evocan con tanta fuerza el espíritu del lejano Oeste como el de Clint Eastwood. Este icónico actor forjó su leyenda interpretando papeles clave en los westerns italianos dirigidos por Sergio Leone, y luego, como realizador, la engrandeció con obras como Sin perdón. Ahora, a sus 96 años, Eastwood se ha retirado de los escenarios, pero resulta simbólico que la cinta con la que dijo adiós a la actuación fuera precisamente un western: Cry Macho.
En este filme, el legendario intérprete y cineasta se puso por última vez en la piel de un vaquero: una exestrella de rodeo y criador de caballos retirado. La historia, que se encuentra disponible en plataformas como Prime Video —donde permanecerá hasta el próximo 30 de septiembre— y en Movistar Plus, presenta a un hombre profundamente marcado por una caída, pérdidas personales y recuerdos que lo atormentan. Sin embargo, el encargo de un antiguo jefe (viajar a México para traer de vuelta a su hijo) deriva en un viaje crepuscular, alejado de la acción típica de un western clásico.
Un proyecto largamente postergado
Cry Macho llevaba décadas esperando para concretarse. En 2011 se intentó relanzar el proyecto con Arnold Schwarzenegger como protagonista, lo que habría marcado su regreso tras haber sido gobernador de California, pero la producción fue cancelada. Incluso el propio Eastwood recibió la oferta de encabezar la cinta en los años noventa, pero la descartó por estar involucrado en otros trabajos. Recién en 2021, Eastwood decidió asumir el proyecto como actor y director, estrenando finalmente la película, que cosechó críticas mixtas.
Entre las reseñas más elogiosas, el periodista A. O. Scott, de The New York Times, escribió:
“Un corte profundo para los conservadores, un filme para pasar el rato sin nada que demostrar y con suficiente que decir, con buena nota y paisajes desérticos y bonitos. Si conduce el viejo, te aconsejo que subas y lo disfrutes”.

Gran parte del peso narrativo recae en Milo, el personaje interpretado por Eastwood. No es un hombre que ostente fuerza o autoridad, sino experiencia. En su vínculo con el joven Rafo, la película retoma uno de los temas clásicos del cine del actor: la paternidad (no necesariamente biológica) como camino de redención para almas atormentadas.
Asimismo, la historia ofrece una mirada hacia México como un espacio de acogida y comunidad, en contraste con el aislamiento que vive el protagonista. La convivencia se transforma en afecto y cuidado mutuo, incluso en la vejez. Eastwood solo dirigiría una película más, Jurado nº 2, aunque en ella no volvió a aparecer frente a las cámaras.
Fuente: Infobae