Agricultores de Los Ríos temen perder cultivos de arroz, maíz y soya por las lluvias

Para un agricultor, ver el agua cubrir el terreno donde durante meses sembró, invirtió dinero y puso sus esperanzas significa mucho más que una inundación. Es la posibilidad de perder una cosecha completa y, con ella, los recursos necesarios para volver a sembrar.

Esa preocupación vuelve a crecer entre los productores de la provincia de Los Ríos, donde las últimas lluvias ya han provocado acumulación de agua, desbordamientos de ríos, ruptura de muros de contención y extensas áreas agrícolas afectadas.

El escenario se repite en diferentes cantones. Arroz, maíz y soya están entre los cultivos que han sufrido los estragos de las precipitaciones, mientras los agricultores observan con incertidumbre el comportamiento del clima y esperan que el agua pueda bajar antes de que los daños sean irreversibles.

Uno de los sectores afectados es el recinto El Aromo, de la parroquia Pimocha, en Babahoyo. Allí, alrededor de 87 hectáreas de arroz permanecen afectadas por la acumulación de agua.

Los productores aseguran que el problema se agravó luego de la ruptura de un muro de contención, por donde el agua continúa ingresando hacia las zonas agrícolas.

La preocupación aumenta porque las lluvias no dan tregua y los terrenos permanecen saturados. Los agricultores temen que, si el agua continúa acumulándose, las pérdidas en los cultivos sean mayores.

Ecuador está en alerta roja desde hace varias semanas por el fenómeno de El Niño. Y las lluvias han comenzado a aparecer con fuerza en algunas zonas del Litoral.

En Urdaneta, miles de hectáreas bajo riesgo

La preocupación también se extiende hacia Urdaneta, donde, según los productores, aproximadamente 10.000 hectáreas de cultivos de arroz y maíz resultaron afectadas por las primeras lluvias.

Emilio Burgos, agricultor y líder comunitario de la zona, explica que los ríos Salampe y Pijullo suelen desbordarse con facilidad durante los primeros aguaceros.

A criterio del productor, uno de los problemas que agravan la situación es la falta de dragado de los afluentes y la acumulación de sedimentos, lo que reduce la capacidad de los ríos para evacuar el agua durante las precipitaciones.

Burgos solicita a la Prefectura y a las autoridades gubernamentales que se establezca un plan de dragado de los ríos y limpieza de esteros, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevas inundaciones.

“Cada lluvia genera preocupación entre quienes vivimos de la agricultura”, es el sentimiento que comparten productores de diferentes sectores de la provincia.

El maíz, entre los cultivos más golpeados

En los cantones Ventanas y Buena Fe, los fuertes aguaceros registrados durante las últimos días dejaron cubiertas de agua y lodo extensas áreas de cultivos de maíz.

Carlos Ube, agricultor, señala que el panorama genera malestar y preocupación entre los productores rioenses, especialmente porque en algunos sectores los cultivos se encontraban próximos a la cosecha.

Ese es uno de los momentos más críticos para el agricultor. Después de meses de preparación, inversión y trabajo, una fuerte lluvia o un vendaval puede echar abajo la producción cuando prácticamente está lista para ser recogida.

La situación también se ha reportado en Puebloviejo y Montalvo, donde las lluvias y los fuertes vientos han provocado afectaciones en terrenos agrícolas.

En Buena Fe y Urdaneta, productores reportaron que los vendavales tumbaron cultivos de maíz, mientras que en otros sectores el agua cubrió extensas áreas productivas.

Una hectárea representa miles de dólares de inversión

Detrás de cada hectárea afectada hay una inversión que puede representar miles de dólares.

José Zambrano, agricultor, explica que producir una hectárea implica una inversión cercana a los 2.000 dólares, considerando preparación del terreno, semillas, insumos, maquinaria, mano de obra y otros gastos.

Ahora intenta rescatar lo que sea posible de su producción. El objetivo es evitar que todo el dinero invertido termine bajo el agua. Pero la preocupación no se limita al clima. Los productores aseguran que durante los últimos meses también han tenido que enfrentar un incremento en varios costos de producción.

Miguel Andrade, agricultor maicero de Los Ríos, señala que el encarecimiento del combustible representa un golpe directo para quienes dependen de maquinaria y transporte para preparar, sembrar y cosechar sus terrenos.

A esto se suma el costo de la tierra alquilada, cuyo valor cambia dependiendo de la zona y que representa otro gasto que debe asumir el productor antes de obtener un solo dólar de la cosecha. De esta manera, el agricultor enfrenta una cadena de dificultades, paga más para producir, asume el riesgo de perder la cosecha por las condiciones climáticas y, cuando finalmente logra obtener su producto, debe enfrentarse al comportamiento del mercado, explican los afectados.

Los productores también cuestionan que, durante la época de cosecha, la necesidad de vender rápidamente puede convertirse en una desventaja frente a quienes compran la producción, especialmente cuando los precios disminuyen.

En algunos sectores el agua llega hasta la cintura

La dimensión de la emergencia cambia de acuerdo con cada zona. Kelves Caballero, agricultor, asegura que en determinados sectores de Montalvo el agua ha llegado hasta la cintura, dejando terrenos y caminos completamente afectados.

Para quienes viven y trabajan en estas zonas rurales, el problema no termina cuando deja de llover. El agua acumulada puede permanecer durante días sobre los cultivos, dificultar el ingreso de maquinaria, impedir la cosecha y afectar los caminos utilizados para sacar la producción. Por eso, los agricultores insisten en que las acciones deben ejecutarse antes de que las lluvias aumenten y no únicamente cuando las inundaciones ya hayan provocado daños.

La preocupación permanece porque el invierno apenas comienza a mostrar su fuerza y los productores saben que una nueva jornada de lluvias podría complicar aún más el escenario. Los antecedentes de inundaciones en Los Ríos mantienen en alerta a las comunidades agrícolas, debido a la presencia de numerosos ríos, esteros y zonas bajas.

El comportamiento de los afluentes, la capacidad de los sistemas de drenaje y el estado de los muros de contención son factores que preocupan especialmente a los productores.

En la provincia, las autoridades locales y la Prefectura han ejecutado trabajos de limpieza de esteros, desazolve y mantenimiento de muros de contención. Sin embargo, los agricultores consideran necesario reforzar estas acciones en los sectores donde el agua ya comenzó a ingresar a los terrenos.

Fuente: El Universo

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