En Colombia, el debate sobre la minería se intensifica bajo el mandato de Abelardo de la Espriella, quien busca explotar los recursos naturales del país, pero enfrenta críticas de comunidades que temen por sus territorios.
Chocó es uno de los departamentos más golpeados por grupos criminales que han tomado el control de la minería ilegal, como el Clan del Golfo, que usan esta actividad para financiar sus operaciones y desplazan a quienes viven de la minería tradicional.
Gizette Mosquera, líder social y defensora de la minería artesanal en esa región, explicó a este medio cómo las comunidades que dependen del oro enfrentan la falta de respaldo estatal y la presión de la ilegalidad.
Minería de subsistencia: una tradición amenazada
Mosquera señaló que la minería artesanal en Chocó suele ser etiquetada como ilegal, pero en realidad es una práctica ancestral. “La minería de subsistencia es la que viene de generación en generación y en territorios que, por tradición, han sido mineros, como el departamento del Chocó”, afirmó. Destacó que su labor se enfoca en diferenciar la minería de subsistencia de la minería ilegal, que son problemáticas distintas.
Según la líder, la minería artesanal usa técnicas obsoletas pero respeta el medio ambiente. Sin embargo, la falta de apoyo gubernamental ha dejado a miles sin sustento. “En un solo municipio de Chocó, más de cuatro mil familias viven de la minería de subsistencia”, indicó.

El dilema entre la ilegalidad y la necesidad
Mosquera criticó la quema de maquinaria amarilla por parte del Ejército, una medida que afecta a comunidades enteras. Mencionó que la congresista Astrid Sánchez Montes Meoca impulsa un proyecto de ley para que esa maquinaria se use en desarrollo regional, en vez de destruirla.
Sin embargo, aclaró que la minería tradicional que ella representa no usa ese tipo de equipos. “Se basa principalmente en la extracción por medio de batea, que es un medio ancestral de la extracción del oro, se utilizan pequeñas extractoras muy artesanales que ellos mismos fabrican”, explicó.
Ante la creciente presencia de grupos armados como el Clan del Golfo, Mosquera considera que es un reto del Gobierno nacional. “Lo que trato de rescatar yo, como iniciativa propia, es afrontar la situación desde el lado del sustento de las familias que dependen de la minería tradicional”, dijo. Agregó que muchas personas recurren a la minería ilegal por necesidad, no por delincuencia.
La líder insistió en que la estrategia del Estado debe ir más allá de operativos represivos. “Al final hacen un operativo, queman la maquinaria y se convierte en una cosa de nunca acabar”, sentenció, y llamó a buscar alternativas de sustento para las comunidades.

Pasos iniciales del Gobierno de Abelardo de la Espriella
Mosquera reconoció que la administración actual, con apenas tres meses en el poder, ha mostrado avances. “La próxima semana, hay una apuesta por parte del Gobierno nacional y es ir a los territorios para escuchar de primera mano todas esas necesidades”, señaló. Destacó que el Ministerio de Minas ya tuvo un primer acercamiento con la comunidad y se planean mesas de trabajo para definir líneas de acción.
Para Mosquera, el verdadero reto está en convertir los territorios mineros en oportunidades, para que las personas no caigan en la ilegalidad. “Creo que es ahí donde está el verdadero reto, que es convertir esos territorios mineros en oportunidades también para que las personas no dependan o no caigan en la ilegalidad”, concluyó.
Fuente: Infobae