SpaceX lanza el vuelo 14 de Starship: el intento de llegar a la órbita

Con 123 metros de altura y 33 motores en su primera etapa, el Starship —el colosal cohete de Elon Musk— emprenderá su decimocuarto vuelo de prueba con la meta de alcanzar la órbita terrestre por vez primera.

El lanzamiento está programado para el 28 de septiembre desde Starbase, el complejo de SpaceX ubicado al sur de Texas, sujeto a la autorización de los reguladores y a condiciones técnicas y climáticas adecuadas.

Esta misión marca un punto de inflexión para el vehículo. Los 13 vuelos previos siguieron trayectorias suborbitales: es decir, la nave superó las capas densas de la atmósfera pero sin la velocidad suficiente para mantenerse en órbita. Esa estrategia minimizó los riesgos sobre áreas habitadas y permitió recolectar información sobre cada etapa: el ascenso, la separación, el reingreso y los amerizajes.

El vuelo 14 propone una prueba más ambiciosa. La etapa superior, denominada Ship, deberá elevarse hasta unos 275 kilómetros de altitud, completar cerca de seis órbitas y finalizar con un amerizaje controlado en el océano Pacífico, al oeste de Chile. Desde el despegue hasta el final de la misión transcurrirían aproximadamente 10 horas, frente a la hora que duraban los vuelos anteriores.

La ventana de lanzamiento prevista es de 75 minutos. El horario inicial es a las 8:15 hora local de Texas (12:15 GMT, 9:15 de Argentina, 7:15 de Colombia y Perú, 6:15 de México). Cualquier retraso puede mover la partida hasta las 9:30 locales. Si no se lanza hoy, SpaceX tiene oportunidades de reserva para los días 29 y 30 de septiembre.

La misión prevé seis órbitas a 275 kilómetros de altitud y un amerizaje controlado en el océano Pacífico al oeste de Chile, después del despegue (SpaceX)

La importancia de la prueba no se limita a la altura o la duración. Para alcanzar una órbita estable, la nave debe acelerar hasta unos 28.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, la gravedad sigue actuando: Starship cae constantemente hacia la Tierra, pero la curvatura del planeta se aleja bajo su trayectoria. Ese equilibrio entre velocidad y gravedad mantiene la órbita baja, donde operan satélites, estaciones espaciales y misiones de observación.

La inserción orbital definirá si la nave puede avanzar hacia misiones de carga y la Luna

La fase crítica comenzará unos 25 minutos después del lanzamiento. Tras separarse del propulsor Super Heavy, Ship ascenderá en una trayectoria similar a vuelos anteriores. Si los equipos detectan el margen de seguridad necesario, uno o más motores Raptor optimizados para el vacío ejecutarán un encendido breve para convertir esa trayectoria en una órbita.

SpaceX impuso una condición clara antes de autorizar esa maniobra:

“Starship solo realizará una maniobra de encendido para entrar en órbita después de que el equipo de control de vuelo haya garantizado que existe suficiente redundancia en el hardware crítico para realizar la maniobra de desorbitación posterior al final de la misión”.

La decisión busca evitar que una nave sin capacidad de abandonar la órbita quede en el espacio sin un final controlado. Ese criterio ilustra la diferencia entre un vuelo suborbital y uno orbital: en el suborbital, la trayectoria conduce por sí misma al reingreso; en el orbital, se necesita una maniobra específica para reducir la velocidad y volver a la atmósfera en una zona prevista. Para este vuelo, la desorbitación dependerá de un único motor Raptor de nivel del mar, que deberá encenderse al final de la fase orbital.

El vuelo 14 llevará 26 satélites Starlink V3 a la órbita baja, una carga diseñada para ampliar la red global de conectividad en todo el mundo (SpaceX)

El interés técnico también radica en la carga útil. La nave transportará 26 satélites Starlink V3, una versión mejorada de la red de internet satelital de la empresa. En vuelos anteriores, SpaceX expulsó simuladores o equipos de prueba de esta generación, pero todos regresaron por las trayectorias suborbitales. Esta vez, los satélites deben permanecer en órbita y sumarse a la constelación.

Tres de esos satélites llevarán cámaras para observar el exterior de Ship después del despliegue. Las imágenes pueden aportar información sobre el estado de las losetas térmicas, que protegen a la nave del calor extremo del reingreso. Durante esa fase, el aire frente al vehículo se comprime a gran velocidad y forma plasma, un gas ionizado que puede alcanzar temperaturas muy elevadas.

El escudo térmico es uno de los principales desafíos del programa. La empresa ha incorporado refuerzos en los sistemas de sujeción de las losetas en áreas con mayor riesgo de desprendimiento durante el ascenso. También ha corregido sectores donde se detectaron posibles rutas de plasma detrás de las piezas protectoras y ha añadido zonas con losetas de diseño curvo para reducir el calentamiento entre ellas.

Super Heavy probará cambios tras los problemas de motores del vuelo anterior

Tres satélites con cámaras observarán el exterior de Ship tras su despliegue, para aportar datos sobre su escudo térmico durante el vuelo orbital - Europa Press

La primera etapa del sistema, el propulsor Super Heavy, tendrá una misión separada. Después de impulsar a Ship y completar la separación, deberá efectuar una maniobra de retorno, frenar su descenso y dirigirse a una zona de amerizaje en alta mar en el Golfo de México. SpaceX no prevé en este vuelo una captura del propulsor en la torre de lanzamiento.

La empresa ya ha logrado tres recuperaciones de Super Heavy en Starbase mediante los brazos mecánicos de la torre Mechazilla. Sin embargo, el modelo actual de Starship, versión 3, ha seguido un enfoque más conservador en las pruebas recientes, ensayando descensos sobre el mar sin exponer la infraestructura terrestre a un posible fallo.

El vuelo 13 aportó información clave para el diseño del siguiente propulsor. Tras la separación y el giro, Super Heavy usó por primera vez sus 33 motores en la maniobra de retroceso. Más tarde, los tres motores centrales mostraron señales de obstrucción por hielo durante la fase final del descenso. La maniobra concluyó antes de lo previsto y ocho de los 13 motores planificados volvieron a encenderse antes del amerizaje.

SpaceX modificó el filtrado de Super Heavy tras señales de hielo en los motores centrales durante el descenso del vuelo 13, antes
 (AP foto/Eric Gay)

Para el vuelo 14, SpaceX modificó componentes del propulsor para mejorar el filtrado de los motores. También actualizó el software para aumentar la fiabilidad de los reencendidos. La secuencia es crucial porque un sistema reutilizable depende de la capacidad de encender motores con precisión después de atravesar condiciones muy distintas: despegue, vacío parcial, desaceleración y aproximación final.

La prioridad del vuelo, sin embargo, corresponde a Ship. Su entrada en órbita permitiría a SpaceX validar el tramo inicial de una arquitectura diseñada para transportar grandes cargas. El sistema puede colocar hasta 100 toneladas en órbita según las proyecciones de la compañía, y versiones posteriores apuntan a 200 toneladas, aunque ese rendimiento depende de nuevas pruebas y mejoras.

El programa también está vinculado directamente con Artemis, la iniciativa de la NASA para enviar astronautas a la Luna. La agencia eligió una versión de Starship como módulo de alunizaje para misiones futuras. Antes de ese objetivo, SpaceX debe demostrar operaciones que aún no forman parte de este vuelo: transferencia de combustible entre naves en órbita y almacenamiento prolongado de propelentes criogénicos en el espacio.

El propulsor Super Heavy ensayará su regreso al mar después de la separación, con cambios para mejorar el encendido de motores en descenso
 - REUTERS/Steve Nesius

Esas capacidades serán necesarias para viajes más allá de la órbita baja. Una nave lunar no puede despegar desde la Tierra con todo el combustible requerido para una misión de descenso y regreso; por eso, el plan contempla lanzamientos de reabastecimiento.

La NASA estima que una misión lunar de Starship puede requerir hasta una docena de vuelos cisterna para llenar los tanques antes de la partida hacia la Luna.

El vuelo 14 no resolverá esas cuestiones, pero marcaría un punto de partida para abordarlas. La inserción orbital, el despliegue operativo de satélites, el uso de un motor para desorbitar y la reentrada tras varias vueltas al planeta forman parte de una misma prueba: confirmar que el vehículo puede permanecer y maniobrar en el espacio antes de intentar tareas más complejas.

Fuente: Infobae

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