Tras siete años desde la presentación del modelo inicial y luego de entregas limitadas a clientes como PepsiCo, Tesla ha puesto en marcha una nueva planta en Sparks, Nevada, destinada a la fabricación a gran escala del camión eléctrico Tesla Semi. La instalación se ubica junto a la Gigafactory de la compañía en ese estado.
De acuerdo con lo informado por la firma, la factoría podrá alcanzar una capacidad de 50.000 unidades por año, lo que equivale aproximadamente a 1.000 camiones por semana. Este volumen de producción representa un salto significativo frente a las etapas anteriores de ensamblaje limitado.
Dan Priestley, director de ingeniería del Semi en Tesla, señaló durante la inauguración que el incremento en la fabricación generará más de 3.000 puestos de trabajo en el estado de Nevada.
La planta ocupa alrededor de 167.000 metros cuadrados. En ese espacio se ensamblarán las versiones Standard, Long Range y una variante diseñada para el mercado europeo, todas en una misma línea de producción.

Tesla comunicó que la fábrica producirá internamente componentes como baterías, ejes motrices, módulos de refrigeración, sistemas de distribución de alto voltaje y asientos. La empresa presentó esa integración
“in house”
como parte de un plan orientado a reducir los costos de fabricación del camión pesado eléctrico.
El fabricante también informó que rediseñó el vehículo durante cuatro años para adaptarlo a una producción a gran escala. Entre los cambios más importantes, además de un rediseño estético que incorporó luces delgadas en posición horizontal, se destaca el uso de celdas 4680 desarrolladas por la propia compañía en su paquete de baterías, en reemplazo de las celdas 2170 que equipaban las primeras unidades.
Autonomía de hasta 805 kilómetros
Tesla mantiene dos configuraciones principales para el mercado estadounidense. La versión Standard ofrece una autonomía estimada de 523 kilómetros (325 millas), mientras que la Long Range alcanza los 805 kilómetros (500 millas) con un peso bruto combinado de 37.195 kilogramos (82.000 libras).
La compañía calcula un consumo cercano a 1,06 kWh por kilómetro, con la capacidad de recuperar el 60% de la batería en sus cargadores Megacharger en apenas 30 minutos. La red de carga para el Semi se concentra por ahora en corredores viales de California, Texas y la costa este de Estados Unidos, aunque Tesla proyecta ampliar su despliegue.

Un dato relevante que Tesla destaca es la disponibilidad de más del 98% del tiempo de sus camiones durante lo que va de 2026, con un margen mínimo de mantenimiento que mantuvo unidades detenidas menos del 2% del tiempo.
El inicio de la producción coincide con nuevos compromisos de compra. La coalición ZET SCALE eligió a Tesla como su principal fabricante para un pedido inicial de 2.500 Tesla Semi, dentro de un programa que contempla incorporar más de 10.000 camiones eléctricos de distintas marcas.
La firma de transporte Einride, por su parte, anunció recientemente un acuerdo para adquirir 500 unidades. En el evento de inauguración de la planta, en Nevada, también se vieron vehículos con los logotipos de PepsiCo, DHL, US Foods, ABF, IMC Logistics y WattEV.

Tesla no comunicó el precio oficial del modelo. El Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) estimó que las variantes de mayor autonomía se comercializan en torno a USD 290.000. El portal especializado Electrek, por su parte, señaló que la compañía habría establecido un precio base para la versión Standard cercano a los USD 260.000.
Tesla vincula el camión con sus planes de conducción autónoma
El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, participó en la apertura de la planta mediante un video en el que definió al Semi como un producto orientado al transporte pesado. En julio, Musk había anticipado que las funciones de conducción autónoma total, denominadas Full Self-Driving (FSD), llegarían al camión en un plazo cercano, aunque sin precisar una fecha exacta.

Tesla incorporó dirección eléctrica en el Semi, un sistema que elimina bombas y fluidos hidráulicos. Según explicaron desde la compañía, esta arquitectura facilitará futuras funciones automatizadas.
Adicionalmente, el vehículo incorporó el Megamanifold, una bomba de calor de nueva generación que regula simultáneamente la climatización de la cabina y la calefacción y refrigeración del sistema motriz.
Tesla indicó que, a diferencia de un camión diésel, el Semi puede aprovechar el excedente de calor del tren motriz para mantener la temperatura interior. El mismo sistema térmico se utiliza en el Tesla Cybercab, el taxi autónomo lanzado recientemente por la compañía en Estados Unidos.

La cabina incorpora cristales acústicos, una ventanilla que puede bajarse y espacio para que el conductor permanezca de pie dentro de la cabina. A nivel tecnológico, se automatizó gran parte de la inspección previa al viaje, que el vehículo incorpora en un registro electrónico que verifica la realización de esos controles.
La empresa anunció en su cuenta oficial que la producción en altos volúmenes ya está en marcha y que las entregas comienzan inmediatamente. El desafío ahora será llevar la capacidad de la nueva planta a su nivel previsto y expandir la infraestructura de recarga para operaciones de larga distancia.
Fuente: Infobae