El pintor Paul Cézanne recibió elogios contradictorios que marcaron su legado. Mientras Claude Monet lo definió como “el más grande de todos nosotros”, Pablo Picasso lo consideraba casi un progenitor artístico al llamarlo “nuestro padre”. Una ambiciosa exposición en París explora precisamente el impacto de este artista francés sobre creadores del siglo XX y contemporáneos.
Bajo el título Cézanne et nous (que se traduce como Cézanne y nosotros), el Grand Palais abre sus puertas desde este miércoles con una muestra que reúne más de 170 obras. De ellas, 69 pertenecen a Cézanne, mientras que el resto corresponde a un centenar de piezas firmadas por otros 78 artistas, entre los que figuran Picasso, Paul Gauguin y Henri Matisse, quienes “se fijaron en él”, según los organizadores.
Nacido en 1839 y fallecido en 1906, Paul Cézanne tuvo “una influencia sin igual” sobre los pintores del siglo XX, según explica Claire Bernardi, directora del Museo de la Orangerie. Esta institución coorganiza la exhibición junto con el Museo de Orsay, el Centro Pompidou y el Grand Palais.

Bernardi insiste en que Cézanne es “uno de los padres indiscutibles del arte moderno occidental”.
El recorrido de la exposición establece un diálogo entre las obras más icónicas de Cézanne, con sus características manzanas, bañistas y paisajes de la Provenza, y las creaciones de los artistas de vanguardia de principios del siglo XX.
La admiración de Picasso quedó registrada en sus propias palabras:
“Fue mi único y verdadero maestro […] Era como nuestro padre”.

Auguste Renoir también se rindió ante su talento: “a Cézanne le basta con aplicar una pincelada de color sobre un lienzo para que resulte interesante”, afirmó.
Curiosamente, en la muestra los lienzos de Cézanne lucen de tamaño reducido frente a las monumentales creaciones de artistas abstractos de la posguerra, entre ellos Georg Baselitz, Kazimir Malévich y Joan Mitchell.

Uno de los contrastes más notables lo ofrece la gran pintura Bather, creada en 2023 por Peter Doig, que se exhibe junto al Baigneur de Cézanne. Esta yuxtaposición revela “toda la radicalidad que fascinó profundamente a los artistas que le siguieron”, según los curadores.
El conservador del Centro Pompidou, Michel Gauthier, añade una reflexión clave:
“A lo largo de las generaciones, no todo el mundo ve lo mismo en Cézanne y por eso su posteridad no solo es muy importante, sino extraordinariamente diversa”.
Pero no todos aplaudieron a Cézanne. Los surrealistas lo rechazaron abiertamente, y Salvador Dalí llegó a calificarlo como “el peor de los pintores”.
Fuente: Infobae